Supongo que no he de haber sido la única en pensarlo porque cuando nos entregaron la audio guÃa que acompaña la visita a la casa Batlló lo primero que hace es agradecerte por haber venido y por haber pagado el elevado precio de la entrada. Y es que la casa es propiedad privada y por ende no recibe ningún tipo de subvención por parte del Estado por lo que el mantenimiento es posible gracias a nuestras visitas. El trauma económico es rápidamente superado porque realmente, el edificio es un espectáculo y es igual de impresionante, interesante y comprensible para los arquitectos (que hacemos serios esfuerzos por no babear a lo largo de los pasillos) como para el público en general. Gracias a la guÃa uno llega a fijarse en los detalles más importantes de la construcción, se aprende sobre la vida de Gaudà y se hace una pequeña idea de lo que debe haber sido España a inicios del siglo XX. Es definitivamente un lugar obligatorio de visita cuando se está en Barcelona.
Los revestimientos, el trabajo en madera, la herrerÃa, los cielos falsos, los vitrales, son miles de detalles que hacen de la casa un objeto único y una fuente de inspiración. Desde luego, la construcción fue extremadamente cara y tortuosa, con discordias entre el arquitecto y el dueño, pero ¿qué mejor inversión construir una obra de esta naturaleza y luego usarla como atracción turÃstica? Empresarios, presentes y futuros, tomen nota.
El cubo de gradas es exquisito, con las cerámicas que se van oscureciendo y las ventanas que se van reduciendo a medida que se sube en altura, con el fin de dejar entrar más luz en los pisos inferiores.
Como siempre, las terrazas de Gaudà son más que para ver el paisaje:
Y el recorrido termina con muestras de muebles y con una cafeterÃa con dulces tÃpicos españoles.
Barcelona ha de tener un tipo de conexión con algún equipo de fútbol porque en el mapa turÃstico estaban subrayados unos estadios, una de las noches que estábamos por allá salió del metro una multitud de personas con bufandas de los mismos colores y los chavos que han visitado la ciudad siempre nos cuentan de los partidos a los que asistieron. Supongo que algo se me escapa… estaba muy ocupada en el parc Güell.
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