Cooking

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En otoño del 2017 encontré por casualidad un artículo del New York Times sobre el libro “Fresh India” de Meera Sodha, una chef inglesa de origen indio. En el libro se encontraban las recetas de la familia de Sodha, auténticas recetas indias en nada parecidas a las que se encuentran en un restaurante. Este era su segundo libro siguiendo ese concepto, pero esta vez las recetas eran exclusivamente vegetarianas. Yo nunca había tenido un interés particular por la cocina india, pero andaba constantemente buscando inspiración para cocinar sin carne ya que es particularmente cara en Suiza. Así que me compré el libro de Sodha, me enamoré completamente de ella y me re-enamoré de la cocina.


In Fall 2017, I stumbled into a New York Times article on the book “Fresh India” by Meera Sodha, an English chef with an Indian background. The book gathered the recipes of Sodha’s family, authentic Indian recipes with no resemblance to what you could find in a restaurant. This was her second book following this concept, but this time the recipes were exclusively vegetarian. I never had a particular interest for Indian cuisine, but I was constantly looking for inspiration to cook without meat, as it is very expensive in Switzerland. I therefore bought Sodha’s book, fell in love with her, and fell in love once again with cooking.


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You’ve been good to me, but I want to break up

Me has tratado bien pero quiero romper con vos Suiza.


Estos últimos cinco años han cambiado mi vida y te lo voy a agradecer por siempre, pero quiero conocer otros lugares en los que pueda finalmente sentirme en casa. Me recibiste pero siempre me mantuviste a distancia y me trataste diferente que a los demás. Me obligaste a buscar casa constantemente, nunca ofreciéndome seguridad ni estabilidad, ni siquiera en tus residencias estudiantiles súper caras, llenas de lujos innecesarios.


Nunca pude vivir tranquila, cuidando cada centavo en el supermercado, mientras miraba cómo otros haciendo el mismo trabajo que yo se daban la gran vida con sus viajes, sus salidas, sus chalets en las montañas. No te pude conocer bien porque nunca tuve dinero, tiempo, ni compañía para viajar por placer. Cinco años con vos y nunca fui al Matterhorn, ni visité Zurich como se debe. Tus paisajes y montañas van a quedar como fantasías construidas a partir de tarjetas postales, como para cualquier otro turista.


Tal vez esto sea mi culpa porque me vine a vivir con vos anhelando otros lugares. Nunca me interesé en tu historia, ni siquiera en tu arquitectura, menos en tu política. Nunca supe quién es o ha sido tu presidente, ni el alcalde de la ciudad en la que pasé todo este tiempo.


Confieso que nunca me comprometí, siempre estuve pendiente de lo que pasaba en otros países; nunca vi lo nuestro como algo susceptible de durar para siempre. Tal vez porque sos demasiado transparente en que recibís a las personas mientras te conviene y sin posibilidades de negociación y cuando ya no te sirven o ya no estás interesado los descartás sin piedad. Por eso nunca entendí a esos que viven enamorados de vos, que buscan quedarse a toda costa aun cuando sus medios no se lo permiten, haciendo miles de artimañas o hasta viviendo en las sombras de la ilegalidad.


En el fondo, vi nuestra relación como algo más de interés que de afinidad, pero no puedo vivir para siempre así. Es cierto que no hay ningún país perfecto, pero creo que es posible encontrar uno que corresponda mejor a mis valores, que me permita realizarme con menos obstáculos para vivir tranquilamente y que sea más justo conmigo a pesar de mi estatus de expatriada.


Sueño con volver a empezar, a sentir de nuevo la emoción de los inicios y de los terrenos inexplorados. Así que Suiza, has sido buena conmigo pero no quiero volver.



You’ve been good to me, but I want to break up, Switzerland.


These last five years have changed my life and I will be forever grateful, but I want to discover other places where I can finally feel at home. You took me in but you always kept me at a distance and treated me different from others. You forced to constantly look for a home, never providing me with security nor stability, not even in your overpriced student residences, full of unnecessary luxuries.


I was never at peace, looking after every penny in the supermarket, while I saw how others, who did the same work than I, had a blast with their travels, their outings, their chalets in the mountains. I was never able to get to know you better because I never had the money, the time, not even the company to travel for pleasure. Five years with you and I did not go to the Matterhorn, nor properly visited Zurich. Your landscapes and mountains will remain fantasies built with postcards, as for any other tourist.


Maybe this is my fault because I came to live with you yearning for other places. I was never interested in your history, not even in your architecture, even less on your politics. I never knew who was or is your president or the mayor of the city where I spent all this time.


I must admit that I never committed, I was always aware of what was going on elsewhere; I never saw our relationship as something that could last forever. Maybe because you are too transparent when you take in people as long as it benefits you and without any possibility of negotiation, and when they no longer serve you or you are no longer interested you discard them mercilessly. That is why I never understood those who live in love with you, who try to stay at any cost even when their means no longer allow them to, doing countless tricks or even living in the shadows of unlawfulness.


In the end, I saw our relationship as something more of interest than of affinity, but I cannot live forever like this. It is true that there is no perfect country, but I am sure that it is possible to find one better suited to my values, that allows me to thrive with less obstacles for a peaceful living and that is fairer to me despite my status of expat.


I dream of starting again, to feel once more the thrill of the beginning and of unexplored lands. So Switzerland, you’ve been good to me but I don’t want to come back.