Hace unas cuantas semanas me fui de viaje con mis tÃas y tres de mis primas originarias de la Ceiba, por un fin de semana. Yo era la voz de la sabidurÃa, rodeada de niñas de 15, 16 y 17 años, respectivamente. Una de ellas vive en los Estados, y ha sido enviada a estos parajes porque su madre, preocupada al darse cuenta que su hija es ligeramente vanidosa y superficial, quiere que esta adquiera un poco de perspectiva al sumergirse en un paÃs tercermundista. Tengo reprimidos mis recuerdos de esas edades, por lo que fue un shock cultural darme cuenta de la forma de pensar y actuar de la juventud actual. Esperando la hora de salida de Tegucigalpa hacia el sur, mi madre sugiere un paseo por el mall, ya que a nuestra invitada de honor le gusta la ropa. Por compromiso únicamente y para integrarme con el grupo, me dedico yo también a buscar vestimentas. Me quedo absorta por cinco segundos con una pieza, volteo a ver y las niñas han desaparecido. Están afuera, tomándose una foto con un chavo que vieron pasar, les gustó y le pidieron que posara junto a ellas. Las llevo a tomar café y saludan como a cinco conocidos en un recorrido menor a 10 metros. Y ya platicando con ellas me entero de los noviazgos ilÃcitos que tienen con tipos 4 o 5 años mayores que yo.
Ayer asistà a la celebración del cumpleaños n°1 del hijo de una de las parejas más tiernas que he conocido. Entre los invitados, reconocà a una asistente graduada de mi famoso curso juvenil (…). La recordé porque tenemos a un conocido en común que me contó su historia de amor: ella y su ahora esposo, estaban muy enamorados, y él tenÃa un deseo ferviente de casarse con ella, pero eran muy jóvenes y él no daba señales de ser alguien responsable y maduro: a pesar de su personalidad extrovertida y agradable, no tenÃa ningún deseo de terminar de estudiar. Ella le deja claras las condiciones. Se casan únicamente si consigue su tÃtulo universitario. En menos de lo que canta un gallo, él se gradúa de Derecho, y comienza a manejar el negocio familiar. Su hija es el vivo retrato de la madre.
Los padres del cumpleañero son un adorable testimonio de lo que ocurre cuando se mezclan protocolos ancestrales con gente joven y relajada: tuvieron una boda tradicional en una de las iglesias más bonitas de Tegucigalpa, sus hijos parecen modelos de Anne Geddes, pero ellos son personas muy simpáticas y adictas a World of Warcraft y Dungeons and Dragons.
Estoy seriamente tratando de convencerme que el mundo presente no es una novela de Jane Austen, a pesar de toda la evidencia que demuestra que para la mayorÃa de la gente, la pensante y la no, el entusiasmo por vivir consiste en encontrar con quién casarte. Por mi parte, el concepto de matrimonio sólo tiene sentido bajo una serie de lineamientos que considero indiscutibles y absolutos. Cualquier cosa fuera de eso es una pérdida de tiempo y prefiero morir sola con 40 gatos antes de conformarme con menos. La boda en sà me tiene sin cuidado: me gusta Vera Wang, pero no sueño con vestidos; me desmayo en las misas, y no soportarÃa ninguna celebración por ese motivo que incluya a más de 5 cinco personas. Pero tengo una falla en el sistema que mantiene en funcionamiento a esta criatura racional: quiero que me propongan matrimonio en el Bulli. No hay nada más cliché que pedirte que se casen contigo en un restaurante, asà que yo nunca sospecharÃa que el susodicho tendrÃa el coraje de atreverse a algo asÃ, pero si hay un restaurante en el que valdrÃa la pena serÃa en ese. La investigación y la preparación de las comidas es muy seria, pero los resultados son etéreos e infantiles. Es milagroso, casi mágico que detrás de algo tan habitual como la comida haya una filosofÃa, un criterio artÃstico. La vida diaria deberÃa de tener un enfoque similar, no se puede esperar menos de alguien con quien querrÃas compartirla, ¿o sÃ?
Pero hoy tengo que decidir en menos de 24 horas cómo quiero ser los próximos años. Mañana es la reunión de mis ex compañeros de colegio, en celebración por los 5 años que tenemos de habernos graduado, y aunque me emocioné mucho en esa fecha, las nostalgias son disfrutables únicamente a la distancia; tener enfrente al objeto del recuerdo le devuelve las deformaciones originales que hacen tan exquisito que haya quedado atrás.
Me gusta mi vida en este momento, pero para alcanzar un estado en el que puedo hacer esa afirmación, fue obligatorio cortar de raÃz muchas de las cosas que tendrÃa que ver mañana. Además, extrañas coincidencias me hacen dudar de las buenas intenciones detrás de esa reunión.
Perfecto, decido no ir, con la condición de no sentirme mal y no conservar en una esquina de mi mente lo que podrÃa haber pasado con ellos. Pero justamente hoy, me di cuenta que he estado engañando y mintiéndome sola: no importa qué tan cuidadosa he sido con mi vida actual, siempre logran reptar a ella recordatorios de esas babosadas en las que ya no querÃa volver a pensar. Maldita ciudad minúscula en la que todo el mundo se conoce: la única forma de empezar de cero es vivir en casa en el más estricto confinamiento.
El fino arte de postergar las decisiones será perfeccionado en las próximas horas.
Este extraño perÃodo de transición en mi carrera estudiantil es sólo entendible cuando recuerdas qué era tener 13 años y saber que no pertenecÃas a ningún lado: no eres un niño pequeño, poderoso y creativo, pero tampoco eres un atormentado e inseguro adolescente. Contemplas el panorama de la madurez, desde tu altar protegido: esta es la pubertad arquitectónica.
Las nuevas generaciones invaden los pasillos de mi facultad. Si antes no conocÃa a mucha gente porque todos eran un montón de veteranos aburridos, ahora no conozco a nadie porque son muy jóvenes para estar dentro de mi radio de influencia. La tercera edad se encuentra, en su mayorÃa, haciendo sus prácticas profesionales, y han alcanzado el glorioso estado en el que no hay clases vacacionales que puedan matricular, dejando a mis contemporáneos el duro trabajo de representar a aquellos que tenemos una pequeña idea de lo que realmente significa este noble oficio. Sólo que tengo que confesar que no es mucho.
En los primeros semestres como estudiante se permite que conserves tus delirios artÃsticos, porque tu poca exposición al trabajo ajeno te hace creer que tienes potencial, que esos chispazos de inspiración pueden llegar a ser algo genial. Haces dibujos, unas cuantas maquetas, pero el profesor de Introducción al Diseño advierte sobre la nube que se avecina: no importa qué tan increÃbles sean los alumnos en las clases iniciales, en Diseño I hacen casitas cuadradas con techos a dos aguas. Unos cuantos diseños después, no hay restos de tu ego infantil, tampoco hay una gran fe en el futuro, y tienes tanto trabajo que estas demasiado ocupado para preocuparte de la falta de fundamentos teóricos de tus diseños, los de tus maestros o de la gente que construye en tu ciudad. Pero la tempestad se aquieta y aparece un rayo de luz a la distancia, uno que nunca te molestaste en considerar debido a su lejanÃa e improbabilidad: el mundo real.
Este universo paralelo del que en las aulas sólo se menciona en cuentos de terror y desgracia, es ahora una meta palpable a la cual aspirar. Es más responsabilidad, pero también mayores beneficios, el más grande de ellos saber que no haces dibujitos absurdos en papel: estamos hablando de dominar lo fÃsico, poder ver en vivo y en directo los materiales cobrar forma, las multitudes de empleados obedecernos. La dimensión real de la arquitectura es la construcción, pero mientras espero algún dÃa tener frente a mà una de esas cosas que sirven para fijar clavos, tengo que calmar mis inquietudes con un premio de consuelo.
Hace unos meses creÃa que con la clase de Taller iba a trascender la abstracción de los planos, pero, queridos lectores, se aprende a construir cuando se aprende a pagar lo que se proyecta. (La economÃa una vez más, demostrando ser el origen de los conocimientos.) En Organización de Obras, estamos calculando el presupuesto de una pequeña casa de habitación, pero la cantidad de trabajo es titánica, espeluznante, interminable, terminas una actividad y se reproduce en quinientas más. Cada mÃnima pelusa que se mezcla, se levanta o se pinta, debe ser cuantificada y cobrada. Pero extrañamente es muy entretenido. Es lo más real que he hecho en toda mi vida, y se siente bien saber que hay mucho más que las paredes desteñidas de esa universidad. Como expliqué en el principio: ahora estamos en el reino de lo tangible, pero sin la asoleada que están sufriendo los que sà están allá afuera en estos momentos.
01. ¿En cuál de los a*l*e*r*o*s reencarnarÃas si fuera posible?
Tengo que aclarar que todos esos niños son muy especiales por su cuenta, y yo serÃa una criatura muy afortunada de reencarnar en cualquiera de ellos si eso fuera posible, pero mi elección es un poco inevitable: reencarnarÃa en cierto muchacho amante del metal que vive cerca de mi casa. A pesar de lo obviamente parcializada que puedo estar, tengo varias razones que justifican mi elección. Si pudiera volver a nacer serÃa muy interesante hacerlo como un niño, porque de mi condición como entidad femenina, podrÃa dar una cátedra. Como él, serÃa una persona muy dulce y humilde pero extremadamente talentosa a la vez. TendrÃa memoria ultra desarrollada, y no esa retentiva de pollo que me tocó. Pero sobretodo, la perspectiva de volver a estar en este mundo requerirÃa de mi parte un gran cambio a la hora de ver la vida. Yo tengo tendencia a enmarañarme en mis propias preguntas, lo que puede interrumpir la capacidad de disfrutar las cosas, mientras que él vive en el presente y es práctico en lugar de teorizar tanto. SÃ, bueno, escucharÃa música escandalosa, pero siempre he creÃdo que más importante que el género en sà que uno disfruta, es la pasión que sientes por ella y la forma en que ella amplÃa tu universo. No está de más mencionar que podrÃa conquistar a un montón de chavas con mi talento culinario…
02. Top 5 guilty pleasures
1. La televisión que entumece el cerebro mientras te entretiene, especialmente si trata de la industria del entretenimiento.
2. Kentucky Fried Chicken
3. Única y exclusivamente en estos contextos: el reguetón cuando estoy bailando, y el hip-hop cuando conduzco.
4. La ropa. Me hace sentir tan dunda que me guste la ropa bonita.
5. Estoy suscrita como a 50 newsletters de revistas de chavas. Quisiera poder parar.
03. Si pudieras diseñar (arquitectónicamente, claro) un legado para la humanidad que viene; ¿qué serÃa? ¿Por qué lo harÃas? ¿Dónde estarÃa?
Si yo pudiera diseñar cualquier cosa en el mundo, con un buen presupuesto disponible, serÃa el Centro Cultural más grande de Latinoamérica, en Tegucigalpa. Me lo imagino como un complejo gigantesco, que combine actividades culturales “refinadas” con las más populares. Por un lado, una biblioteca obscenamente grande, con varias secciones, especialmente una dedicada a escritores nacionales; salas de lectura, y de exposiciones; auditorios para conferencias, salas de proyecciones de pelÃculas, área libre para conciertos. Pero por otro lado, cafés, cines y discotecas (varias, cada una dedicada a un género especÃfico de música, hasta una con música del recuerdo para la gente mayor).
Este tipo de proyectos un gran potencial creativo, porque su naturaleza exige un diseño atrevido, innovador y llamativo. No hay forma de hacer algo discreto o conservador. Todos los paÃses grandes tienen uno, lo mejor serÃa hacer algo tan increÃble que ponga a Honduras en el mapa arquitectónico mundial, y que sirva como pauta para las construcciones siguientes. Tengo una pequeña esperanza en que una vez que se haga algo realmente impresionante aquÃ, la gente empiece a exigir cosas diferentes y de mejor calidad, y por ende nazcan grandes firmas de arquitectos también, del tipo que se encargan de múltiples proyectos en varios paÃses. Ahhh, qué rico es soñar…
04. Elegà un paÃs para tu exilio. Justificalo.
Tengo que decir que estoy parcializada para esta pregunta también. El centro Franco Hondureño de Enseñanza me inculcó por 14 años que la cúspide del mundo era Francia, asà que esa es mi primera opción. Estudiar en la misma universidad donde se formaron doña Simone y don Jean Paul ha sido el sueño de mi vida. Me gustarÃa vivir allà por unos cuantos años, y después pasarme a alguna ciudad costera del Mediterráneo, cualquiera. Por supuesto, si todo sale bien, esa decisión no serÃa únicamente mÃa, y a la larga no me importa dónde me quede, sino con quién. En todo caso, serÃa la cúspide que necesiten buenos escritores y arquitectos latinos en algún paÃs árabe.
05. ¿Cuál serÃa el libro que recomendarÃas con tu último aliento? Justificalo.
Me gustarÃa mencionar algún libro ultra rebuscado y snob para impresionar a todo mundo, pero mi elección sincera es “Little women” de Louisa May Alcott. Lo leà por primera vez cuando tenÃa alrededor de 12 años, y desde entonces tenÃa como tradición releerlo cada año en vacaciones de la escuela. Me fascinaba cómo estas niñas creaban un universo alterno a su penosa realidad a través de sus inclinaciones artÃsticas. Es del siglo XIX, por lo que las niñas sólo eran material para casarse, preferiblemente con alguien rico, hasta que aparece Jo March, que exige más de sà misma que ser sólo una mujer. Ese libro contiene además un prototipo de familia de la que me gustarÃa formar parte. Pero creo que lo más impactante es cómo te involucras tanto con una historia, que lo que ocurre con sus personajes te afecta a nivel personal, y todos ellos despiertan partes de vos mismo que no creÃas poseer. Ahora que estoy grande supe que muchos consideran a Louisa May Alcott como una escritora infantil, pero estoy leyendo por primera vez a Jane Austen y cuando las comparo, veo cómo lo que le falta a una, la otra lo tiene. Estoy segura que no serÃa la misma persona si no hubiera leÃdo este libro.
Muchas gracias Andrés! Tus preguntas en realidad me dieron mucho qué pensar, y me dio mucha risa porque me fui de viaje el fin de semana, y a cada momento aparecÃa la respuesta a cada una de ellas.
Por supuesto, hay mucha gente a la que me gustarÃa entrevistar, pero ellos deben proponerse como voluntarios, siguiendo un protocolo:
1. Dejen un comentario ordenando: “EntrevÃstame”
2. Yo les enviaré un correo electrónico con 5 preguntas que escogeré.
3. Responderán todas las preguntas en sus respectivos blogs.
4. Incluirán en el post esta explicación y la oferta para entrevistar a alguien más.
5. Cuando otros pidan ser entrevistados, les darás sus cinco preguntas.
Última hora: Me tomo la libertad de trastornar el reglamento de estas entrevistas, y solicito plantearle cinco preguntas al señor Avilio. Ja!
La vida exitosa y feliz requiere del sutil manejo y equilibrio de los polos opuestos. Pues para tratar de calmar a la parte de mà que sigue siendo una niña mimada deseosa de atención, he dedicado estas últimas semanas a relacionarme mejor con el macho que habita en mis adentros, a prestarle más atención y atender sus necesidades, hasta lograr introducirme en el submundo de los habituales, y hasta ahora incomprendidos, placeres masculinos.
El primer dÃa de mi investigación fue un domingo en el cual me quedé en cama el 90% del tiempo que estuve despierta, frente al televisor. Hice una especial selección de la peor programación que pude encontrar, durmiendo en los intervalos en los que sólo series prometedoras estaban al aire. Me atiborré de chucherÃas, o lo que cuente como tales en casa de una madre doctora: mangos, hongos en lata, pastel de frutas cristalizadas y para balancear las cosas y no perder la perspectiva femenina, arrasé con una provisión de chocolates ucranianos que tenÃan varios dÃas de contemplarme en silencio.
Reconozco que mi iniciación al universo de los juegos de video ha enfrentado algunos retrasos por causas mayores. Tal vez mi instructor deberÃa de ser menos atractivo que el juego en sÃ, pero la iniciativa está, sólo es cuestión de tiempo.
Por motivos cientÃficos puramente, tuve que incluir en mis áreas de estudio el controversial tema de la pornografÃa. Reflexioné ampliamente sobre cuál iba a ser mi elección de pelÃcula o programa que fuera más beneficioso para esta exploración, pero VH1 fue tan amable en proporcionarme el material que consideré el ideal en ese momento: una transmisión nocturna de Richard Gere todavÃa con el pelo negro, en “American Gigolo”. Eso es pornografÃa en su máxima expresión: una historia insustancial, con la única excusa de servir de relleno entre las escenas candentes. Pero los malditos de la televisora censuraron la verdadera única escena que justificarÃa aguantar por dos horas tan malas actuaciones y tan pobre argumento. Decepcionada e insatisfecha, cambié el canal para ver el estreno de la última temporada de los Soprano. Eso sà lo puedo disfrutar, a pesar de que Michael Imperioli sólo apareció por cinco segundos. Más allá de la inspiración que resulta para mà David Chase, y de ser otra sátira más, pero ésta disfrutable, de la familia norteamericana moderna, tengo que confesar que hasta lo más femenino en mà se emociona con las explosiones de sangre, golpes y matanzas. No tengo justificación filosófica: es violencia (en ficción) y me encanta.
La bebida es otro aspecto de la masculinidad con que no tengo ningún problema en abordar. No soy alcohólica, ni mucho menos. Mi reputación consiste en ser una de las pocas personas a las que les gusta el sabor más que los efectos de la cerveza, pero sólo se necesitan un par de ellas para que entre en un estado de sueño irreparable. Como no tengo muchas ocasiones para perfeccionar esa incipiente habilidad, tuve que aprovechar mi cumpleaños para tomar algo. Mis dos cocteles insignia en Ruby’s, y un vodka de mala calidad en Bamboo. Pero explorar lo cavernÃcola no implica abandonar el buen gusto, y no pude combinar ambas cosas de la mejor manera que con una botella de cidra española (no de esas americanas de juguete) y un episodio de “Family Guy” en FX latino.
Lo único que jamás voy a poder tolerar bajo ninguna circunstancia es el fútbol televisado, el fútbol en vivo y en directo, el fútbol como protagonista o cualquier cosa que implique a 22 (¿son 22, verdad?) tipejos corriendo detrás de cualquier pelota. Pueden ser de la Selección Nacional, la liga española, la copa de oro, el mundial, el torneo juvenil de Timbuctú; me valen. Pero esto es pura idiosincrasia personal, y no refleja una incapacidad de los miembros de mi sexo de poder disfrutar este deporte. De hecho, una de mis mejores amigas tiene en su perfil los siguientes intereses: “Música, leer, pintura, football (especialmente los futbolistas) “, asà que no todo está perdido.
En conclusión, hay lecciones trascendentales que extraer de los clichés varoniles, como que suyo es el reino de los sentidos, “Carpe Diem” resume el eslogan bajo el cual viven, y que ser práctico puede ser mucho más divertido que vivir inmerso en dramas unilaterales. Sin embargo, me despido, es hora de una entrega más de “Grey’s Anatomy”.
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