25 July 2010

Historias de peluches

Hoy estaba haciendo mi limpieza semanal del cuarto y encontré a Mama Lu, súper coqueta con su vestido recién lavado. Esta muñeca mis papás la compraron en un restaurante, la noche antes que yo naciera. Me encanta pensar que ella formó parte de mi vida aún antes de que yo estuviera aquí.Pero la verdad es que antes de los peluches tenía otras acompañanates: las minas. Las minas eran almohadas a las que mi mamá les hacía forros y con las que yo dormía. Tenía un montón y según me cuentan, no podía dormir sin ellas. Aún todavía duermo con un montón de almohadas, pero ya no son personalizadas. Luego está este negrito, que según los registros fotográficos tiene 24 años (!!). Es un poco duro por lo que no duermo con él, pero todavía lo tengo en mi cuarto. Tommy es de esos peluches tecnológicos que traían una cajita de música dentro de su espalda. Su nombre estaba estampado en su camisa y por la música que tocaba supe que el peluche era un pianista. Irónicamente se ve más maltratado que sus colegas mayores.
Minnie me la regalaron a los tres años. Recuerdo que estaba con ella el día que nos mudamos a la casa en la que vivo ahora. Me encantan sus grandes zapatos amarillos, y siempre era la coqueta de todos los peluches.
Bertha me regaló a Bruno para uno de mis cumpleaños. Con él supe que se llamaba así desde el momento en que lo vi. Es delgado y muy maduro para su edad.
Félix el gato es uno de esos juguetes que ponen en los menús infantiles de restaurantes de hamburguesas, pero este Félix está a años luz de los juguetes que dan ahora. Para la época en que lo conseguí no teníamos perro y me moría por tener uno, así que le puse una correa y lo andaba arrastrando como si fuera mi mascota. Tuvo algún efecto porque a los meses nos regalaron a Laika. Este ratoncito no tiene nombre pero sí tiene una historia interesante. Resulta que es un ratón que en un accidente de carro perdió su cola. Lo llevaron al hospital para ponerle un reemplazo y la mañana siguiente, cuando el ratón despertó se dio cuenta que su nueva cola era un gusano vivo que había sido implantado por error. Por suerte el gusano y el ratón se llevaron bien y se dedicaron a viajar juntos por el mundo. Tofi fue un regalo de mi madre cuando estaba en quinto grado. Desde entonces duermo con él y generalmente cuando viajo lo llevo, así que Tofi conoce Juticalpa, Guatemala, el lago de Yojoa, el parque Azul Meámbar, Ceiba, Amapala, entre otros lugares. De hecho, la queja cuando viajo con mis amigos es que Moisés lo termina cargando durante el trayecto y yo sólo disfruto dormir con él. Me doy cuenta que soy una muchacha de 25 años que duerme con un peluche, pero si sirve de consuelo a veces ni siquiera lo abrazo, tal vez hasta está al otro lado de la cama, pero duermo tranquila sabiendo que está allí. Este Snoopy navideño fue un regalo de Moisés. No me molesto en guardarlo el resto del año, es demasiado bonito para sólo sacarlo en diciembre. La mamá de Moisés me regaló este precioso conejito con sandalias de conejo. Toca una canción bien bonita cuando le apretan la panza. Luego de graduarnos de la universidad, Deysi me regaló este perrito con birrete. Venía en un súper arreglo, con dulces y un globo. Me recuerda los buenos tiempos del estudio. Este Hello Kitty es de una serie de peluchitos para cada mes del año. La hermana de Yanis me la regaló para mi cumpleaños del año pasado, con todo y un cuaderno de la gatita. Luego vienen los peluches que me ha regalado Yanis. Los primeros fueron Hoops y Yoyo. Yo tuve una etapa en que pasaba encantada con ellos y sus tarjetas electrónicas, así que Yanis me regaló las figuritas y su disco navideño (que pongo todos los años)
Resulta que estos bichos al ser extremadamente fotogénicos, tienen una sección especial en su página donde publican las mejores imágenes que envía la gente. Envié varias para que fueran tomadas en consideración.
Degustando comida rusa:
Posando en una piñata mexicana:
Haciendo alarde de su natural intelectualidad:
Y de paseo por el Lago de Yojoa.
Pero esta fue la elegida para ser publicada en la página:
El César era otro regalo de las comidas rápidas; por la compra de una pizza te daban un peluche. El pobre Yanis cada vez que va al mall sufre conmigo, un día le toca abrazar al tipo vestido del pollo de Church's, y otro le toca comer pizza para que me den un juguete. Pero vale la pena ;)
Paco Rabanne es un coqueto flamingo que vino directo directo desde Miami:
Y mi más reciente adición es un wind rider cub. Este extraño animalito es el medio de transporte áereo que usan los hordas en WoW. Pues ahora venden los peluches en versión bebé, junto con una mascota en el juego.

Me doy cuenta que todos estos bichos me van a seguir adonde vaya. :P

4 comments:

  1. ¡Qué bonito! Todos están tan bonitos y las historias divertidas. Le daría estrellas a este post si tuvieran de esas estrellas. No sé cómo conservás esos que llevan tantos años.

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  2. Sólo dale las estrellas y ya. Yo te doy estrellas, Marcela, aunque seas una rarita por conservarlos en tan buen estado...

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  3. :D ME ENCANTA ESTE POST!!! Quiero peluches! Me fascina el conejito de pantuflas!

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  4. Preciosas fotos y genial escritura Marcela! De mis peluches guardo un osito que mi padre justo compró el día de mi nacimiento. Ahora, después de mi reciente paternidad, ellos han comprado uno de los primeros peluches a mi hijo Marcos, peluche que espero comparta una larga vida junto a nosotros. Besos desde Madrid. Antonio (Zaloette)

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