A pesar de que la lista del arq. Lewis es larga, debo mencionar que es incompleta, ya que deja de lado algunos aspectos del estudio de la carrera –mi especialidad en estos momentos- que es muy importante que todos sepan. Voy a aclarar que hay muchos aspectos positivos, que trataré próximamente, pero es necesario, especialmente para los jóvenes que están considerando este camino, que sepan en lo que se están metiendo y que no digan el día de mañana que nadie les advirtió.
Lo primero que es importante tomar en cuenta es que al estudiar arquitectura se va a hacer una considerable inversión financiera. El primer semestre es necesario comprar todos los utensilios básicos para dibujar: una mesa de dibujo, reglas, escuadras, lápices, papeles, gomas, marcadores de 50 lempiras cada uno (y se necesitan varios!), lápices de color, papeles, cartulinas, etc, etc. Pero a medida que se va avanzando el gasto no disminuye, de hecho es inevitable que en algún momento se necesite una buena computadora, ya que el dibujo a mano queda desplazado por el diseño en programas que exigen bastantes recursos, además que implica que se deben presupuestar los cursos de estos programas. Tradicionalmente se invierte en un curso de Autocad en 2 dimensiones, para luego perfeccionarse en 3 dimensiones. Pero la nueva tendencia se está inclinando hacia el Revit que también son 2 cursos; aquellos que quieran perfeccionarse pueden aprender 3D Studio o ArchiCad que son algunos de los más populares, y fuera de Honduras todos los arquitectos saben manejar programas de diseño gráfico como Photoshop, Illustrator, Corel Draw, entre otros. Trabajar en computadora trae consigo la esclavitud a la impresión de planos. Algunos afortunados tienen los medios para comprar su propio plotter, que resulta muy útil y además rentable si se ofrecen los servicios de impresión a compañeros. La mayoría de las veces es preferible ir a casa de algún amigo o compañero a imprimir que a Office Depot o a cualquier tienda: los dependientes nunca saben lo que hacen, sus precios son exagerados y no atienden en las madrugadas. Más allá del estudio los libros de arquitectura, tanto de referencia como de las vidas y obras de los grandes arquitectos, son extremadamente caros.
Ejercer la carrera también tiene un alto precio: la colegiación profesional para nosotros es de las más altas que yo he tenido conocimiento. Primero, para poder ser parte oficial del gremio se tiene que pagar una cuota inicial que anda por los 7000 lps (aproximadamente 350 dólares) y donar un libro al Colegio. Luego las mensualidades rondan los 500 lps (25 dólares), pero durante el primer año como colegiado se debe pagar un seguro de vida obligatorio que infla aún más ese costo. Sin mencionar que una vez que ya se haya pasado por todo este proceso si uno queda moroso por más de tres meses queda inhabilitado y se le aplica una multa. Tengo familiares que son ingenieros civiles y que gastan un ápice de lo que nosotros invertimos para poder ejercer. No voy a entrar en detalle sobre todas las quejas que he escuchado sobre el Colegio, pero voy a mencionar que la sede es un perfecto ejemplo del refrán que dice que “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Aún así, tienen buenas iniciativas: la Junta de Andalucía ha establecido un protocolo de cooperación con el CAH para poder realizar la primera Guía de Arquitectura de Honduras. Arquitectos nacionales están llevando a cabo la investigación y selección de las obras más representativas y valiosas de nuestro país y el material será editado y fotografiado con financiamiento de la Junta. Honduras va a ser de los primeros países centroamericanos en ser parte de esta prestigiosa
colección.
Volviendo al tema del estudio, de las primeras consecuencias de haber escogido esta carrera es la pérdida de la vida social, familiar y personal. Realmente admiro a aquellos que logran mantener un equilibrio entre sus estudios y su iglesia, sus amigos, equipos deportivos o cualquier compromiso externo que se tenga. Cabe decir que mucha de esa gente que sí tiene vidas avanza muy lento en sus clases o estudia en universidades privadas. Muchas veces la familia no entiende el nivel de compromiso que uno debe asumir: son largas jornadas de trabajo, muchas veces fuera de la casa, o peor, trabajos que requieren que uno trabaje en la casa, con las incomodidades de llevar a varios compañeros que permanecen por varios meses, despiertos en la noche o haciendo ruido. Lo peor tiene que ser en clases como Taller 2 donde se construye una gran maqueta de madera: es un grupo de hasta 5 personas que necesitan un espacio donde utilizar máquinas ruidosas y peligrosas, llenando de polvo y sucio todo alrededor, desvelando a toda la familia en las noches antes de las entregas. Las relaciones con los padres se van volviendo extrañas, a veces insoportables. Los amigos empiezan a resentir que uno no puede salir con ellos los fines de semana; los buenos amigos se unen a los equipos de trabajo, coloreando planos, cortando cartón, elaborando bloques de piedra pómez para la mencionada maqueta o todo lo anterior (infinitas gracias Moisés!!). Uno debe aprender a trabajar en grupo, ya que muchos proyectos son imposibles de realizar de forma individual. Esto implica aprender a dejar de lado el ego y convivir con personas que muchas veces no se conoce o que no se escogerían fuera de la universidad. Esas relaciones se complican por la presión que todos tienen encima y más de alguno de esos equipos de trabajo queda en malos términos al final de la clase.
Sin embargo, cuando una puerta se cierra otra se abre. Aunque personalmente este aspecto ha sido una gran ventaja, muchas personas encuentran serias objeciones a tener romances con compañeros de la carrera. Piensan que tanto tiempo juntos es contraproducente, asfixiante y evapora el misterio. Además que en caso de rupturas uno está condenado a seguir viendo a la otra persona o peor, está atado a un grupo de trabajo con ella. En cualquier caso la combinación de pasar bastante tiempo con alguien bajo niveles prolongados de estrés hace muy probable un embarazo no deseado, pero si esto pasa con estudiantes de medicina que deberían estar mejor advertidos, ¿por qué no habría de pasar con nosotros, técnicos con delirios de artistas? Los matrimonios entre arquitectos son muy frecuentes, pero repito, yo no me puedo quejar por eso.
Uno va perdiendo el tiempo para hobbies, distracciones o deportes. Esto sólo agrava uno de los factores negativos más significativos: el estrés, el desvelo y sus efectos. No puedo creer que Lewis no mencionara el hecho que esta carrera es famosa por que todo mundo en la casa se va a dormir temprano y uno se levanta a la mañana habiendo trabajado sin descanso y todavía con mucho por hacer. Esto puede ser por periodos cortos de tiempo, durante semanas de entregas solamente; o dependiendo de las exigencias de los profesores o la cantidad de clases matriculadas, puede durar todo el semestre. Las consecuencias son visibles: se empieza a subir o a bajar de peso dramáticamente; la cara se llena de acné, el pelo se cae, las ojeras se vuelven irreversibles e imposibles de maquillar. El carácter cambia y de repente uno es todo sensible, voluble e insoportable. Se sabe de la gente que ha sentido la necesidad de recurrir a sustancias o métodos ilegales para poder sobrellevar todo esto.
Todo esto va a ser por un tiempo prolongado, porque volviendo a la comparación con Medicina, esta es una de las carreras más largas que existen.
Se plantea la pregunta: ¿por qué someterse voluntariamente a tanta tortura? A estas alturas puedo asegurar que en numerosas ocasiones cuestionaba mi nivel de masoquismo, mientras en plena madrugada todo mundo dormía y yo estaba atorada trabajando, sintiendo mis piernas y brazos dormidos, escuchando la estática de la radio. Pero sí hay ciertas recompensas y ventajas, algunas que todavía espero, otras que disfruto en todo momento. Todas serán narradas en una próxima entrega.