Tengo un serio problema con la “aceptación”. Uno de mis libros favoritos es “Las 7 leyes espirituales del éxito” de Deepak Chopra: siento que me revitaliza cada vez que lo leo, estoy absolutamente de acuerdo con él, pero siempre hay un punto en el que me quedo trabada, no puedo avanzar y salgo al mundo como si nunca lo hubiera leÃdo o entendido porque no puedo aplicarlo y es justamente cuando habla de la aceptación. El concepto es que todo es como es porque el Universo es como debe ser. Este momento miserable es la culminación de todo lo que he vivido en el pasado y luchar en contra de este momento, amargarme porque es asÃ, sufrir y contar mis desgracias, es oponerse al peor de los competidores, el Universo mismo. Puedo “desear” que todo sea diferente, siempre y cuando sea con la conciencia de que el presente es como es. Unas páginas más adelante afirma que: “la atención en un punto especÃfico es aquella calidad de atención que no se doblega en su propósito. La atención sobre un punto especÃfico quiere decir que debes mantener tu atención en el desenlace de tu intención con tal indomable propósito que rechaces totalmente cualquier obstáculo que pueda consumir y disipar la calidad de enfoque de tu atención. Que exista una total y completa exclusión de todo obstáculo en tu conciencia. Tú puedes mantener una serenidad firme y al mismo tiempo dedicarte a tu meta con pasión intensa. Este es el poder de la conciencia sin apego y la atención sobre un punto especÃfico simultáneamente.” ¿Ven la contradicción? ¡Tengo que aceptar las cosas y al mismo tiempo encerrarme en mà misma diciendo que van a ser diferentes, aunque asà como están las cosas no van a ser diferentes en el futuro! Mis entrañas no captan el concepto de intención sin apego: yo soy pura intención, obsesión hecha carne, compromiso esperando una causa para ofrecer su vida. No sé cómo desapegarme, cómo transitar por la vida creyendo que todo está bien cuando todo alrededor/en-mi-interior indica lo contrario.
Según lo expuesto anteriormente, el Universo ya está en equilibrio, tiene las cosas en su lugar y mantiene un balance de cuentas perfecto, haciendo que cada quien pague las deudas que le toca en el momento justo. Me permito diferir. Toda esta semana hemos estado haciendo la verificación de la accesibilidad en los edificios, y quitando que ha sido un trabajo agotador que nos ha hecho recorrer la ciudad de extremo a extremo, gastando horas que pude haber aprovechado estudiando para los exámenes de esta semana, comiendo afuera y gastando el dinero de mi mesada en parqueos para carros que ni son mÃos, es un trabajo que de antemano se sabÃa que iba a ser inútil y frustrante. Qué ingenua he sido pensando que la gente se va a interesar por los derechos de los tiburones si ni siquiera les importan los derechos de las personas. Las iglesias no tienen entradas para personas con discapacidad, en los hospitales públicos no puede circular alguien en silla de ruedas, no podrÃan estudiar en ninguna parte, ni siquiera las malditas franquicias gringas invasoras que han convertido esta ciudad en una versión pueblerina de las Vegas con bajo presupuesto tienen rampas o pasillos anchos, puertas de baños por las que una persona pueda entrar. El único lugar al que podrÃan ir en toda Tegucigalpa es a Chiminike, pero si son como yo y no toleran a los infantes no sé qué tendrán que hacer allÃ. Estábamos en la universidad analizando el porcentaje de la rampa de acceso desde la entrada peatonal y me morÃa de ganas por gritarle a cada uno de los vagos que camina por ella si no sabe que es de uso exclusivo para personas con discapacidad, que ellos no tienen razones para no usar las gradas. Pero insisto: yo sabÃa antes de empezar esto que los resultados iban a ser negativos, que esta era una decepción anticipada y aún asà no puedo evitar sentirme desolada por lo confirmado. La gente cree que las únicas personas con discapacidad son los pobres que piden dinero en los semáforos, sentados porque no pueden caminar, pero por cada uno de ellos hay miles que sà están tratando de salir adelante, de estudiar o trabajar y ni siquiera tenemos un mÃnimo de consideración hacia ellos poniendo una maldita pendiente de concreto a todos los lugares a los que uno debe o quiere ir.
La semana antepasada fue la primera evaluación de TeorÃa Superior y hoy recibo un mensaje de la arquitecta que quiere verme una hora antes de la clase de mañana para discutir los resultados de los exámenes. El mensajito en sà es mala señal: si fueran buenas noticias no habrÃa necesidad de discutir nada, todo estarÃa bien, nos hubiera felicitado por nuestro trabajo y continuarÃamos con los temas del dÃa, pero el siguiente mensajito me dice lo que ya sé. Los resultados son terribles. Cuando yo empecé como asistente de la arquitecta para esta clase lo hice porque adoro esta asignatura, la considero lo esencial de la carrera; es lo que distingue a un maestro de obra de un arquitecto. Toda esa gente que se gradúa sin haber entendido lo que se explica en ella es sencillamente eso, un maestro de obra salido de la universidad. Estará condenado por los siglos de los siglos a ser un urbanizador con casitas que parecen de interés social, va a ser reproductor de revistas, van a llegar clientes con recortes de casitas con detalles mal copiados de obras grecorromanas y ellos gustosos se las van a construir en Las Lomas y todavÃa van a tener el descaro de colgar un gran afiche con su nombre como si debieran sentirse orgullosos de semejante despliegue de ignorancia, esnobismo y estupidez. Que la arquitecta que da la clase sea brillante es un bonus, es la coincidencia cósmica por la que agradezco haber desperdiciado una parte de mi vida en ese piso mal pintado del L2. Esa mujer es tan inteligente, ha viajado tanto, es tan apasionada por su trabajo. Le ponen un edificio enfrente y puede hablar por horas y horas de lo que significa esa construcción, de si es funcional o no, de si puede ser considerarse arte. Y al mismo tiempo es divertida y carismática. ¿Qué más se le puede pedir? Como ingrediente adicional trabajar para ella me resta 100 horas de mi práctica profesional, algo que no pude hacer con el trabajo tufoso de mis vacaciones pasadas. Comencé muy emocionada con este proyecto, abriendo el blog, preparando exposiciones, redactando las preguntas que les harÃa a los estudiantes la siguiente clase. A todo mundo le ando pidiendo sus ensayos finales para publicarlos, le paso escribiendo a miles de ex alumnos que nunca me contestan, ando mandando mensajitos a lo loco y no he conseguido ni la mitad de los que me gustarÃa poner. Alquilé un libro para aprender a enseñar el arte de redactar ensayos de manera que pudiera explicárselo a los alumnos y que tuvieran todas las herramientas para sacar buenas notas. Les he dado materiales de lectura que la maestra en semestres anteriores no habÃa permitido porque querÃa que cada uno investigara por su cuenta; compré un libro de Hegel para principiantes que pasé toda una tarde escaneando para pasarlo en pdf, les he dado mis correos, mis teléfonos, paso en la facultad casi todo el dÃa en caso de que quieran contactarme, y ¿para qué? Los dÃas que tenÃan que leer nunca lo hacÃan, nadie se dignó en abrir el libro de Hegel y cuando les pregunté si habÃan leÃdo el post sobre cómo escribir un ensayo nadie habÃa entrado al blog una tan sola vez. Yo podrÃa hacer todo eso por las 100 horas y ya, pero he llegado a conocer a los alumnos (eran muchos a los que no les hablaba antes :P), les tengo mucho aprecio y realmente quiero que pasen con buenas notas, especialmente los que sà han demostrado interés y les gusta participar en clase. Pero no es justo que no pongan de su parte tampoco. Son muy pocos los que no faltan a una clase de por medio (aunque sólo es una vez a la semana) y hay varios que ni siquiera fueron al primero de los dos exámenes, sin contar a los que sencillamente se retiraron. Yo creÃa que podÃa hacer una diferencia. La clase es genial de por sÃ, yo sólo querÃa reforzar las cosas que cada quien tenÃa que investigar por su lado facilitándoles textos, las presentaciones. CreÃa que ver los ensayos de ex alumnos los iba a inspirar para que ellos hicieran sus propios intentos y que en cada clase nos Ãbamos a sentar a discutir los mejores de la semana, pero hasta ahora sólo uno de ellos se ha atrevido a darme algo para publicar. Supongo que es aquà donde debo utilizar la aceptación.
Supongo que el desapego termina surgiendo del cansancio y la resignación. Debes continuar con tu trabajo porque compromiso significa llegar hasta el final, y TeorÃa no es trabajo para mÃ, es mi vocación, asà que no hay esfuerzo de por medio. Cuando veo la gran mediocridad que es el mundo actualmente el único consuelo que me queda es que estoy haciendo lo mejor que puedo con lo que tengo en las manos y si por ahora sólo puedo denunciar con mi investigación a los edificios que no son accesibles, es lo que voy a hacer entonces, sabiendo que el dÃa que me toque construir al fin voy a poder hacer algo concreto. Quisiera recordar esto todo el tiempo, sentir que lo que hago es importante sin agobiarme porque no es suficiente. Nunca nada es suficiente pero es asÃ, aunque yo siempre desee más.
ImagÃnense que ya han conseguido los planos constructivos de un proyecto que quieren realizar; ya sacaron las cantidades de obra de todos los materiales que ocupan para hacer esa construcción. Invirtieron mucho tiempo en hacer las fichas del proyecto que les dice cuánto cuesta cada actividad para realizar el proyecto y ahora quieren saber cuánto va a costar la obra en cada mes de su desarrollo. Si alguna vez se enfrentan a semejante situación de vida o muerte agradecerán haber leÃdo este post. Además de que tengo examen el miércoles, ni modo.
Como dije, el primer paso es enumerar todas las actividades que conforman el proyecto, con su costo de mano de obra, materiales, el total y su duración en dÃas.
Se hace el diagrama de flechas de las actividades, los cálculos a lo largo de la ruta y el diagrama de Gantt para saber qué vamos a estar haciendo en todos los meses de la construcción.
Se pasa luego al costo directo por mes. El costo directo de una actividad es la suma de sus materiales y mano de obra, sin agregar nada más. En esta parte vamos a separar las actividades según el mes en que se realizan y determinar cuánto dinero representan. Hay que tener cuidado, porque si una actividad no se termina en un mes hay que determinar el porcentaje de la misma que se está haciendo en él. En la tabla tendremos entonces: las actividades, el porcentaje de cada una de ellas que se hace en ese mes, el costo de mano de obra y el costo de materiales (ambos multiplicados por los porcentajes) y su sumatoria.
Los indirectos de construcción se agregan al costo de materiales y mano de obras para conformar los costos de construcción. Estos indirectos son todos los costos especÃficos a este proyecto que se dan en la obra, e incluyen los empleados fijos de la obra (maestro de obra, vigilante, un perito mercantil que trabaje de bodeguero, los peones) y los servicios públicos.
Luego se pasa a los costos de operación. Estos son los costos en los que incurre toda la empresa, pero se dividen entre todos los proyectos que realiza. Incluye gastos de administración –los empleados fijos de la empresa más los gastos de la oficina-, y los gastos de venta –lo que se invierte para dar a conocer la empresa, publicidad, comisiones a terceros, entre otros-. Para este ejemplo se está asumiendo que los primeros 3 meses la empresa maneja cuatro proyectos, y para los 2 últimos meses está manejando solamente 3 proyectos. Se hace una lista de cuánta es la aportación de las utilidades de los distintos proyectos para saber qué porcentaje de los costos de operación asignarle a cada uno de ellos. Luego se saca la mensualidad correspondiente a la obra en la que estamos trabajando.
El resumen de los costos por mes es un estimado inicial de lo que se pagará según las distintas categorÃas de los costos. El primero es del costo de construcción (materiales, mano de obra e indirectos) y operación (administración y ventas).
Se pasa al cálculo de la utilidad, tomando el 15% de lo calculado anteriormente, construcción y operación.
El cálculo de los imprevistos es sobre el 5% del costo directo solamente, y se dividirá su total entre los 2 primeros meses porque estamos asumiendo que la mayor cantidad de errores se cometen en esa etapa. (Cuando sean constructores experimentados van a poder volarse si quieren esta categorÃa, pero por mientras es recomendable conservarla.)
Para calcular el anticipo, el primer cheque que nos van a entregar para iniciar la obra, se va a tomar el 30% del total de la obra hasta entonces. Esa será nuestra base para el costo financiero que es la fianza que se debe entregar al banco por el anticipo. El interés de esta fianza es del 4% anual, y sólo se paga el primer mes del proyecto.
Como a los clientes no se les puede presentar el presupuesto de la manera transparente en que lo estamos haciendo aquÃ, es necesario calcular un factor de sobrecosto. Multiplicaremos las actividades de la obra por él y nos dará lo que cuesta cada una de ellas con los indirectos, los gastos de operación, utilidad, financiero e imprevistos diluidos en su precio. Tomando como base el costo directo total del proyecto, dividimos, uno por uno, el total de indirectos, operación, utilidad, imprevistos y financiero. Sumamos esos resultados y le sumamos una unidad y nos da el factor de sobrecosto. Pasamos a multiplicar las actividades por ese factor como mencioné previamente.
Se continúa con las estimaciones mensuales, que es parecido al costo directo por mes, pero ahora las actividades tienen su valor real. Sólo que en esta tabla se acostumbra a poner todas las actividades de la obra, pero se calculan las correspondientes al mes en que se está trabajando. Eso nos va a decir cuánto tenemos que cobrar por cada mes. Aquà hay una advertencia: a cada estimación se le va a calcular y restar el 30% porque en cada mes hay que devolver ese porcentaje de manera que se compense el anticipo inicial que tenÃa ese valor.
Con las estimaciones hechas podemos calcular finalmente nuestro flujo de caja en el que se muestran los ingresos y los egresos de cada mes. Los ingresos los conforman: la caja y banco, que es lo que se ha acumulado del mes anterior y es igual a 0 en el primer mes; las estimaciones de obra, que hay que recordar que se pagan después de realizadas, es decir que las actividades de octubre se pagan en noviembre, etc; la estimación del último mes: en el último mes se paga la estimación de las actividades realizadas el mes anterior más las de ese mes porque el proyecto no continúa después; el capital propio si el dueño o el constructor desea invertir en el proyecto; si es necesario se pide un préstamo bancario y si se puede se agregan los ingresos por ventas. Los egresos incluyen los famosos costos de construcción desglosados, los costos de operación también desglosados, el costo financiero que además de la fianza incluye el capital propio que hay que reembolsar si se puso en primer lugar, otros costos y los imprevistos. Se resta al ingreso total el egreso total y obtenemos la última casilla de superávit o déficit que nos indica qué tan bien estamos. Lo óptimo es arreglar las actividades en el diagrama de Gantt de manera que nunca estemos con déficit, pero si eso es imposible, como en este caso en el que me dio pereza volverlo a arreglar, se le avisa a los proveedores que va a haber un mes en el que van a tener que darnos crédito a cambio de que paguemos de contado el resto del tiempo. Si son observadores se van a dar cuenta que el superávit del último mes es igual al valor de las utilidades. ¿Coincidencia? ¡En lo absoluto! Significa que todo lo que sobra es para nosotros, los constructores. Yay!
Presupuesto
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Hay casi que admirar la capacidad del ser humano para resistirse al cambio aunque la vida le dé miles de señales de que es hora de enfrentarlo. Nada los inmuta, nada los conmueve, todo permanece igual para ellos aunque el mundo se desmorone a sus pies. Alguien muere pero nadie de las personas que lo conoció adquiere un ápice de apreciación por su vida o la vida en general. Las semanas de cruel enfermedad fueron un contraste horripilante con respecto a la existencia de alguien tan bueno, dulce y amable, pero la gente alrededor se enoja, se pelea, manipula, se separa definitivamente. Si yo no la hubiera conocido en persona erróneamente le atribuirÃa responsabilidad por el comportamiento asqueroso de sus engendros pero he aprendido que cada quien responde por su pellejo nada más.
Por unos cuantos centÃmetros de distancia se salvó de ser aplastado por el poste en el que estrelló un carro. Pero ni para él, ni para su familia algo cambia, excepto que ahora van a tener que caminar más. Esos acontecimientos que deberÃan de hacerte abrir los ojos, replantear tu camino, hacerte un mejor ser humano, querer más a la gente con que te tocó convivir, pasan desapercibidos, casi como si fuera un mérito perserverar en el estancamiento.
Encuentran al amor de su vida, tienen hijos, forman una familia y siguen siendo lo mismo. A veces hasta son peor porque tienen más gente con quien perpetuar y practicar sus defectos.
Cambian de trabajo, de casa, de paÃs, pero todo permanece igual.
El Dalai Lama dice que el verdadero cambio es algo gradual e imperceptible, pero yo no veo gradual, veo inexistente. No hay evolución ni agradecimiento, no puede surgir sabidurÃa de la falta de consciencia tan descarada de la que todos hacen alarde.
Siento tanta vergüenza, tanto pesar.
No me importa qué tan borrosas sean las imágenes que los espejos cercanos intenten reflejar sobre mÃ: me niego a verme a través de ellos. Ellos creen que me conocen porque me han visto por 23 años pero no se molestan en preguntar, no saben ni qué clases estoy llevando. Yo les dije un dÃa: “miren, en otros lugares sà me aprecian” y su magnÃfica respuesta fue “es que aquà te conocemos”, pero en realidad no me conocen; yo cambio todos los dÃas, aprendo algo nuevo todos los dÃas y merezco que me quieran conocer de verdad, que me presten atención. Mi sola presencia no es que tengan una relación conmigo.
Merezco ser escuchada aún cuando tengo una opinión distinta; que yo no tenga que andarlos persiguiendo para que intentemos arreglar las cosas; merezco que se tenga la iniciativa externa de que todo mejore porque yo soy una buena persona y vale la pena tenerme como amiga. Es cierto que deben decirme la verdad aunque esta no sea de mi agrado pero eso no elimina el derecho a que sea en un buen tono, sin pretender desvalorizarme, o adoptando posturas que ellos no soportarÃan de parte de otras personas.
Tengo todo el derecho, incluso el deber, de cultivar aquellas relaciones que me hagan sentir feliz, en las que yo sienta reciprocidad en el afecto, donde hay atención y cuidados. No es justo que yo tenga que mortificarme por esos pocos seres que no me preguntan cómo estoy, que no son capaces de darme un abrazo, que ni se interesan si me está yendo bien en mis estudios, que no pueden decirme que están orgullosos de mà o que me quieren, cuando hay personas que sà lo sienten y lo pueden expresar. Yo no tengo nada de malo y que esas interacciones temporales no sean satisfactorias no significa que no soy lo suficientemente buena, ni que debo sufrir por su indiferencia como si de un reproche divino se tratase.
Me rehúso a que las opiniones y las crÃticas de otros sean aquello que va a dictarme qué hacer y cómo sentirme. Me niego a verme a través de ellos porque yo soy una buena persona y vale la pena tenerme como amiga.
Estos han sido buenos dÃas. Ayer Deysi, Yanis y yo fuimos premiados en la ceremonia de excelencia académica (lo que significa que tendremos pisto en Navidad -yay!-). Dejo algunas fotos del evento.




Por cierto que esta foto salió en La Tribuna, y también aparecemos en miniatura en El Heraldo.




Y hoy nos reunimos con el arquitecto de Diseño por primera vez después de la fatÃdica entrega. Nos explicó todo lo que habÃa que hacer para la siguiente etapa que concluirÃa el 15 de diciembre y son miles de planos más que los que hemos hecho hasta ahora. Al final de la clase pidió a nuestro grupo que por favor lo viéramos al final de la clase, y justo cuando pensamos que nos iba a regañar por entregar tarde o a decir que tenÃamos errores en nuestro proyecto, nos felicitó por nuestro trabajo!!! Dijo que el proyecto estaba muy bueno y se alegraba porque habÃamos ido más allá de lo que se habÃa pedido. Asà que todo ese relajo valió la pena.
Felicidades a nosotros!
Presento el proyecto de Diseño 8 (en su estado inicial, falta la segunda entrega) que consiste en la remodelación del interior de los edificios existentes y la proyección de nuevas edificaciones para la Facultad de Medicina, de la UNAH, por supuesto. Nuestro concepto formal consiste en unificar el edificio 1 que es de piedra, y el edificio 2 que es de ladrillo, en un edificio ubicado entre ellos que simule la forma de la piedra del primer edificio, con bloques de ladrillo del edificio 2 y transparencias. Se elimina el estacionamiento entre los edificios para reemplazarlo con una plaza peatonal.
Edificio 1
Edificio 2
Piedra del edificio 1
Fachada principal del edificio 1B, Biblioteca y Administración



Según nuestra propuesta, el edificio 3 conserva las aulas que tiene actualmente, pero desaparecen sus auditorios para hacer tres niveles de estacionamiento, se le agregan aulas, una cafeterÃa que reemplaza unas casetas improvisadas que hay ahorita, y los auditorios se dejan en los últimos niveles. Se quiere aprovechar la forma del terreno escalonando el edificio, e intercalando ventanales con vidrio para ser coherentes con el edificio 1B.


Funcionalmente, se logró agrupar todo lo que era administrativo, los cubÃculos de maestros, las funciones que no eran académicas, y crear más aulas, más laboratorios y ampliar todas las áreas que ya existen. Pero son miles de plantas y la vida es muy corta, tendrán que creerme :P
Las tradiciones y las supersticiones tienen razón de ser, tienen una base sino cientÃfica, por lo menos comprobada empÃricamente. Ejemplo de esta ocasión: las entregas. Mi ritual personal hasta ahora para todas las entregas de Diseño desde que existe el blog es publicar fotos del proyecto la noche antes de presentar con el arquitecto. Y hasta ahora todo habÃa salido bien. El dÃa que decido postergar la publicación para el dÃa siguiente lo pagué caro, muy muy caro.
La idea original era que cada una de nosotras iba a trabajar por su cuenta en lo que tenÃa asignado hasta el domingo en la mañana cuando nos Ãbamos a reunir para unificar y plotear ese mismo dÃa, o en caso de emergencia el lunes. Y no tengo la potestad para narrar las eventualidades de mis compañeras, pero afortunadamente las mÃas sÃ. Mi asignación consistÃa en el edificio 1 y el de la biblioteca: las plantas actuales, las nuevas, los planos estructurales, instalaciones eléctricas, hidrosanitarias y las fachadas actuales del edificio 1 que ya estaban dibujadas, sólo requerÃan configurarse en los layouts. TenÃa planeado terminar las plantas viejas y nuevas antes del viernes, dejar el viernes en la tarde para hacer un plano que explicara el concepto detrás del proyecto, y el sábado para las instalaciones. El domingo irÃa a casa de Scarlett a platicar, hacer el Ãndice y jactarme por lo increÃblemente organizadas que somos. Pero era viernes en la tarde y yo no habÃa terminado las plantas.
He recalcado en innumerables ocasiones que no soy religiosa, pero la única práctica con la que sà estoy de acuerdo es con dejar un dÃa libre sagrado, como los adventistas que no pueden trabajar los sábados. Yo soy una adventista, pero de los viernes. Mis tardes de los viernes son intocables: es el único momento en que me olvido de la universidad, hasta tengo la costumbre de salir para olvidarme de mi casa. Fue horripilante y traumático, pero ese dÃa lo tuve que dedicar a poner ejes, ventanas, puertas, dibujar polilÃneas sobre lÃneas mediocres que nunca llevaron un curso de autocad 2D. Salimos a tomar café con los aleros y Juank un ratito en la noche porque no lo habÃamos recibido apropiadamente desde su regreso de Washington y en un momento Mafer dice: “Mañana voy a estar todo el dÃa en la oficina. Me pueden ir a comprar mi regalo para mi cumpleaños”. Maldición, este martes cumple años Mafer. Asà que me levanto temprano a trabajar, termino las plantas y comienzo instalaciones eléctricas. RiquÃsimo porque mis papás salen a almorzar cada semana de por medio y estoy sola en mi casa, trabajando con mi música a todo volumen. Pero me toca salir a buscar regalo en la tarde. Y nadie está de acuerdo con mis opciones: una tienda súper pinta de decoración de interiores para niños, llena de cosas para regalarle a alguien que quisiera tener un cuarto súper bonito o que le gusten las manualidades (Bertha si hubiera apreciado mi regalo de allÃ!). Vamos a perder el tiempo a las Cascadas, donde me desilusioné con la pista de hielo de Digicel que en realidad es de plástico. A las dos horas estoy que exploto: yo tengo que trabajar. Vuelvo a mi casa y termino tardÃsimo, sólo la iluminación y las tomas. Me cae el mensajito de si me quiero reunir mañana a las 9. No sé cómo andarán ellas, pero yo prefiero terminar en mi casa.
Me voy a dormir y me levantan a las 2 de la mañana con noticias del choque de un carro de mi casa por parte de un miembro de mi familia que iba conduciendo. No estoy autorizada para dar detalles, pero si alguien quiere comprar un pedazo de chatarra amoldado con la forma de un poste aunque con el motor en excelente estado se puede contactar conmigo para que negociemos. La conmoción y la cólera no me dejan dormir hasta las 4 de la mañana, pero para mi desgracia continúa el resto del domingo en los miembros del clan. Igual, tengo que trabajar. No estoy fÃsicamente presente con mis compañeras pero la tecnologÃa del siglo XXI me permite estar con ellas aunque no las vea en persona. Y mi desgraciado router deja de funcionar. En circunstancias normales eso significa que no voy a poder revisar mi correo obsesivamente cada dos horas, o peor, los 500 feeds (no exagero) que tengo que se actualizan cada 15 minutos. Pero ese dÃa, justo ese dÃa, significa que no voy a poder enviar planos para que otra persona los tenga en caso de que Olivia implosione (que sabemos es seguido), no voy a poder pedir planos que ocupe, no voy a poder consultar sobre lo que estoy haciendo para que las demás lo hagan igual que yo y la entrega sea coherente. Lo reseteo pero no funciona. En la noche tengo completos los planos estructurales. Llega Juank a auxiliarme con el router, pero no es la red, es el aparato el que ha decidido dejar de servir. Es necesario comprarse otro, justo en este tiempo apocalÃptico que se avecina.
Termino mis instalaciones hidrosanitarias y me pongo a corregir todo lo que he hecho hasta ahora. Me acuesto a dormir y me despierta una llamada. “¿Quién puede estar llamando un domingo a las 8 de la mañana?” Resulta que hoy es lunes y yo tengo Obras a las 8 de la mañana. Es Yanis que ya viene por mà y yo no estoy ni bañada. Le explico que la diferencia fundamental entre un estudiante novato de arquitectura y uno a punto de graduarse es que el primero no asiste a sus clases de la mañana de un dÃa de entrega porque no quiere levantarse, el segundo porque no puede levantarse. Un café de desayuno y voy a mi clase de Italiano; no llegué a Obras. Y después alegre y campante busco a Deysi para que vayamos donde Scarlett a hacer el Ãndice, enumerar las hojas y a plotear cerca de allÃ. La entrega es a las 2, nos damos de plazo hasta las 11 y media para terminar e irnos a imprimir. Una hora después de lo planeado salimos.
La primera mala señal fue que nos fueron dando 56 planos, que con un costo de 25 lempiras por plano son 1400 lps. Yo habÃa sacado 300 del banco, Deysi andaba 250 y Scarlett 200. Jamás hubiéramos pensado que iban a salir tantos. La arquitecta del lugar tiene un poco de confianza con Scarlett (y sabe donde vive) asà que podÃamos pedir fiado, pero preferà ir a pedir dinero con mi madre antes que recurrir a eso. Nos envió a un banco cerca de allÃ. Vamos con Scarlett mientras Deysi imprime. Es la una de la tarde.
Resulta que imprimieron un plano y la letra es diferente porque la computadora de la arquitecta no tiene la fuente que usamos en los 56 planos del proyecto. Deysi tiene instalado el modelo del plotter que estamos utilizando, pero su computadora se niega a reconocerlo. Después de muchos intentos y consultas logran instalar la fuente en la otra computadora, pero resulta que no quiere abrir ningún archivo de Scarlett: aparece un mensaje de Error Fatal, el Autocad se cierra, e intenta hacer un recover del archivo pero no funciona. Scarlett va a su casa a enviarlos por correo, yo trato de bajarlos de versión en mi compu (la única que no tiene problema con esos archivos), pero no funcionan ni los que yo modifiqué, ni los que envió Scarlett por correo, ni los que ella trajo en una memoria directamente de su casa. No tienen los drivers para instalar el plotter en mi compu. Son las dos de la tarde y empezamos a recibir llamadas de si ya llegó el arquitecto, adónde estamos nosotras.
Una hora más tarde, después de miles de intentos, a Deysi se le prende el foquito: se pueden exportar como archivos PDF. Lo más rápido posible los convierto a ese formato, nos ponemos a imprimir a lo loco, pero ya van a ser las 3 y el arquitecto dice que se va a las 3 y media. En medio del ajetreo no nos habÃamos dado cuenta que no habÃamos impreso mis plantas, que no tenÃan problema para abrirse, y el plotter es lento, muy lento cuando tienes el tiempo encima para la penúltima entrega de tu vida de estudiante. Terminamos a las 3 y media justo, salimos a toda velocidad, pero ni siquiera a un tercio del camino recibo la llamada fatÃdica: el arquitecto se fue.
Scarlett lo llama, y él acepta recibir los planos en un lugar cerca de donde tenÃa que pasar de todas formas. Lo esperamos en la calle, con el viento del frente frÃo y el frÃo del desvelo, y lo vemos llegar. Nos disculpamos y nos pregunta porque imprimimos en ese formato tan grande cuando él pidió todo en tabloide. Si nos hubieran visto las caras. Y adónde está nuestra memoria explicativa, donde describimos en detalle la situación actual y la contrastamos con nuestra propuesta. Es la primera vez que escuchamos que eso se tenÃa que hacer. ¿Qué ondas con los otros grupos que nadie nos avisó? ¿Saben por qué dejamos de ir la semana pasada a revisar en Diseño? ¡Porque estábamos trabajando en la entrega de Diseño! Qué desastre, qué fatal, que falta de cortesÃa, que falta de sentido común el nuestro de no ir a hablar con el arquitecto el viernes para preguntarle si lo que Ãbamos a hacer estaba bien. Nos da de plazo hasta mañana para llevarle la memoria.
¿Asà que, qué hemos aprendido hoy?
Que no vuelvo a entregar sin publicar. Que no vuelvo a plotear el mismo dÃa de la entrega. Que no vuelvo a atenerme a mis compañeros para nada. Que no hay que beber y conducir. Que me tengo que meter a un curso de redes algún dÃa en el transcurso de mi vida. Que los congresos de arquitectura son para la gente que no está estudiando arquitectura porque mientras haya entrega no importa cuántos arquitectos italianos vengan, simplemente no puedes ir.
Que no sabes lo que es tener internet hasta que lo pierdes.
Los estudiantes de arquitectura somos una especie aparte de seres humanos que deciden, con plena consciencia en el mejor de los casos, alienarse por completo por una carrera. Nuestra vida son nuestros estudios y al resto de las actividades y al resto de las personas –amigos, novios, familias, mascotas- se les hace un favor al dedicarles algo del preciado tiempo que en realidad ocupamos para trabajar o dormir. Somos incomprendidos porque tienes estar en nuestros zapatos para entender que si hay entrega de Taller 3 a la mañana siguiente, sin haber podido trabajar durante el dÃa porque todo mundo decidió atrasarte, y un tipo, que en cinco minutos se convertirá en un ex amigo y un mal recuerdo de alguien con quien solÃas platicar y con quien alguna vez saliste y fue todo un fracaso, justo en este momento decide que quiere ponerse a pelear con vos por puras trivialidades y te pone a elegir entre presentar un plano o conservarlo a él y no vas a dudar por un segundo en escoger el plano. Te terminas aislando porque te rÃes de las carreras de cuatro años pero son las 3 de la mañana y cuando todo mundo está bien dormido secretamente anhelas una licenciatura con la que no tuvieras que tener ojeras todo el semestre, o que no fuera normal que se te caiga el pelo más que al común de los mortales que sà pueden salir y a quienes les tienes que rechazar todas las salidas los fines de semana.
Pero rectifico: los estudiantes de arquitectura que sà tienen intenciones de graduarse en menos de 7 años somos una especie aparte de seres humanos; porque la facultad está plagada de personas que tienen impreso en la frente un contador con los años que les faltan para irse a una privada, para cambiarse de carrera, o aún peor, para quedarse en la misma facultad de la que vos te esforzaste tanto por egresar, mientras ellos pululaban en la salita a todas horas, tocando guitarra o chismorreando, y cuando salgan, se van a querer comparar con vos porque según ellos recibieron la misma educación. Nuestro trabajo no va a ser de vida o muerte de manera tan literal como lo va a ser el de un estudiante de medicina, pero nuestras probabilidades de terminar la carrera o de terminar como fracasados son muy similares a las de ellos y por eso son los únicos que despiertan algún tipo de empatÃa. No vas a tener otros novios que no estudien arquitectura porque es imposible que veas personas de otros lados; la gente se casa inmediatamente después de estudiar porque la sensación de envejecimiento, de supuesta madurez, de que la vida te ha pasado enfrente y no disfrutaste nada es inevitable. Los mejores años de tu vida los pasaste encorvado sobre una mesa, sobre un computador. Las excentricidades son habituales porque generalmente son la única distracción; la comida es la mejor parte del dÃa porque es lo que distingue estas 24 horas de las que han de venir; uno empieza a vestirse bien porque quiere disimular la miseria interna.
Es el arte de crear espacios vacÃos porque la familia que supuestamente está orgullosa de que estudies eso ahora no la conoces, no tienes nada de qué platicar con ellos, incluso la que no es inmediata ni siquiera es bienvenida. Y vas a levantarte un dÃa y todo eso habrá terminado. Las entregas, las planificaciones, las organizaciones de obras. Y tendrás el papel ese en la mano con el maravilloso tÃtulo de “arquitecto”, pero ¿quién carajos va a querer celebrar con vos? Nadie. Y no me importa porque mientras ese dÃa no llegue no puedo desviarme de mi objetivo, no puedo aceptar distracciones. Voy a graduarme aunque sea lo último que haga.
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