Madrugada de domingo. 1:20 am
VenÃamos de dejar a Mariafernanda. Yanis conducÃa su carro, Moisés iba en el asiento del pasajero y yo estaba acostada atrás. No Ãbamos muy rápido, sobretodo en comparación con el carro que se atravesó en nuestra vÃa (que era principal) sin hacer un alto.
Cuando empezamos a frenar levanté la cabeza y pude verlo todo. Fue bien extraño por que miraba al otro carro acercarse con la certeza de que venÃa directo a nosotros y no podÃamos hacer nada al respecto. Entendà que habÃamos chocado cuando el auto se apagó y dejó de sonar la música. Ni siquiera sé si me golpeé algo más que el hombro. La cabeza me duele pero me pregunto si es por todo el estrés de lo que siguió.
Lo primero en lo que pensé fue en la posibilidad de que saliera un viejo histérico armado. Pero era un chavito gordo con una ridÃcula camisa verde fosforescente. Se bajó y empezo a gritar insultos, pero no se acercó a nosotros.
Yanis llamó a su papá, Moisés a su hermano y yo hablé con mi mamá. Intenté millones de veces los números de emergencia de mi celular.
No funcionan.
Celtel es una mierda.
Las personas pasaban a nuestro lado con las caras de asombro y los comentarios brillantes “Qué porrazo!” “Manudo” “De seguro conducÃa una mujer”. Tuvieron que pasar dos horas y media para que se detuviera alguien a preguntar si habÃan heridos. Aparecieron unos amigos de la facultad y me dijeron que llamara a la policÃa directamente. Ellos deberÃan comunicarme con Tránsito.
Entendà las incoherencias en las conversaciones de emergencia en las pelÃculas. El tipo al otro lado de la lÃnea me preguntó mi nombre y yo le respondà que habÃa un choque. “Ya le envÃo una patrulla”, me dijo.
Un amigo del gordo tarado, que ni siquiera a disculparse llegó, se acercó y resulta que conoce a Yanis. Su amigo está tomado, hay alguna forma de resolver esto sin recurrir a las autoridades. Ni pensarlo, deberÃan estar por llegar.
A los 40 minutos ni una señal de ayuda. Llamo a Mariafernanda para que ella vuelva a llamar y nos consiga una patrulla.
El amigo del borracho vuelve a insistir. No es tan buen amigo, confunde a Yanis con otra persona, un tal JC. Pero es “de confianza”, mañana responde por su amigo, que aparte de idiota de seguro es mudo por que no abre la boca en absoluto. Pero ahora todos están cediendo, Tránsito no llega.
No hay más remedio, llamo a la grúa.
VenÃamos de dejar a Mariafernanda. Yanis conducÃa su carro, Moisés iba en el asiento del pasajero y yo estaba acostada atrás. No Ãbamos muy rápido, sobretodo en comparación con el carro que se atravesó en nuestra vÃa (que era principal) sin hacer un alto.
Cuando empezamos a frenar levanté la cabeza y pude verlo todo. Fue bien extraño por que miraba al otro carro acercarse con la certeza de que venÃa directo a nosotros y no podÃamos hacer nada al respecto. Entendà que habÃamos chocado cuando el auto se apagó y dejó de sonar la música. Ni siquiera sé si me golpeé algo más que el hombro. La cabeza me duele pero me pregunto si es por todo el estrés de lo que siguió.
Lo primero en lo que pensé fue en la posibilidad de que saliera un viejo histérico armado. Pero era un chavito gordo con una ridÃcula camisa verde fosforescente. Se bajó y empezo a gritar insultos, pero no se acercó a nosotros.
Yanis llamó a su papá, Moisés a su hermano y yo hablé con mi mamá. Intenté millones de veces los números de emergencia de mi celular.
No funcionan.
Celtel es una mierda.
Las personas pasaban a nuestro lado con las caras de asombro y los comentarios brillantes “Qué porrazo!” “Manudo” “De seguro conducÃa una mujer”. Tuvieron que pasar dos horas y media para que se detuviera alguien a preguntar si habÃan heridos. Aparecieron unos amigos de la facultad y me dijeron que llamara a la policÃa directamente. Ellos deberÃan comunicarme con Tránsito.
Entendà las incoherencias en las conversaciones de emergencia en las pelÃculas. El tipo al otro lado de la lÃnea me preguntó mi nombre y yo le respondà que habÃa un choque. “Ya le envÃo una patrulla”, me dijo.
Un amigo del gordo tarado, que ni siquiera a disculparse llegó, se acercó y resulta que conoce a Yanis. Su amigo está tomado, hay alguna forma de resolver esto sin recurrir a las autoridades. Ni pensarlo, deberÃan estar por llegar.
A los 40 minutos ni una señal de ayuda. Llamo a Mariafernanda para que ella vuelva a llamar y nos consiga una patrulla.
El amigo del borracho vuelve a insistir. No es tan buen amigo, confunde a Yanis con otra persona, un tal JC. Pero es “de confianza”, mañana responde por su amigo, que aparte de idiota de seguro es mudo por que no abre la boca en absoluto. Pero ahora todos están cediendo, Tránsito no llega.
No hay más remedio, llamo a la grúa.
Extrañamente, el culpable hoy no contesta su celular.
“Una de las dificultades de la vida humana es reconocer a tiempo la necesidad de cambio. Seguramente, los involucrados en el accidente no la habÃan reconocido. Trataban de continuar en lÃnea recta por el camino que hasta entonces se habÃa acreditado como bueno y reprimÃan la invitación a abandonar la norma, a variar el rumbo, a apearse de la situación. Este impulso es inconsciente. Inconscientemente, sentimos que el camino no es el indicado. Pero falta valor para cuestionarlo conscientemente y abandonarlo. Los cambios generan miedo. Uno querrÃa, pero no se atreve. Esto puede ser una relación humana que se ha superado, o un trabajo, o una idea. Lo común a todos es que todos reprimen el deseo de liberarse de la costumbre con un salto. Este deseo no vivido busca su realización por medio del deseo inconsciente, una realización que la mente experimenta como procedente “de fuera”: uno es apartado de su camino, por medio de un accidente de circulación.”
“La historia del descubrimiento de Plutón empieza realmente con el accidental descubrimiento de Urano el 13 de marzo de 1781 por William Herschel. Cuando los astrónomos estudiaron el movimiento orbital de Urano en las siguientes décadas, encontraron pequeñas variaciones que atribuyeron a un planeta todavÃa no descubierto. A través de cálculos muy complejos predijeron la posición del planeta y el astrónomo alemán Galle, de acuerdo con estas predicciones, descubrió Urano el 23 de septiembre de 1846.
Incluso cuando se introdujeron las correcciones debidas a la influencia de Neptuno, el movimiento de Urano continuó con variaciones inexplicables y un número de astrónomos trataron de extender los cálculos para buscar todavÃa otro planeta más allá de Neptuno. Uno de ellos, Percival Lowell, predijo la posición del planeta y lo buscó desde 1906 hasta su muerte en 1916. En los años 20 siguió esta búsqueda y finalmente en febrero de 1930, después de estudiar placas fotográficas durante casi un año, Clyde Tombaugh encontró un débil objeto que se movÃa más allá de Neptuno. El descubrimiento del nuevo planeta fue anunciado el 13 de marzo de 1930, fecha en que se cumplÃa el 149 aniversario del descubrimiento de Urano y el 75 aniversario del nacimiento de Lowell. El planeta recibió el nombre de Plutón en honor al Dios del Mundo Subterráneo y en cierta forma a en honor a Lowell, ya que las dos primeras letras de Plutón son las iniciales de Percival Lowell.
Estudios recientes han demostrado que las observaciones originales de Urano no eran suficientemente precisas para permitir la predicción de la posición de Plutón. El descubrimiento del nuevo planeta tan sólo 6 grados separado de la posición predicha por Lowell, fue aparentemente un accidente y tan sólo demuestra que si usted busca durante el tiempo suficiente, es probable que encuentra alguna cosa.”
Como dice Yanis, aunque sólo sea en mi corazón, Plutón siempre va a ser un planeta.
Incluso cuando se introdujeron las correcciones debidas a la influencia de Neptuno, el movimiento de Urano continuó con variaciones inexplicables y un número de astrónomos trataron de extender los cálculos para buscar todavÃa otro planeta más allá de Neptuno. Uno de ellos, Percival Lowell, predijo la posición del planeta y lo buscó desde 1906 hasta su muerte en 1916. En los años 20 siguió esta búsqueda y finalmente en febrero de 1930, después de estudiar placas fotográficas durante casi un año, Clyde Tombaugh encontró un débil objeto que se movÃa más allá de Neptuno. El descubrimiento del nuevo planeta fue anunciado el 13 de marzo de 1930, fecha en que se cumplÃa el 149 aniversario del descubrimiento de Urano y el 75 aniversario del nacimiento de Lowell. El planeta recibió el nombre de Plutón en honor al Dios del Mundo Subterráneo y en cierta forma a en honor a Lowell, ya que las dos primeras letras de Plutón son las iniciales de Percival Lowell.
Estudios recientes han demostrado que las observaciones originales de Urano no eran suficientemente precisas para permitir la predicción de la posición de Plutón. El descubrimiento del nuevo planeta tan sólo 6 grados separado de la posición predicha por Lowell, fue aparentemente un accidente y tan sólo demuestra que si usted busca durante el tiempo suficiente, es probable que encuentra alguna cosa.”
Como dice Yanis, aunque sólo sea en mi corazón, Plutón siempre va a ser un planeta.
Yo paso por extrañas etapas.
Hubo un tiempo en que me obsesioné por encontrar discos tributos de los artistas o grupos que me gustan.
Después fue por los tributos en cuarteto de cuerda (hay unos buenÃsimos).
Y ahora acabo de descubrir que una compañÃa disquera está sacando versiones de canciones de cuna de grupos de rock. Desde lo más ligero: Radiohead, Pink Floyd, Coldplay (los tres suenan sospechosamente bien), hasta más pesados: Tool, Metallica, Smashing Pumpkins. No hay nada más chistoso que escuchar "Enter Sandman" versión bebé.
Desgraciadamente no son tan famosos como para bajarse. Pero para que escuchen algunos pedacitos:
http://www.babyrockrecords.com/web/page.asp?pgs=products
(Que no sea ilegal por favor...) Al parecer no soy la única que defiende a Plutón a capa y espada. Sacado del New York Times del dÃa de hoy.
I (heart) Pluto
By TIM KREIDER
Published: August 23, 2006
Published: August 23, 2006
Charlestown, Md.
MY love for our picked-on ninth planet is deeply, perhaps embarrassingly, personal.
I took my first public stand on Pluto’s taxonomical fate when I addressed the Forum on Outer Planetary Exploration in 2001 (don’t ask why a cartoonist was addressing astronomers — it’s a long story).
I informed the assembled scientists that, first of all, no way was I or anyone else about to un-memorize anything we’d already been forced to learn in elementary school. More important, I felt sure that, as former children, we all instinctively respected the principle: no do-overs.
Planets, like Supreme Court justices, are appointed for life, and you can’t blithely oust them no matter how eccentric, skewed or unqualified they may prove to be. If they could kick out Pluto, I warned, they could do it to anything, or anyone.
I admit: it’s a highly emotional issue and maybe I got carried away in the heat of debate.
Even I was a little abashed last week when the International Astronomical Union tried to protect Pluto’s status by proposing an absurdly broad definition of planethood that encompasses moons, asteroids and trans-Neptunian objects — in other words, pretty much any half-formed hunk of frozen crud that can pull itself together into a ball long enough to get photographed by the Hubble.
For longtime Pluto partisans, there was something almost punitive about this proposal: happy now?
I guess I always knew, in my heart, that Pluto didn’t “belong.” Pluto is idiosyncratic — neither a dull, domestic terrestrial planet nor a surly, vainglorious gas giant. It’s mostly ice. It’s smaller than our own Moon, and has an orbit so eccentric that it spends 20 years of its 248-year revolutionary period inside Neptune’s orbit. It’s tilted at a crazy 17-degree angle to the ecliptic, and its satellite, Charon, is so disproportionately large that it’s been called a double planet.
Pluto is what my old astronomy textbook rather judgmentally called a “deviant,” and I’ve always felt a little defensive on its behalf.
I’ve long regarded Saturn’s misty tantalizing moon Titan as the Homecoming Queen of the solar system, courted and fawned over, stringing us along with teasing glimpses under her atmosphere, while Pluto was more like the chubby Goth chick who wrote weird poems about dead birds and never talked to anybody. Still, I just can’t stand by and watch as the solar system’s Fat Girl gets pushed down into ever-more ignominious substrata of social ostracism.
All I really wanted was a little velvet-rope treatment for Pluto. I didn’t expect them to throw open the doors to all this Kuiper Belt riffraff.
It’s like that point when your party’s grown out of control and you look around and ask: Who are these people? Sedna? Xena? Ceres? Ceres is an asteroid, for God’s sake. Why not just make 1997 XF11 or Greenland or Harriet Meiers a planet?
And I am second to no one in my respect for Charon, but come on: it’s obviously Pluto’s moon.
Now they’re proposing to designate it a “large companion,” which sounds like the sort of euphemistic legal status the court might grant to Oliver Hardy and can’t be doing Charon’s self-esteem one bit of good. “Longtime companion” would have been more dignified and validating.
The solar system is a mess.
The situation this seems most similar to is the inextricably tangled social nightmare that is inviting people to your wedding. You truly want to invite your distant and eccentric but dear old friend Pluto, but this necessarily means inviting his horrible girlfriend, too, plus then maybe you’re obliged to invite all the other people you were both friends with in college, friends he’s still in contact with who will be offended if he’s invited and they’re not but who, frankly, are now boring people with whom you no longer have anything in common.
Some would suggest we just have to be harsh about this and not invite any of them, Pluto included. But these people are forgetting that we already sent Pluto an invitation, 76 years ago. Pluto has rented a tuxedo.
The astronomical union is to vote on Pluto tomorrow. But even as astronomers squabble, I remain confident that this whole wonky state of affairs will not be permanent. Eventually we’ll get it all sorted out.
For the record, I would accept a separate (but equal!) class of dwarves or planetoids, including Sedna and Xena. After all, the childhood mnemonic is easily amended: My Very Energetic Mother Just Served Us Nine Pizzas, Sans Xenophobia.
But what I really wish is that we’d just grandfather Pluto in and then close all the loopholes. Let’s do it, not for scientific reasons, but for sentimental ones.
As a friend of mine at NASA said, “It would prove our humanity to let Pluto stay in.” It would be like that moment when the doorman is about to escort you out of a private party where you don’t, arguably, belong, but then someone who knows you taps him on the shoulder and says, “Wait a minute, I know this guy. He’s O.K..”
Tim Kreider, a cartoonist, is the author of “The Pain: When Will It End?” and “Why Do They Kill Me?”
Hoy es el cumpleaños de Tori Amos, de Dorothy Parker y de Claude Debussy. Es un buen dÃa para el universo aparentemente.
Es increÃble lo que he aprendido de Tori y lo que me ha inspirado desde que descubrà su música. He pintado cuadros basados en sus canciones, he encontrado otros músicos igualmente talentosos. Su historia y mitologÃa me llevado a libros, pelÃculas y gente que jamás imaginé descubrir.
Es increÃble lo que he aprendido de Tori y lo que me ha inspirado desde que descubrà su música. He pintado cuadros basados en sus canciones, he encontrado otros músicos igualmente talentosos. Su historia y mitologÃa me llevado a libros, pelÃculas y gente que jamás imaginé descubrir.
http://en.wikipedia.org/wiki/Tori_Amos
Dorothy Parker es una tipa demasiado talentosa. Escribió más que nada historias cortas, poemas y fue crÃtica literaria y de teatro. Tiene una visión muy ácida, pero al mismo tiempo divertida e ingeniosa sobre las relaciones humanas, los conflictos entre los sexos y el papel de la mujer en la sociedad de su época.
Dorothy Parker es una tipa demasiado talentosa. Escribió más que nada historias cortas, poemas y fue crÃtica literaria y de teatro. Tiene una visión muy ácida, pero al mismo tiempo divertida e ingeniosa sobre las relaciones humanas, los conflictos entre los sexos y el papel de la mujer en la sociedad de su época.
Ah, y Claude Debussy es pinta también.
The dark girl's rhyme
Who was there had seen us
Wouldn’t bid him run?
Heavy lay between us
All our sires had done.
Wouldn’t bid him run?
Heavy lay between us
All our sires had done.
There he was, a-springing
Of a pious race,
Setting hags a-swinging
In a market-place;
Sowing turnips over
Where the poppies lay;
Looking past the clover,
Adding up the hay;
Shouting through the Spring song,
Clumping down the sod;
Toadying, in sing-song,
To a crabbed god.
There I was, that came of
Folk of mud and name—
I that had my name of
Them without a name.
Up and down a mountain
Streeled my silly stock;
Passing by a fountain,
Wringing at a rock;
Devil-gotten sinners,
Throwing back their heads,
Fiddling for their dinners,
Kissing for their beds.
Not a one had seen us
Wouldn’t help him flee.
Angry ran between us
Blood of him and me.
How shall I be mating
Who have looked above—
Living for a hating,
Dying of a love?
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