Estoy exhausta después de una noche entera de viaje, en mi cuarto con las maletas a medio desempacar, en un profundo estado de negación pero con la adrenalina todavÃa corriendo por mis venas; es la emoción de haber estado en Barcelona. Es una ciudad impresionante, increÃble, con el atractivo adicional que es el paraÃso de los arquitectos. Es la ciudad para nosotros: no sólo somos los herederos del creador de las principales atracciones turÃsticas, sino que podemos ceder a nuestros impulsos geeks para ver todo tipo de edificios, puentes y obras y no seremos rechazados como raros; por una vez somos cool, somos los amos y señores de esa ciudad, sólo hay que saber que Gaudà está enterrado en la cripta de la Sagrada Familia, cuando normalmente son las reliquias de los santos que se entierran en los templos. Cada esquina es un festÃn visual, es un jeopardy arquitectónico ininterrumpido tratar de distinguir el art-deco del modernista, del contemporáneo, del más antiguo, y todavÃa no salgo de mi asombro de haber encontrado un “graffiti” del modulor de Le Corbusier en una pared!
Nuestra comitiva compuesta por Pamela, Esther y dos amigas del máster de Pamela salió el sábado por la mañana en dirección a Toulouse, pero TBC (el sistema de transporte público de Bordeaux) nos dio una buena despedida, haciéndonos llegar literalmente dos minutos antes de la salida del tren debido al incumplimiento de sus horarios de bus. En Toulouse estuvimos unas cuantas horas antes de tomar el bus de Eurolines para Barcelona, ahorrándonos unos cuantos pesos con respecto a si nos hubiéramos ido directamente de Bordeaux. Dinero que nos fue muy útil ya que Deysi que habÃa visitado previamente la ciudad me lo habÃa advertido: todo es extremadamente caro. Las entradas a los edificios importantes son de unos precios que ni en ParÃs habÃa visto y a diferencia de Francia no hay pases gratuitos para menores de 25 años, residentes de la Unión Europea o estudiantes. También Herminio estarÃa aliviado de saber que no es algo hondureño la mala atención al cliente, es una herencia ibérica. En la mayorÃa de los lugares a los que fuimos a comer la atención fue más que deficiente, pero es que en realidad ese es un sitio para el disfrute visual más que gastronómico. Nos quedamos en el Hostal Studio, al final de la lÃnea 6 del metro, un albergue para jóvenes que reivindicó el concepto después de su mala reputación adquirida en ParÃs. Nos quedamos con Esther en un cuarto para tres personas con nuestro propio baño, donde las primeras dos noches se hospedó junto con nosotras un piloto madrileño que estaba en la ciudad para hacer un examen que le permitirÃa trabajar en una aerolÃnea de vuelos baratos. El hecho hubiera pasado desapercibido si no fuera porque el tipo creyó que Esther y yo habÃamos dormido juntas realizando algún tipo de fantasÃa suya porque aparentemente yo me muevo demasiado mientras duermo. Pero el resto de la semana estuvimos solas y tranquilas. El albergue nos daba el desayuno, tenÃamos acceso gratuito a computadoras con internet y en el comedor tenÃamos la tele con cable donde podÃamos ver series americanas con acento español en esas noches en la que nuestros cuerpos eran incapaces de seguir caminando.
Por supuesto, vimos obras de Gaudà hasta la saciedad pero desgraciadamente no las pudimos ver todas. Estuvimos en el Parque Güell, en la Pedrera, la casa Batló y por supuesto en la Sagrada Familia para la cual tuvimos que desistir más de una vez porque la fila daba la vuelta a la cuadra. La mañana siguiente aprendimos la lección y llegamos unos minutos antes del horario de apertura del templo; la fila era menos larga, pero se movÃa rápido. Nos subimos por el elevador de una de las torres, una experiencia no tan impresionante después de haber visto la ciudad desde arriba desde diferentes puntos. Nos arrepentimos de no haber invertido el dinero en la guÃa auditiva. Pero el edificio habla por sà mismo: es abrumador y es hermoso. Lo complementan una muestra de dibujos, planos y hasta un video sobre la historia de la obra. No hay forma de irse de Barcelona sin saber quién era GaudÃ, cuál fue su importancia para la ciudad y haber aprendido algo de su vida, principales trabajos y caracterÃsticas arquitectónicas. La arquitectura deja de ser para iniciados, eruditos y snobs y se convierte en accesible e interesante para todo el mundo, es algo genial. Despierta el interés por otras cosas y es por eso que no me costó mucho convencer a mis amigas a que fuéramos a ver el puente Bach de Roda y la Torre de telecomunicaciones de Calatrava. Qué diferente fue verlos después de años de acostumbrarme a las imágenes de los libros donde aparecen aislados de la gente, de otros edificios y de la vida en general. Además, la Torre sirvió como el último empujón para conocer Montjuic ya que la visitamos el último dÃa, cuando sólo un verdadero amor por el arte y masoquismo corporal nos hicieron resistir la turisteada. Porque quiero creer que es el turismo el agotador y no mi deplorable condición fÃsica luego de 6 meses de no hacer ejercicio, o aún peor, mi edad.
Los museos que vimos estuvieron muy interesantes también. Aparte de la muestra de maquetas de Gaudà en la Pedrera fuimos al Museo Picasso donde, a causa de cambio de exposición, sólo eran accesibles las obras de su perÃodo azul, su perÃodo rosa, algunas cerámicas y sus reinterpretaciones de las Meninas de Velásquez, estas últimas me fascinaron. El Museo del Chocolate fue todo un éxito también y es una potencialmente exportable: una muestra corta, bien hecha, entretenida, universalmente interesante y con un ticket que es una barra de chocolate realmente no hay forma de arruinar este concepto.
Las caminatas espontáneas produjeron interesantes resultados, dos de ellos mercados, el de San José y el de Santa Caterina. De por sà son constructivamente estimulantes pero además verme rodeada por tanta charcuterÃa española como antes sólo habÃa visto en bolsitas delgadas en Supermercados La Colonia o en Price Smart me hizo sentir un poco como si hubiera muerto después de haberme portado bien en vida. Pasamos por la Plaza de Toros y por alguna razón parecÃa que la Torre Agbar de Jean Nouvel nos seguÃa por todas partes. Siento mucho aprecio por Nouvel, siendo de Gironde y todo, pero la forma de ese edificio no deja de perturbarme. Y después de darnos una pasada por una sex shop en las Ramblas creo que me parece aún peor.
No dejaba de sorprenderme la cantidad de jardines, parques y plazas que hay en Barcelona, que con la ventaja adicional del buen clima que estaba haciendo hacÃan muy agradables las caminatas. Pero dejar de caminar también tenÃa sus puntos positivos: el metro de la ciudad es mucho más nuevo, limpio y manejable que el de ParÃs.
Por supuesto, tenÃamos que ir de tiendas, aunque sea a ver lo que habÃa quedado de los descuentos que todavÃa tienen unos dÃas más en España. Parece increÃble pero vimos nuestro primer Zara hasta al tercer o cuarto dÃa de estar allá, yo creÃa que iban a ser tan frecuentes como los negocios de comida rápida. Y a pesar de que sÃ, es el “Charly de España”, como le dijo Estéfano, no podÃamos evitar ir a gastar aunque sea 6 euros en un suéter estilo aviador. Y que alguien me felicite porque reprimà mis ganas de seguir comprando abrigos: encontré uno en Mango a 100 euros, evidentemente fuera de mi presupuesto, pero tampoco compré uno ligeramente más accesible y muy parecido a 40 euros. ¿Por qué este tipo de buenos comportamientos no son recompensados adecuadamente??? ¿Dónde está el karma inverso? Supongo que mi recompensa es haber venido a hacer cuentas y darme cuenta que puedo resistir lo que queda del mes sin tener que dejar de ir al supermercado, pero a duras penas.
Hablando de Estéfano, fue nuestro guÃa en una jornada de escapada a Tarragona, una excelente oportunidad para recordar mis cursos sobre el arte de la España visigoda. Salir de las multitudes de la ciudad y estar tan cerca de la playa realmente se sintió como vacaciones. Además, allá el sol sà calienta de verdad, no como en Bordeaux que todavÃa se siente puramente decorativo. Además, dicen que estuvo lloviendo toda la semana por lo que no me da lástima haberme ido.
En fin, España estuvo increÃble y me muero por regresar. La Alhambra, el Guggenheim… todavÃa hay llamadas en espera de respuesta. Y sÃ, me veo aprendiendo catalán, serÃa como la cúspide de esos cursos de italiano, mezclados con francés y castellano. Algún dÃa, algún dÃa… Por mientras, no estoy lista para terminar de desempacar y hacer como si nada ha pasado. Dejaré que el desorden me recuerde un poco más que estuve por allá.
Esta mañana, mientras me acomodaba frente a la computadora con lo que es mi habitual desayuno, cereal con yogurt, una naranja y un café, me mandó un mensaje la chava con la que he estado haciendo los trabajos en grupo de la universidad. Aparentemente las notas del primer semestre ya estaban publicadas en internet.
Voy a ser brutalmente honesta: no las querÃa ver. De hecho, consideré cómo me sentirÃa durante todo el resto del dÃa si no las mirara, si serÃa capaz de continuar con mis quehaceres diarios como si nada. Las notas tenÃan que haberse publicado hasta mañana, hoy era mi último dÃa de felicidad en la ignorancia. Era a partir de mañana que todo cambiarÃa, que sabrÃa si tendrÃa que ir a recuperación en junio y por ende a empezar a estudiar y leer más de lo que ya tengo encima, sabrÃa si mis métodos de estudio todavÃa funcionan, si no he perdido el toque para lo académico, si todas las salidas que rechacé valieron la pena, si lo poco que disfruté las fiestas navideñas por estar estudiando rindió sus frutos, si los mareos, el insomnio, la subida y bajada de peso han sido justificados. Y me robaron ese dÃa adelantando las notas para hoy.
Ayer fui a una asamblea estudiantil debido a que nos enviaron por correo una notificación en la que se explicaba que se quiere hacer un proyecto de reforma en la universidad que incluye, entre otros puntos, la eliminación de la recuperación. Me dije que si eliminan eso estarÃa frita porque sin saber si me toca o no hacerlo tendrÃa que estar preparada para lo peor. Asà que en lugar de ir a preparar almuerzo a mi apartamento me unà a la multitud que en principio deberÃa haberse reunido en la plaza central de la universidad pero que fueron relegados por la lluvia a un salón donde la Administración se negó a proveer un micrófono. La mayorÃa eran estudiantes de licenciatura y la asamblea estaba dirigida por muchachos muy jóvenes. Una chava explicó el proyecto que se quiere implementar a partir de septiembre: eliminar el régimen “dispensado” y hacer obligatorio el régimen general con el control continuo, dejando exentos de clase a los casos especiales como atletas de alto nivel o personas en dificultad cuyos casos serÃan evaluados de forma individual por una comisión; eliminar la recuperación; aumentar las horas y semanas de clase. El sistema actual consiste en que se puede elegir si uno es un alumno regular que asiste a clases y es evaluado en control continuo, o es dispensado y tiene la posibilidad de no ir a clases y hace un solo examen al final del semestre. Eso es muy práctico para los alumnos que se ven obligados a trabajar. Actualmente nuestro semestre es de 2 ciclos de 6 semanas cada uno y en nuestra universidad clases como las lenguas extranjeras son totalmente opcionales. Desde luego que para mà todo esto es novedoso, pero en realidad me parece extraño que yo estoy en régimen continuo y la evaluación consiste en un solo examen al final del semestre, al igual que los chavos que no asisten a clases. Para algunas clases se hacen trabajos escritos –que algunos no guardan relación con el curso impartido- y para otras se hace un solo examen oral que dura de 5 a 10 minutos, de un seminario que está compuesto por dos cursos, es decir que la evaluación se hace al azar sobre únicamente uno de los dos temas, en un sorteo que se realiza el dÃa del examen. Realmente no entiendo cuál es la diferencia con el régimen dispensado, sobretodo porque la mayorÃa de los alumnos no asiste a clases. De una gran cantidad de chavos que éramos en septiembre, ahora somos los mismos 10 pelados que asistimos a las clases. El semestre me parece corto, 12 semanas no es nada y con todo lo que hay que leer, los trabajos que hay que presentar, sumado a la monografÃa que se tiene que entregar al final del primer año, no me extraña que esté somatizando mi estrés hasta con crisis de acné que me hacen regresar mentalmente al colegio o a las últimas semanas de cualquier semestre de la UNAH. Ayer nos anunciaron que la monografÃa debe entregarse en la primera sesión de los exámenes, a finales de abril, principios de mayo, porque como su calificación forma parte del seminario compuesto por las dos clases, si quisiéramos presentarla en la segunda sesión -primeras semanas de junio-, tendrÃamos que ir a recuperación de toda la clase, es decir de los dos seminarios. Hasta ahora estaba mentalizada que pasara lo que pasara tendrÃa por lo menos un mes sin clases para trabajar en mi monografÃa, de la cual he estado arañando el tiempo para leer a duras penas la primera parte de la bibliografÃa, pero me quitaron ese mes. Mi antesala al desayuno la pasé revisando el correo de la universidad en el que una maestra ya asignaba la tarea para su clase que empieza dentro de dos semanas: un libro que Amazon va a tardar de 2 a 4 semanas en entregar y que debo haber leÃdo y escrito un resumen “crÃtico” para antes del 4 de abril, misma fecha de entrega de otro resumen de un catálogo de una exposición del Quai-Branly en el que tenemos que hacer un análisis sobre los métodos antropológicos aplicados a la historia del arte. En cuanto leà el correo me empezaron mareos, que un doctor de la universidad me diagnosticó como ligados a ansiedad. Asà que estaba en esa asamblea porque de alguna forma sentÃa que mi pellejo estaba en juego también.
Fue una cuestión curiosa, los alumnos hablaban, cada uno a su turno, exponiendo sus razones por las que no estaban de acuerdo con la reforma. A las dos o tres intervenciones salió de la multitud un señor vestido de traje, que se presentó como el vicepresidente de la universidad y el cerebro detrás de esa reforma. Explicó que su principal interés es aumentar las semanas de clase para volver obligatorias las clases de idiomas y de informática; que la razón para eliminar el régimen dispensado y la recuperación es porque la tasa de aprobación de esos exámenes era muy baja como para justificar su existencia, especialmente si se toma en cuenta todo el tiempo que cuesta organizar esa sesión de pruebas. Sus razones no eran muy convincentes y definitivamente no ayudó que una maestra tomara la palabra diciendo que todas esas reformas no habÃan sido explicadas lo suficiente al cuerpo docente y que desde hace más de 7 años que se quieren implementar pero que nunca lo habÃan logrado. Muchos se quejaron que eliminar el régimen dispensado dejarÃa sin la posibilidad de estudiar a muchos alumnos que no pueden dejar de trabajar, que una comisión jamás serÃa efectiva a la hora de estudiar la cantidad de casos especiales que serÃan solicitados para estar exentos de clases y que lo que se quiere es eliminar a miles de estudiantes porque no hay suficientes puestos laborales allá afuera. Quedé muy sorprendida porque nadie se sentÃa intimidado ante el vicepresidente de la universidad y más de alguna vez le hablaron de una manera abiertamente irrespetuosa. Al final votaron a favor de una manifestación el dÃa de hoy y de otra asamblea el próximo martes. En fin, yo no podrÃa ir a la manifestación, tenÃa que leer una tesis que mandé a traer desde Nantes y debo devolver el viernes sin falta. Me pasa lo mismo que me pasó en Arquitectura: sencillamente no tengo tiempo de ser comprometida. Tengo demasiadas cosas que hacer para andar en manifestaciones, asambleas, reuniones de información, etc. De hecho, hay una asociación de estudiantes de Historia del arte, para la cual hay que pagar inscripción y hay que trabajar en la oficina una cierta cantidad de horas a la semana, esa última razón primordial para mi decisión de no adherirme.
Cuando estoy en esos momentos de angustia y de sobrecarga de trabajo trato de recordar cómo era mi último trabajo en Honduras. Cómo es en general el trabajo de un arquitecto que está empezando, cuál es el mundo laboral que le espera, el tipo de proyectos a los que puede aspirar, las funciones que va a desempeñar, el sueldo que le toca, los limitados horizontes que se despliegan ante sÃ, pero aún peor, lo frágil que se siente ese trabajo, cómo puede acabarse en cualquier momento y pasarán meses antes de que otra oportunidad vuelva a aparecer. Ser estudiante es estar protegido de cierta forma, el mundo se derrumba, las crisis polÃticas y financieras ocurren pero uno está bajo el resguardo de la no productividad. Pero es una responsabilidad, en mi caso aumentada porque no hay dÃa que pase que no recuerde que de una forma estoy aquà representando a mi familia, a mi paÃs, que dejé a personas que querÃa mucho por venirme; que dejé un trabajo, frágil y con mucho que desear, pero era un trabajo en una época que se caracteriza por no tener una abundancia de ellos. Y mi obligación como estudiante es dar lo mejor que puedo y rogar porque eso sea suficiente para pasar mis clases.
Asà que respiré profundo y vi mis notas. Puedo respirar con tranquilidad, de hecho, hasta puedo celebrar. No pasé mi trabajo sobre el Monumento a los Girondinos (de todas las cosas posibles?!?!?!?!), pero sobrevivÃ, heme aquÃ. A trabajar más duro para el segundo semestre.
La adorable Sophie tuvo la gentileza de invitarnos a su casa a conocer a su novio y a compartir una cena de couscous y un pastel increÃble de especias alemanas. Dejo las mejores imágenes: La (casi completa) colocation posando para la cámara:
Y captada in fraganti comiendo papas fritas, es que son de mostaza, demasiado adictivas!!
Listos para comer:
En fin, después de mucha comida y varias botellas de vino vandalizamos la parada de bus con nuestros graffitis en la niebla:
Por si alguien se pregunta, ese es Dino ofreciendo paseos en góndolas a todas las nenas que conoce:
Hace unos meses conocà el blog de Diglee, una ilustradora súper simpática que hace crónicas de su vida de una forma bien divertida (y que acaba de publicar un libro excelente basado en su blog). Fue gracias a ella que conocà esas obras de arte que son los Wayfarers de Ray-Ban: Pues cuando vine a Francia me di cuenta que este tipo de lentes está de moda de nuevo, y se ven bastante bien. Yo no necesito lentes en realidad, pero tengo que leer tanto que matarÃa dos pájaros de un tiro viéndome muy fashion mientras aprendo, por lo que pensé que no serÃa una mala idea probar cómo me quedarÃan. Por suerte para mÃ, la página de Ray-Ban (viva la publicidad) ofrece el servicio gratuito de “Espejo virtual”, lo que me permitirÃa probarme los lentes sin invertir los más de 100 euros que cuestan:
Son ciertamente una inversión razonable. Pero he aquà que encontré otros modelos…
Y la cosa empezó lentamente a degenerarse cuando saqué mis diademas:
Ahhhh… siempre quise unos aviadores después de ver la pelÃcula sobre Howard Hughes…
Y encontré algo aún mejor que unos Wayfarers: unos en color rojo! Combinan con mis uñas.
Asà que me comprarÃa los negros para uso diario, y los rojos como lentes de sol. ¿Se vale soñar no?
El monumento a los Girondinos es una fuente compuesta por varias estatuas ubicada en la plaza de Quinconces de Bordeaux y es el punto focal desde la calle XXX de Julio, viniendo del Grand Théâtre. Estudié el valor patrimonial del monumento para una de mis clases por lo que tuve que investigar su historia, su relación con la ciudad y su composición.
Una de las primeras cosas que se hacen evidentes al estudiar el monumento es que no puede entenderse sin haber estudiado el simbolismo de las construcciones que lo precedieron y su contexto ya que una gran parte de los eventos relacionados con él y de los sentimientos que ha suscitado a lo largo del tiempo han estado condicionados por esos elementos. Antes de ser la llamada “plaza más grande de Europa”, en la ubicación de Quinconces se encontraba el castillo Trompette, construido originalmente por el rey Charles VII para conmemorar su victoria en la batalla de Castillon. Con los años fue remodelado en varias ocasiones, reconstrucciones no muy bien percibidas por la población porque fueron necesarias demoliciones de barrios enteros para las ampliaciones de lo que llegarÃa a convertirse en una fortaleza gigantesca y percibida como monstruosa y amenazadora, no tanto para enemigos exteriores sino para la gente de la misma ciudad. Casi todos los autores se refieren a la ciudadela como una marca de opresión monárquica y de humillación para la gente de Bordeaux, pero no debe de olvidarse que en una temporada de crecimiento de la ciudad, el castillo Trompette era un obstáculo que separaba el barrio de Chartrons y el de Saint-Seurin, por lo que su destrucción parecÃa inevitable y fue llevada a cabo finalmente en 1785. El gigantesco vacÃo resultante fue llamado Esplanada de Quinconces y es un espacio que tiene una relación extremadamente compleja y ambivalente con la ciudad. Aunque en un principio la destrucción del antiguo sÃmbolo del poder de la realeza significaba la posibilidad de escribir intencionalmente una nueva página en la historia de Bordeaux, afirmando su renacimiento e independencia, la mayorÃa de los proyectos que fueron propuestos para ser construidos en este terreno quedaron sin terminar o no recibieron la aceptación de toda la Administración. Es ciertamente la plaza más grande de este continente, con 170 metros de longitud y 380 metros de profundidad, pero es una prueba concreta de una inmadurez colectiva que en alguna forma ha sido aliviada por los monumentos que alberga actualmente, las columnas rostrales de Poitevin que simbolizan el Comercio y la Navegación, las estatuas de Montaigne y de Montesquieu, además del Monumento a los Girondinos. La plaza se ha libre para las ferias de antigüedades o parques de diversiones que se llevan a cabo todos los años en los meses de marzo y octubre y también para todo tipo de eventos como conciertos, pero ahora es un lugar de paso obligatorio para todos los habitantes gracias al nuevo rol como terminal para el sistema de transporte, de la ciudad y también interurbano.
El monumento nació gracias a la combinación de tres factores, primero, el interés de hacer de Bordeaux un centro de atracción turÃstico en el siglo XIX. La ciudad ya se perfilaba desde esa época como un ejemplo de planificación urbana, pero era considerada pobre en objetos artÃsticos y monumentos, algo muy grave en un perÃodo de “estatuomanÃa”, la tendencia a construir estatuas de contenido pedagógico y exaltador que se dio en todo el paÃs pero sobretodo en las ciudades de provincia. Esto combinado con la construcción de monumentos que glorificaban el nacimiento de la Tercera República, los valores e ideologÃas que fueron responsables de su creación, además de la participación de la ciudad o de sus personajes importantes en eventos que afectaron a todo el paÃs. Esa tendencia tenÃa como propósito crear cohesión entre toda la población y fue justamente por eso que la AlcaldÃa decidió, en 1881, construir el monumento, enfocado a los Girondinos, los miembros del partido conservador del mismo nombre que fueron asesinados por los Montañeses o Jacobinos después de la Revolución Francesa y que ahora eran considerados mártires.
El proyecto fue objeto de largos perÃodos de deliberaciones y debates en el Consejo Municipal, pero en realidad en todo momento se hizo con las mejores intenciones. Se consiguieron personalidades importantes del ámbito artÃstico para que fueran jurado del concurso que se lanzó en 1887 y del que quedaron cinco ganadores que pasaron a una segunda etapa. A pesar de que la prensa de la época juzgaba el proyecto de Alphonse Dumilâtre, escultor nativo de Bordeaux, como el más glorioso y completo, el proyecto ganador fue otro, juzgado más acorde a la avenidas de Tourny, emplazamiento original del monumento. El proyecto fue dejado de lado por unos cuantos años más hasta que Dumilâtre, ahora con la colaboración del arquitecto Victor Rich, retomó su proyecto original y lo modificó, agregándole unas fuentes, para ubicarlo ahora en Quinconces, donde la AlcaldÃa tenÃa previsto colocar una fuente decorativa que le habÃan encargado al reconocido escultor Bartholdi pero a quien le postergaron tanto la compra de su estatua que este la terminó vendiendo a la ciudad de Lyon. Dumilâtre fue ciertamente muy astuto y oportunista, pero su proyecto era indudablemente superior a cualquier otra propuesta que habÃa sido presentada hasta entonces, incluso que la ganadora del proyecto y fue por eso que se le otorgó el proyecto, a pesar de las protestas de la prensa de la época. La Historia no conservarÃa un buen recuerdo de Dumilâtre: su personalidad conflictiva le hizo tener problemas con los escultores y hasta con el arquitecto Rich, y se comprometió a hacer entregas de estatuas en plazos muy cortos que a la larga no pudo cumplir. En una ocasión hasta destruyó la estatua del Genio de la Libertad que corona el monumento porque no le gustó, y la reconstruyó en un tamaño mayor que muchas personas consideran desproporcionada con respecto al resto de la obra. Al final la ciudad habrÃa de rescindir de su contrato a Dumilâtre; el monumento se terminó sin él y nadie más volverÃa a hablar de él nunca más.
La construcción del monumento no estuvo exenta de numerosos contratiempos. Desde la excavación los vestigios del antiguo castillo Trompette volvieron a resurgir, se encontró agua subterránea y al final la cimentación terminó costando más del triple de lo presupuestado originalmente. Durante la construcción se cambiaron los materiales a unos de mejor calidad, resultando en un pedestal y columna de mármol originario de la comuna de Corgoloin y estatuas de bronce tipo Keller, una aleación de 914 partes de cobre rojo por cada 30 partes de estaño y 56 de zinc, un material excepcional para la época y en gran parte responsable de la conservación de las esculturas cuando años más tarde fueron desmontadas y abandonadas.
El monumento está compuesto por dos fuentes, donde cada personaje es una alegorÃa de algún valor ciudadano. La primera está orientada hacia el sur, hacia el Grand Théâtre y lleva el nombre del “Triunfo de la República”, la República es el personaje principal y está rodeado por todos aquellos valores que hicieron posible la Tercera República: un grupo de niños que simbolizan el Servicio militar obligatorio, otro que representan la Instrucción pública, frente a la República están el Trabajo, la Seguridad, la Fuerza y frente a los famosos caballos marinos se encuentran tirados la Mentira, el Vicio y la Ignorancia.
La República rodeada del Trabajo, la Seguridad y la Fuerza
El Servicio militar obligatorio
La Instrucción Pública
La Mentira, el Vicio y la Ignorancia
Del lado opuesto y de forma simétrica la fuente se titula el “Triunfo de la Concordia”, teniendo a esta última en el centro, detrás de un obrero y un burgués que se dan la mano como prueba de Fraternidad, luego a una mujer que encarna la Abundancia, los dos grupos de niños son el Comercio y la Industria, y las Artes y las Ciencias, y el grupo en el frente es una familia que representa la Felicidad. Las Artes y las Ciencias
El Comercio y la Industria
La Fraternidad
La Felicidad
Del lado este de la plataforma hay una estatua que representa Bordeaux y está flanqueada por dos mujeres que representan los rÃos Garonne y Dordogne.Y del lado oeste está el gallo francés rodeado por la Historia y la Elocuencia.
Sobre la columna reina el Genio de la Libertad, rompiendo las cadenas de la opresión.
Hay que mencionar que a pesar de la complejidad del programa iconográfico este es prácticamente desconocido por las personas en la actualidad y ahora las verdaderas estrellas son los caballos con cola de pez o de reptil. Además, en el programa original se tenÃa contemplado hacer las estatuas de varios diputados girondinos, que no se realizaron porque la Administración de la época era del partido de oposición a la que mandó a hacer la estatua, por lo que hay dos plataformas vacÃas en la composición y este es el Monumento a los Girondinos… sin Girondinos.
El monumento estaba casi terminado para la Exposición Universal de Bordeaux en 1895 donde fue considerada una de las principales atracciones, convirtiéndose en un elemento indisociable de Quinconces. Durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial las esculturas de bronce fueron una de las últimas en ser desmontadas cuando se emitió el decreto de recuperación de los metales de estatuas y monumentos, lo que prueba que se tuvo la intención de mantener el monumento intacto hasta el último momento. Su desmontaje se hizo de una manera muy cuidadosa lo que originó teorÃas que dicen que los alemanes querÃan conservar las estatuas o reutilizarlas para un monumento propio. Las estatuas encontradas intactas en 1945 en circunstancias misteriosas y fueron regresadas a Bordeaux en una gran ceremonia. Desgraciadamente por falta de recursos fueron abandonadas en un solar baldÃo por muchos años, a pesar de varias campañas de defensa de escritores y hasta de una organización que se creó en su nombre. Las campañas fueron finalmente escuchadas cuando el alcalde Jacques Chaban-Delmas dio luz verde a un estudio para su reinstalación, que fue llevada a cabo en 1983, celebrándose como un renacimiento para el monumento e incluso para la plaza de Quinconces que muchos consideran que nunca se terminó hasta que se construyó esta obra.
La Comunidad Urbana de Bordeaux es una aglomeración de 26 comunas, que tiene como oficina pública de vivienda una institución llamada Aquitanis. Hace poco se lanzó un concurso para realizar viviendas modulares en la comuna de Floirac y las propuestas de cuatro agencias de arquitectura, con especial en la ganadora, fueron expuestas en el centro Arc en rêve. El proyecto se llama Rosa Parks y el concepto de modulación aplicado fue bautizado como Sylvania.La exposición se mostró en dos salas y por medio de fotos, planos, videos, una maqueta de un corte por fachada, folletos, pequeñas maquetas y hasta cubitos se trató de explicar, de forma muy accesible, el tema de proponer casas en serie desde un nuevo punto de vista.
“La economÃa del proyecto
No tratar la economÃa del proyecto como una limitación que impide la expresión arquitectural, pero como un parámetro del proyecto al mismo nivel que los otros: el sitio, el paisaje o el programa. La economÃa puede orientar la reflexión y el esfuerzo en puntos que alimentan el proyecto de una manera a veces inesperada.
La economÃa no es forzosamente sinónimo de “menos” en cada parte del proyecto.
Es una elección de la repartición de las limitantes y de jerarquÃa resultando en el equilibrio especÃfico del proyecto.”La primera sala exponÃa las propuestas y el resultado final, a cargo de la agencia TETRARC architectes. Se explica el método constructivo, de módulos con estructura de madera, que pudieran encajarse como un rompecabezas. Existen diferentes módulos según las funciones: los elementales que consisten en un módulo sanitario, uno de cocina, uno de habitación, uno de sala de estar, además de los adicionales como acceso, módulos de gradas, circulaciones, armarios, áticos, sótanos. Combinando los módulos elementales y los adicionales se obtienen diversos tipos de casas que van desde el T1, estudio de una sola pieza, hasta el T5, de 5 piezas, pudiendo armarse en diversas volumetrÃas, cuadrado, rectángulo, en L, en T, en S, etc, permitiendo asà crear elementos estándares pero formas múltiples, adaptadas según el cliente y sus necesidades.
“Alojamientos que atraviesan
La vista es primordial porque conecta el alojamiento al contexto.
Ella asegura la calidad de la unión entre adentro y afuera.
Los espacios que atraviesan permiten la circulación de la vista y del aire.
Dirigir la mirada de una parte a la otra para ampliar el espacio del alojamiento y enriquecerlo.”“Superficies corregidas
Transformar la percepción de las superficies estandarizadas de los programas ampliando los espacios con prolongaciones exteriores apropiadas, piezas sin calefacción, terrazas. En el interior, reducir lo más que se pueda, incluso suprimiendo cuando sea posible, las circulaciones, los pasillos, las desarticulaciones en beneficio de los espacios para vivir.”
“Ninguna jerarquÃa entre las piezas
No pensar que ciertos espacios están sometidos a otros pero decirse que la calidad de una cocina o de una sala de baño vale tanto como la de un cuarto o una sala de estar. No suponer usos atribuidos a las piezas, pero dejarlos a la libre interpretación de los habitantes. Hacer que cada pieza del alojamiento disponga de una buena superficie y de una posibilidad de abertura al exterior.”
La segunda pieza se concentró en explicar la vivienda modular a través de la historia y sobre el concepto del proyecto, tanto en su aspecto de variabilidad como la filosofÃa. Se trata de hacer casas de bajo costo pero también funcionales y que ofrezcan una buena calidad de vida, hasta del punto de vista psicológico.
“Una pieza exterior por alojamiento
La pieza exterior es para el alojamiento un lujo necesario. Prolonga naturalmente los usos contenidos en el alojamiento.
Debe poder albergar actividades como comer, jugar, leer, dormir, la jardinerÃa, la reparación.
Cuando sea posible, entrar en el alojamiento por la pieza exterior, como se entra en una casa pasando por el jardÃn.”
La exposición es muy interactiva en el sentido que se pueden jugar con las maquetas, los bloques, se pueden leer todos los textos explicativos del proyecto y se pueden ver en tarjetas cada uno de los módulos, en isométrico y planta. Es una excelente manera de educar al público en cuanto a conceptos arquitectónicos pero también en promover un proyecto de una entidad gubernamental.
“El espacio de más
La pieza suplementaria, la pieza de más, es un elemento indispensable al buen funcionamiento del alojamiento. Puede tomar la forma de un sótano, un ático, una bodega o un gran armario. Permite desarticular las otras piezas, ordenar, almacenar con el fin de dejar un espacio más fluido a los usos cotidianos.
Dar un “más” al alojamiento es ofrecerle una posibilidad de otros usos aparte que los funcionales y los programados como comer, dormir, bañarse… Fabricar “esquinas”, pequeños espacios adicionales donde pueden ponerse en marcha funciones que superan aquellas designadas por el programa: un pequeño estudio, un rincón para la televisión, un espacio para el sofá-cama.”
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