Life in Honduras

 

The former L2 Building in the UNAH

Acabo de pasar dos semanas en Honduras por primera vez desde el 2021 y, como me pasa cada vez que vuelvo, experimento una realidad alternativa donde el presente del país se mezcla con mis recuerdos. Vuelvo a vivir como una adolescente, en casa de mis papás, excepto que estoy por cumplir 40 años y esta vez llegué con mi esposo, mi suegro y mi hija, en el que va a marcar el 15 aniversario desde que me fui por primera vez del país.


Cuando llegué por primera vez a Francia y luego a Suiza, no me sorprendía cuando la gente me decía que yo era la primera hondureña que conocían. Lo que me sorprendía – y no podía creer – era cuando me decían que no sabían dónde quedaba Honduras.

¿Cómo es posible que gente que ha recibido educación del primer mundo no tenga nociones básicas de geografía? ¿Que no supieran distinguir entre América del Norte, del Sur y Central?

Estando en Francia empecé a escuchar las noticias en la radio “France Info” y a aprender de política francesa en el programa “Le Petit Journal” y luego en su sucesor “Quotidien”, un programa de infotainment muy ingenioso y divertido, claramente inspirado del “Daily Show” de Jon Stewart. Cuando llegué a Suiza, me suscribí a la página de Facebook del periódico local “La Tribune de Genève”. Quería entender dónde estoy viviendo y qué es lo que pasa a mi alrededor.

Lógicamente, estaba consciente del punto de vista franco-suizo-euro-centrista de esos medios, pero ver su cobertura de las elecciones en los Estados Unidos, la situación en Birmania, así como las guerras en Yemen y en Siria, me hacía pensar que los Europeos estaban enterados de lo que pasaba en otras regiones del mundo. Por lo que cuando se dieron las elecciones en Honduras y tuvo lugar un fraude obvio y ridículo, la violación más descarada de nuestra constitución y los ataques más crueles de parte de la policía y los militares a nuestra población, supuse que naturalmente la prensa internacional iba a reportar lo sucedido. No me imaginaba posible que la comunidad internacional no se enterara ni se indignara de semejante robo de la democracia en pleno siglo 21. Pero eso fue justamente lo que pasó.

Al principio no lograba entender por qué los medios franceses o suizos no reportaban sobre Honduras. The Guardian era el único que publicaba noticias, pero yo quería que la gente a mi alrededor supiera también. Empecé a mandar tweets y correos a France Info, a Quotidien y luego a sus periodistas con las noticias de la situación en Honduras. Nada. Y luego murió Johnny Hallyday, luego France Gall, y ahora Paul Bocuse, y ya no había ningún espacio en la atención francófona para las noticias importantes del mundo real.

Desde entonces he perdido mi tolerancia para las noticias estúpidas. Me indigna, me enfurece ver que los periódicos y los noticieros consagren sus periodistas y sus recursos excepcionales en idioteces como los disturbios en Francia por botes de Nutella, cuando hay 8 millones de personas – el equivalente de la población suiza dicho sea de paso – que está siendo abusada en la total indiferencia de la población mundial y de la prensa.

En una época en la que varios gobiernos tratan de desacreditar a la prensa y la ven como su enemiga, es más urgente que nunca apoyarla e informarse. Pero la prensa debería esforzarse y cuestionar su visión parcial del mundo que promueve que la gente de los países ricos viva ignorando lo que sucede en otros lugares. Es muy fácil vivir en una burbuja cuando se está en Francia y mucho más en Suiza, dando por sentado que la prosperidad y tranquilidad que se vive aquí ha de ser generalizada. Pero mientras la prensa no sienta que es su responsabilidad cubrir lo que pase en los países del tercer mundo, sabiendo que la atención internacional hubiera podido cambiar el rumbo de la historia, ellos también son cómplices de las atrocidades que se están cometiendo.

Hace unos meses estaba dando un seminario de introducción al arte contemporáneo a estudiantes de licenciatura en Historia del arte. Tratando de encontrar artículos sobre arte hondureño que pudiéramos discutir en clases, encontré uno de Gustavo Larach en el que reseña la Bienal de Arte Hondureño del 2010 en la que los artistas denunciaban el Golpe de Estado del 2009. Ese artículo me permitió tomar distancia con respecto a la situación en Honduras y analizarla, no desde el ojo del huracán, como cuando estaba en Honduras en el 2009, pero como alguien que ha vivido en otros lugares y que entonces ve con otros ojos las crueles condiciones de vida del país, avaladas por un sistema corrupto formado por políticos, empresarios, líderes religiosos y dueños de medios de comunicación. No fue hasta que vi cómo viven en otros lados que entendí que en Honduras la consigna es sálvese quien pueda y que todos los ciudadanos están desprotegidos frente a los intereses de la empresa privada y de otros países, especialmente los que sólo quieren pillar sus recursos.

Durante el Golpe del 2009, yo estaba tan obnubilada por mi rechazo a Mel Zelaya que no podía entender que la gente saliera a las calles a defenderlo, ni que quisieran destruir todo a su paso. No entendía por qué mi papá que sin defender a Mel estaba en desacuerdo que le hicieran golpe de estado. Tenía muchos amigos que defendían a Mel y me peleé con muchos. Con algunos mi cariño y respeto por ellos lograron que siguiera en contacto con ellos, pero a otros los borré de mi vida.

Pero ahora entiendo que sacar a Mel a la fuerza fue la primera ilegalidad que inició todo. Fue eso que permitió que un partido asociado al narcotráfico se implantara en el poder y que se perpetuara allí, saqueando el Seguro Social, robando millones engañándonos a todos con sus espejismos de mejoras al transporte público, haciendo artimañas para controlar poco a poco todas las instancias del Estado hasta permitir la reelección de un monstruo.

Y ahora sé que, si yo estuviera en Honduras, yo también saldría a las calles a destruir todo a mi paso. Porque a ese presidente tramposo no se le puede vencer con la vía legal, que eran las elecciones. Porque ya no hay nada más que perder. Honduras no puede estar peor, la gente no puede ser más pobre, la inseguridad no puede ser más generalizada. Y que estos son los momentos cruciales que pueden ser el inicio de una nueva etapa. Y que a veces hay que incendiar todo para volver a construir.

Hubo un tiempo en que miraba los edificios en el centro de Tegucigalpa, la Catedral, el Congreso, la Antigua Casa Presidencial, entre muchos otros, como las joyas que había que defender cueste lo que cueste, porque son nuestra historia y nuestra identidad. Pero vi la noticia del incendio del Museo del Hombre y supe que de nada sirve tener esos edificios si lo que representan, la democracia, la libertad y la esperanza por un país mejor, no existen. Ya nada más importa, excepto sacar a ese hombre, a sus cómplices en todas las esferas del país, empresarios, periodistas, pastores y sacerdotes, y a todos los activistas que financia y que son los únicos que lo defienden. Ya nada más importa aparte de volver a tener fe en la ley y en la constitución.

Estar lejos de Honduras en estos momentos es un espantoso ejercicio en impotencia. No que en el 2009 yo haya sido muy útil viendo noticias todo el tiempo y yendo a marchar dos o tres veces. Pero me rehúso a que deslegitimicen mi derecho a tomar posición, a opinar y a compartir noticias, sólo porque estoy en el extranjero. No hay nada cómo vivir afuera para hacerte consciente que tu nacionalidad es un tatuaje que llevás en la frente y que nada puede borrar. Pero también, vivir lejos no significa que mis nexos con mi país hayan desaparecido. Mis papás, mi hermano, mi cuñada, mis amigos, mis profesores, una gran parte de mi vida están allí y quiero que estén bien. Mis amigos están empezando a tener hijos y no puedo dejar de pensar en qué condiciones van a vivir. 26 de mis 32 años los he vivido en Honduras, una gran parte de mi historia está en ese lugar. Mientras yo no tenga un permiso de estadía permanente en otro país, mientras mi único pasaporte sea hondureño, el único lugar que me va a recibir con los brazos abiertos y sin ninguna condición es Honduras. Así que, de alguna forma, yo también estoy viviendo todo lo que está pasando.


A few months ago, I was teaching an introductory seminar to contemporary art history to Art History bachelor students. Looking for articles on Honduran art that we could discuss in class, I found one by Gustavo Larach on the Third Honduran Biennial in 2010, in which artists denounced the 2009 coup d’état. This article made me look at the situation in Honduras from a distance and analyze it, not from the eye of the hurricane, as when I was in Honduras in 2009, but as someone who has lived elsewhere and see with other eyes the cruel life conditions in the country, endorsed by a corrupt system formed by politicians, entrepreneurs, religious leaders and media owners. It was not until I saw the way other countries lived that I understood that in Honduras the watchword is every man for himself and that all citizens are at the mercy of a ruthless private sector and of other countries, especially those that want to pillage its resources.

During the 2009 coup d’état, I was so blinded by my distaste for Mel Zelaya that I could not understand how people got on the streets to defend him, wanting to destroy everything around. I could not understand why my father, without defending Mel, did not agree with the coup. I had many friends who defended Mel and I got into fights with many of them. With some, my friendship and respect took over and we remained in contact, but others I erased entirely from my life.

But now I understand that ousting Mel was the first illegal act that started it all. That allowed a party linked to drug-trafficking to implant itself in power and stay there, robbing the national health system, stealing millions with their mirages of improving public transportation, doing tricks to little by little control every entity in the State and allow the reelection of a monster.

Now I now, that if I were in Honduras, I would go out in the streets and destroy everything around me. Because you cannot beat this president through the legal way that were the elections. Because there is nothing left to lose. Honduras could not be worse, people could not be poorer, insecurity could not be more generalized. And these are the crucial moments that could mark the beginning of a new age. And sometimes you have to burn it all before rebuilding again.

There was a time when I looked at the buildings in the center of Tegucigalpa, the Cathedral, the Congress, the Former Presidential House, among others, as the jewels that had to be defended no matter the cost, because they embody our history and identity. But when I saw the news on the fire at the Museo del Hombre, I knew that it is useless to have these buildings if what they represent, democracy, freedom, and hope for a better country, do not exist. Nothing matters anymore, except taking down this man, his accomplices in every level of the country, entrepreneurs, journalists, pastors and priests, and every activist he funds and who are the only ones who defend him. Nothing matters anymore besides having faith in the law and in the constitution once more.

Being far from Honduras in these moments is a horrible exercise in powerlessness. Not that I was very useful in 2009, watching the news all the time and marching two or three times. But I refuse to have my right to take a stand, to comment, and to share news, delegitimized just because I’m abroad. There is nothing like living in a foreign country to make you understand that your nationality is a tattoo in your forehead you cannot erase. But also, living far away does not mean that my links with my country have disappeared. My parents, my brother, my sister-in-law, my friends, my teachers, a great part of my life is there and I want them to live in peace. My friends are starting to have children and I cannot stop thinking of the conditions in which they will live. I have lived in Honduras 26 out of my 32 years, a great part of my history is there. And as long as I don’t have a permanent residence permit in another country, as long as my sole passport is Honduran, the only place that will greet me with open arms and no questions asked is Honduras. So, in a way, I’m also going through what is currently happening.

 

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Este verano pasé un mes en Honduras, por primera vez desde que me fui a Suiza, hace 3 años. Originalmente fui porque mi hermano se casó, pero también porque finalmente podía pagar el boleto sin tanta culpa y porque tenía verdaderas vacaciones. El viaje estuvo genial porque pude ver a mis papás y a mis amigos y me fue muy útil, no solo para desconectarme de la tesis, sino también para ganar algo de perspectiva con respecto a mi vida.

This summer, I spent a month in Honduras for the first time since I left to Switzerland, three years ago. Originally, I went because my brother got married, but also because I could finally pay for my ticket without much guilt and because I had real vacations. The trip was awesome: I got to see my parents and my friends, and it was very useful, not only to disconnect from my thesis, but also to gain some perspective on my life.

Aleros Russian night
Regreso después de una ausencia prolongada pero justificada. Pero tratemos de mantener un poco más el suspenso y completemos el ciclo como se debe. He aquí unas imágenes de la más reciente cena rusa con los aleros.
I am back after a long but justified absence. But let’s try to keep the suspense for a little time more and let us close this cycle as it should be. Here are some pictures from the most recent Russian dinner with my friends.
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Algunas imágenes de un paseo por Amapala, una isla que había visitado hace muchos años pero de la cual no recordaba el pueblo. Menos mal que volví, porque redescubrí que tiene parques muy bonitos y hermosas casas de madera con mucho color.
Some images from a stroll around Amapala, an island I visited many years ago. However, I didn’t remember its village. Luckily I came back, because I got to rediscover it has very nice parks and beautiful and colorful wooden houses.
Con el calor infernal que está haciendo en Tegucigalpa en estos días, lo único que anhelo es estar a orillas del mar tomando agua de coco. Y pensar que hace tan sólo unos meses estaba haciendo justamente eso…
With the horrible heatwave we are having in Tegucigalpa these days, the only thing I long to do is to be at the seaside drinking coconut water. To think that’s exactly what I was doing a few months ago…DSC00721
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Para celebrar el aleatorio y pasajero evento de haber limpiado mi cuarto quise compartir algunas fotos de él, ya que me gustaría tener algún registro de lo ordenado que alguna vez se pudo ver.

Mi cuarto es el único de toda mi casa que no es totalmente blanco. Lo pinté yo sola y por mucho tiempo estaba obsesionada con que no se ensuciaran las paredes, pero con el tiempo me he vuelto más permisiva.

El póster gigante es del centro de arquitectura de Bordeaux. Me lo gané en una rifa que hicieron en Facebook. Fue una de las cosas que me tenía que traer a Honduras a como diera lugar.

In order to celebrate the rare and fleeting event of having cleaned my bedroom, I wanted to share some pictures of it, since I would like to have some registry of how organized it once looked.

My room is the only one in all of my house which is not entirely white. I painted it myself and for a very long time I was obsessed with keeping the walls clean, but with time I’ve loosened up a bit.

The giant poster is from Bordeaux’s architecture center. I got it from a raffle they had on Facebook. It was one of those things I had to bring to Honduras no matter what.

Todos mis estantes están doblemente repletos de libros: detrás de estos hay otros más.

All my bookshelves are twice full: behind these books there are others.

La colección de discos es de mis años de secundaria, cuando todo el dinero que recibía lo ahorraba para gastarlo en música, mucho tiempo antes de la piratería.

Allí está mi guitarra, que adoro con todo mi ser pero nunca me queda tiempo para tocarla. Mi sueño es algún día poder tocar el libro completo de “Tori Amos for fingerstyle guitar”, pero a este ritmo va a ser en la tercera edad.

My CD’s collection is from my high school years, when all of the money I was given was destined to be spent on music, long before piracy.

There’s my guitar, which I love with every fiber of my being, but I never have time to play. My dream is to be able to play the entire “Tori Amos for fingerstyle guitar” songbook, but at this rate I’ll do it when I’m old.

En la retratera está mi foto favorita con Laika. Y esos son todos los libros de historietas, arquitectura, arte y de Simone de Beauvoir que son muy grandes para ponerlos en otro lado.

In the photo frame that’s my favorite photo with Laika. And those are my comics, architecture, art and Simone de Beauvoir books which are too big to be placed somewhere else.

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Mis viejos lectores ya conocen a Tofi, el morenito de la izquierda que tengo desde 5to grado. El gigantesco es un recuerdo de un amor pasado que ha sobrevivido porque es muy cómodo dormir con él. Los adictos a World of Warcraft reconocerán al peluche del Wind Rider y la muñeca fue un regalo para mi mamá que les hace compañía a todos esos machos.

My old readers already know Tofi, the brown bear on the left I got when I was in 5th grade. The giant dog is a memento from an old flame which has survived because he’s very comfortable to sleep with. Those who are addicted to World of Warcraft will recognize the Wind Rider stuffed animal and the doll is a gift to my mom who keeps company to all of these boys.

Este fue el hermoso álbum de fotos que me regaló Esther antes que se fuera de regreso a Alemania, al final de su año de intercambio.

This is the beautiful photo album that Ester gave me before going back to Germany at the end of her exchange year.

El puerquito del fondo es una alcancía de barro estilo punk que me hizo la hermana de Yanis. Yanis por su lado me regaló una alcancía de puerquito que uno mismo va a pintar y que nunca me he sentado a hacerlo. Y la foto en la retratera es de los aleros reunidos.

The little piggy in the back is a punk piggy bank Yanis’ sister gave me. Yanis on the other hand gave me another piggy bank that can be painted but I haven’t had the time to. And in the picture in the photo frame is with my friends.

Mi mesa de dibujo la hizo mi abuelo y era de mi papá. Estaba rezagada en la bodega hasta que se me ocurrió estudiar arquitectura. Mi carrera fue la decisión que salvó la mesa, ya que todo lo que está en la bodega ha terminado arruinado por la humedad y por los ratones.

La máquina de escribir se la compró mi mamá pero no pude evitar quitársela porque siempre había querido tener una, por muy hipster que suene.

My drawing table was made by my grandfather and it belonged to my dad. It was put away in a storage room until I decided to study architecture. This decision saved the table, because all of the things that were left in the storage room were damaged because of the humidity and mice.

My mom bought the typewriter but I couldn’t help keep it since I always wanted one, no matter how hipster it sounds.

El póster del fondo es la genealogía de los reyes de Francia. Es de una de esas tiendas de souvenirs de museos, siempre quise uno.

The poster in the back is the genealogy of the kings of France. It’s from one of those gift shops in the museums and I always wanted one.

Mi clóset nunca se ve así, sólo por eso lo tenía que fotografiar.

My closet never looks this way, for this reason alone it had to be photographed.

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En mi mesita de noche tengo los libros supuestamente prioritarios por leer. Pero ahorita estoy en transición y obsesionada por todo lo griego así que creo que voy a leer “La Ilíada”.

On my bedside table I have the books which should have priority to be read. But I’m in a transition right now and I’m currently obsessed with all things Greek so I think I’ll just read “The Iliad”.

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Este año celebramos Viernes Santo en el más puro respeto de nuestra tradición: asando carne. Pero esta vez nos reubicamos a la casa de Mafer y de Erwin, enmedio del bosque, a tratar de ponernos en contacto con la naturaleza. En esta ocasión tuvimos dos invitadas muy especiales: Isabella, la adorable vecinita de seis años de Mafer y Kira, su beagle de dos meses. Sobra decir que Kira fue la principal atracción del día, por lo menos para mí y aproveché a jugar con ella hasta el cansancio.

This year we celebrated Holy Friday faithfully respecting our beloved tradition: with a barbeque. However, this time we moved to Mafer and Erwin’s house, in the middle of the woods, in order to try to reconnect with nature. In this occasion we had two very special guests: Isabella, Mafer’s adorable six year old neighbor, and Kira, her two month old beagle. Needless to say, Kira was the main attraction, at least for me and I played with her as long as I could.

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Pero hubo más que diversión canina: se asó carne, exquisita como siempre y descubrí la maravilla del chismol asado. Nuestra reflexión religiosa del año nos llegó cortesía del Netflix y su transmisión de “The last temptation of Christ” y “Jesus Christ Superstar”. Juegos, comida y religión, la receta perfecta para purificar a este grupo de ovejas negras.

But there was more than canine fun: the meat was delicious like always and I discovered the wonders of grilled “chismol”. Our religious reflection of the year was courtesy of Netflix and its broadcast of “The last temptation of Christ” and “Jesus Christ Superstar”. Games, food and religion, the perfect recipe to purify this group of black sheep.

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Padre, si leés el blog, no veás esta foto:

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