Joyas
- Collares
- Pulseras
- Aritos de uso diario
- Aritos de oro
- Dots
- Plásticos y autóctonos
- Aritos que se enmarañan entre sÃ
- The pearl section
Ropa
- Ropa interior y trajes de baño
- Camisas para salir
- Camisas de uso frecuente
- Good shirts gone bad
- Camisas de estación: clima frÃo, clima cálido
- Calcetines, faldas, shorts
- Ropa para hacer ejercicio
- Sección censurada
- Pijamas
- Jeans
- Suéteres
- Bufandas de bajo presupuesto
- Bufandas hechas a mano
- Bufandas para salir
- Camisas a cuadros estilo grunge
Zapatos
- Zapatos de uso frecuente
- Tennis para ir a la Tigra
- Zapatos heredados de mi madre que espero algún dÃa usar
- Sandalias
Música
- Discos originales: ordenados por artista y estos a su vez en orden cronológico
- Recopilaciones de mp3
- Discos audio solistas mujeres
- Discos audio solistas/grupos hombres
- Discos audio recopilaciones arbitrarias
- Datos: programas, archivos de clases
Música, sección escondida
- Discos originales: soundtracks y recopilaciones
- Discos originales: bandas vergonzosas y del olvido
- Discos originales: solistas mujeres que nunca voy a volver a escuchar
- Infantiles
- Jazz
- Música clásica
- Discos audio bandas olvidables
- Discos audio solitas mujeres olvidables
- Datos, segunda parte: promocionales de empresas, discos de limpieza de equipo, programas varios, discos de dudoso contenido (sin rótulo y no se leen en equipo)
- Música electrónica y psytrance
- Discos regalables (si alguien los quisiera)
Libros
- Enciclopedias
- Folletos fotocopiados varios
- Revistas
- Arte y arquitectura
- Cuadernos de la universidad (rotulados y en orden cronológico)
- Cómics e infantiles
- Libros que no he leÃdo
- Libros leÃdos, por autor y orden cronológico
- Rechazados y regalables
- Rechazados no regalables
- Libros en edición lujosa
- Manuales, diccionarios, libros sagrados y/o espirituales
- Libros que deben ser devueltos a su dueño (si algún dÃa me acuerdo)
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- Libros que deben ser devueltos a su dueño (si algún dÃa me acuerdo)
Pienso en aquello que he deseado toda mi vida; aquello para lo que me he preparado/entrenado/mentalizado por muchos años; esta cuestión en especÃfico que todo mundo desea y al universo entero obsesiona. Finalmente lo conseguÃ.
Para empezar, el Tiempo no se detuvo, no sonaron trompetas, ni se produjo algún tipo de mutación en mis adentros que me haga pertenecer a un cÃrculo de elegidos. Sigo siendo la misma y todo lo demás se conserva igual. (Van a argumentar que es mi gastada tendencia a la idealización. Pero, ¿realmente quiero pulular a través de la existencia sin ningún tipo de expectativa?)
Haberlo obtenido abre una nueva gama de posibilidades: cuestionarle el significado, obsesionarse por perderlo, ir en busca de otro reto más difÃcil. El dilema es que me sigo manteniendo dentro del cÃrculo desear-trabajar-obtener-desear, cuando se supone que esto me iba a hacer trascenderlo, y colocarme en una liga completamente diferente, aquella donde era invencible y no volverÃa a necesitar nada más. Anoche salà por primera vez en mucho tiempo. Estaba impresionada por el lugar, entumecida por el trago y el ruido, volteaba a ver a la multitud de gente, me decÃa a mà misma que no me deberÃa sentir fuera de lugar porque yo ya lo tengo. Pero sigo siendo la misma y todo lo demás se conserva igual.
Es interesante como en ninguna de las posibilidades que te planteas no aparece el sencillo enunciado de “disfrutarlo”. Será porque el gozo es inversamente proporcional a la anticipación.
Definitivamente no todos pueden ser obsesivamente responsables a la hora de cumplir con sus requisitos en la universidad. Por suerte, los que sà lo somos, disfrutamos cuando nuestros compañeros, que no matricularon a su debido tiempo el curso de Introducción a la Vida Universitaria, deben hacerlo a la mitad de su quinto año en la carrera.
Sin embargo, resultaron con ciertos beneficios: el primero es la satisfacción de contribuir a una campaña de concientización sobre el dengue en barrios marginales de extrema peligrosidad en nuestra ciudad capital; el segundo, convertirse en unas celebridades de la noche a la mañana, gracias a La Tribuna.


“It was like an act of hatred, like the cutting blow of a lash encircling her body: she felt his arms around her, she felt her legs pulled forward against him and her chest bent back under the pressure of his, his mouth on hers.
Her hand moved from his shoulders to his waist to his legs, releasing the unconfessed desire of her every meeting with him. When she tore her mouth away from him, she was laughing soundlessly, in triumph, as if saying: Hank Rearden –the austere, unapproachable Hank Rearden of the monklike office, the business conferences, the harsh bargains- do you remember them now? –I’m thinking of it, for the pleasure of knowing that I’ve brought you to this. He was not smiling, his face was tight, it was the face of an enemy, he jerked her head and caught her mouth again, as if he were inflicting a wound.
She felt him trembling and she thought that this was the kind of cry she had wanted to tear from him –this surrender through the shreds of his tortured resistance. Yet she knew, at the same time, that the triumph was his, that her laughter was her tribute to him, that her defiance was submission, that the purpose of all of her violent strength was only to make his victory the greater – he was holding her body against his, as if stressing his wish to let her know that she was now only a tool for the satisfaction –of his desire- and his victory, she knew, was her wish to let him reduce her to that. Whatever I am, she thought, whatever pride of person I may hold, the pride of my courage, of my work, of my mind and my freedom- that is what I offer you for the pleasure of your body, that is what I want you to use in your service- and that you want it to serve you is the greatest reward I can have.”
- A.R., “Atlas shrugged”
“Tertuliano Máximo Afonso dejó a un lado el paño de la loza y, mientras la taza, que se le escapó, se hacÃa añicos en el suelo, abrazó a MarÃa Paz, atrayéndola furiosamente hacia sÃ, el espectador más objetivo e imparcial no tendrÃa dudas en reconocer que el llamado entusiasmo del principio nunca podrÃa haber sido mayor que éste. La cuestión, la dolorosa y sempiterna cuestión, es saber cuánto tiempo durará esto, si será realmente el reencender de un afecto que algunas veces habrá sido confundido con amor, con pasión, incluso, o si nos encontramos sólo, y una vez más, ante el archiconocido fenómeno de la vela que al extinguirse levanta una luz más alta e insoportablemente brillante, insoportable por ser la última, no porque la rechacen nuestros ojos, que bien querrÃan seguir absortos en ella. DecÃamos que mientras el palo va y viene, las espaldas huelgan, bueno, las espaldas, propiamente dichas, son las que menos están holgando en este momento, hasta podrÃamos decir, si aceptásemos ser groseros, que mucho más restará holgando él, pero lo cierto, aunque no se encuentre aquà grandes razones para lirismos exaltados, es que la alegrÃa, el placer, el gozo de estos dos, tumbados sobre la cama, uno sobre otro, literalmente enganchados de piernas y brazos, nos harÃa quitarnos respetuosamente el sombrero y desearles que sea asà siempre, a éstos o a cada uno de ellos con quienes la suerte los haga emparejar en el futuro, si la vela que ahora arde no dura más que el breve y último espasmo, ese que en el mismo instante en que nos derrite, nos endurece y aparta.”
- J.S., “El hombre duplicado”
“ « O sidus clarum puellarum, lui criai-je, o porta clausa, fons hortorum, cella custos unguentorum, cella pigmentaria! » et je me retrouvai sans le vouloir contre son corps dont je sentais la chaleur et le parfum âcre d’onguents inconnus de moi. Je me souvins: “Fils, quand vient l’amour fou, rien ne peut l’homme!” et je compris que, ce que j’éprouvais, fût-il trame de l’ennemi ou don céleste, je ne pouvais désormais rien faire pour contrecarrer l’impulsion qui m’emportait et: “Oh! Langueo” criai-je, et «Causa languoris video nec caveo ! » c’est qu’aussi un parfum de rose s’exhalait de ses lèvres et ils étaient beaux ses pieds, ses pieds dans ses sandales, et ses jambes étaient comme des colonnes et la courbe de ses flancs, comme un collier, Å“uvre des mains d’un artiste. O amour, fille de délices, un roi est pris à tes boucles, murmurai-je en moi, et je fus dans ses bras, et nous tombâmes ensemble sur les dalles nues des cuisines et, je ne sais si de ma propre initiative ou grâce à son art à elle, je me trouvai libéré de ma robe de novice et nous n’eûmes point honte de nos corps et cuncta erant bona.
Et elle me baisa des baisers de sa bouche, et ses amours furent plus délicieuses que le vin et l’arôme de ses parfums m’enivrait de délices, et son cou était beau entouré de perles et ses joues cerclées de pendentifs, que tu es belle, ma bien-aimée, que tu es belle, tes yeux sont de colombes (disais-je) et laisse-moi voir ton visage, fais-moi entendre ta voix. Car ta voix est harmonieuse et ton visage enchanteur, tu m’as fait perdre le sens, ma sÅ“ur, tu m’as fait perdre le sens, d’un seul de tes regards, avec une seule gemme de ton cou, tes lèvres distillent un rayon de miel, le miel et le lait sont sous ta langue, le parfum de ton souffle est comme celui des pommes, tes seins en grappes, tes seins comme des grappes de raisin, ton palais un vin exquis qui pique droit sur mon amour et coule sur les lèvres et sur les dents… Fontaine de jardin, nard et safran, cannelle et cinnamome, myrrhe et aloès, je mangeais ma gaufre et mon miel, je buvais mon vin et mon lait, qui était donc celle-ci qui surgissait comme l’aurore, belle comme la lune, resplendissante comme le soleil, redoutable comme des bataillons ? “
- U.E., “Le nom de la rose”
Her hand moved from his shoulders to his waist to his legs, releasing the unconfessed desire of her every meeting with him. When she tore her mouth away from him, she was laughing soundlessly, in triumph, as if saying: Hank Rearden –the austere, unapproachable Hank Rearden of the monklike office, the business conferences, the harsh bargains- do you remember them now? –I’m thinking of it, for the pleasure of knowing that I’ve brought you to this. He was not smiling, his face was tight, it was the face of an enemy, he jerked her head and caught her mouth again, as if he were inflicting a wound.
She felt him trembling and she thought that this was the kind of cry she had wanted to tear from him –this surrender through the shreds of his tortured resistance. Yet she knew, at the same time, that the triumph was his, that her laughter was her tribute to him, that her defiance was submission, that the purpose of all of her violent strength was only to make his victory the greater – he was holding her body against his, as if stressing his wish to let her know that she was now only a tool for the satisfaction –of his desire- and his victory, she knew, was her wish to let him reduce her to that. Whatever I am, she thought, whatever pride of person I may hold, the pride of my courage, of my work, of my mind and my freedom- that is what I offer you for the pleasure of your body, that is what I want you to use in your service- and that you want it to serve you is the greatest reward I can have.”
- A.R., “Atlas shrugged”
“Tertuliano Máximo Afonso dejó a un lado el paño de la loza y, mientras la taza, que se le escapó, se hacÃa añicos en el suelo, abrazó a MarÃa Paz, atrayéndola furiosamente hacia sÃ, el espectador más objetivo e imparcial no tendrÃa dudas en reconocer que el llamado entusiasmo del principio nunca podrÃa haber sido mayor que éste. La cuestión, la dolorosa y sempiterna cuestión, es saber cuánto tiempo durará esto, si será realmente el reencender de un afecto que algunas veces habrá sido confundido con amor, con pasión, incluso, o si nos encontramos sólo, y una vez más, ante el archiconocido fenómeno de la vela que al extinguirse levanta una luz más alta e insoportablemente brillante, insoportable por ser la última, no porque la rechacen nuestros ojos, que bien querrÃan seguir absortos en ella. DecÃamos que mientras el palo va y viene, las espaldas huelgan, bueno, las espaldas, propiamente dichas, son las que menos están holgando en este momento, hasta podrÃamos decir, si aceptásemos ser groseros, que mucho más restará holgando él, pero lo cierto, aunque no se encuentre aquà grandes razones para lirismos exaltados, es que la alegrÃa, el placer, el gozo de estos dos, tumbados sobre la cama, uno sobre otro, literalmente enganchados de piernas y brazos, nos harÃa quitarnos respetuosamente el sombrero y desearles que sea asà siempre, a éstos o a cada uno de ellos con quienes la suerte los haga emparejar en el futuro, si la vela que ahora arde no dura más que el breve y último espasmo, ese que en el mismo instante en que nos derrite, nos endurece y aparta.”
- J.S., “El hombre duplicado”
“ « O sidus clarum puellarum, lui criai-je, o porta clausa, fons hortorum, cella custos unguentorum, cella pigmentaria! » et je me retrouvai sans le vouloir contre son corps dont je sentais la chaleur et le parfum âcre d’onguents inconnus de moi. Je me souvins: “Fils, quand vient l’amour fou, rien ne peut l’homme!” et je compris que, ce que j’éprouvais, fût-il trame de l’ennemi ou don céleste, je ne pouvais désormais rien faire pour contrecarrer l’impulsion qui m’emportait et: “Oh! Langueo” criai-je, et «Causa languoris video nec caveo ! » c’est qu’aussi un parfum de rose s’exhalait de ses lèvres et ils étaient beaux ses pieds, ses pieds dans ses sandales, et ses jambes étaient comme des colonnes et la courbe de ses flancs, comme un collier, Å“uvre des mains d’un artiste. O amour, fille de délices, un roi est pris à tes boucles, murmurai-je en moi, et je fus dans ses bras, et nous tombâmes ensemble sur les dalles nues des cuisines et, je ne sais si de ma propre initiative ou grâce à son art à elle, je me trouvai libéré de ma robe de novice et nous n’eûmes point honte de nos corps et cuncta erant bona.
Et elle me baisa des baisers de sa bouche, et ses amours furent plus délicieuses que le vin et l’arôme de ses parfums m’enivrait de délices, et son cou était beau entouré de perles et ses joues cerclées de pendentifs, que tu es belle, ma bien-aimée, que tu es belle, tes yeux sont de colombes (disais-je) et laisse-moi voir ton visage, fais-moi entendre ta voix. Car ta voix est harmonieuse et ton visage enchanteur, tu m’as fait perdre le sens, ma sÅ“ur, tu m’as fait perdre le sens, d’un seul de tes regards, avec une seule gemme de ton cou, tes lèvres distillent un rayon de miel, le miel et le lait sont sous ta langue, le parfum de ton souffle est comme celui des pommes, tes seins en grappes, tes seins comme des grappes de raisin, ton palais un vin exquis qui pique droit sur mon amour et coule sur les lèvres et sur les dents… Fontaine de jardin, nard et safran, cannelle et cinnamome, myrrhe et aloès, je mangeais ma gaufre et mon miel, je buvais mon vin et mon lait, qui était donc celle-ci qui surgissait comme l’aurore, belle comme la lune, resplendissante comme le soleil, redoutable comme des bataillons ? “
- U.E., “Le nom de la rose”
Yo quiero que mis artistas hayan tenido una infancia pobre y desgraciada, con padres divorciados, que los maltrataban fÃsicamente; que no hayan ido a la universidad y se dediquen únicamente a crear su obra, dejen su casa a los 20 años y se muden a Nueva York sin el apoyo de su padre y con sólo 35$ en los bolsillos; que se casen con una persona demasiado corriente pero que sean promiscuos, incestuosos y explÃcitos en sus narraciones; que queden embarazados a los 21 años, y estén obligados a ser padres solteros; que los violen al darle jalón a un desconocido; que sean misántropos y desadaptados sociales, atormentados religiosos que odien a Dios y por lo tanto no puedan evitar creer en Él, consumidos por los complejos de autoestima, repletos de inseguridades sobre su fÃsico, incapaces de mantener una relación estable con otra entidad humana, discriminados por su género o raza, exiliados polÃticos que jamás podrÃan regresar a su paÃs, condenados a muerte por un lÃder religioso y obligados a vivir a escondidas por el resto de sus vidas, incapaces de pagarse un almuerzo y que hayan dormido unas cuantas noches debajo de un puente; que pasen varias temporadas en la cárcel, o con trabajos forzados en algún campamento de prisioneros en Siberia; que participen en guerras y preferiblemente terminen lisiados, y/o con heridas psicológicas permanentes; que sus profundas depresiones los lleven al alcoholismo o a la automutilación; que consuman drogas, por motivos recreacionales, pero no necesariamente; que sean internados en hospitales psiquiátricos; que un dÃa uno de sus empleados cierre todas las puertas y ventanas de la casa y le prenda fuego con todos sus habitantes dentro; que uno de sus padres, extremistas religiosos, indignado ante la vida de perdición de su hijo lo agarre a balazos; que en su vida nunca logren publicar un libro, o vender una pintura y vivan en la extrema pobreza; que sus hijos mueran de enfermedades misteriosas y estadÃsticamente improbables; que sin la ayuda de nadie construyan una cabaña en los bosques y se vayan a vivir por dos años sin contacto con otros humanos; que estén tan enfermos que no puedan levantarse de la cama en lo más mÃnimo y no tengan otro remedio que escribir, o que sean músicos y se queden sordos; que terminen suicidándose, de un escopetazo, o por asfixia al meter la cabeza en el horno de una estufa de gas.
¿Yo? Quiero una vida burguesa y tranquila, donde consiga todo lo que quiera y todo en ella salga bien. Y aún asÃ, dejar detrás algo que merezca la pena ser recordado. Prefiero ver desde lejos cómo otros sufren por su arte, pero me asusta pensar en cómo voy a justificar el mÃo.
Muchas veces me pregunto si tengo la semilla, pero el precio lo estoy pagando.
La competencia que se tienen la mente y el cuerpo a veces es demasiado dispareja, en detrimento de la pobre persona que está siendo usada como pista de carrera.
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