18 August 2012

Hogar dulce hogar

Dicen que no se puede regresar a casa y sin embargo heme aquí de nuevo. El viaje de regreso fue triste, largo y muy cargado. Al final pude viajar con dos maletas únicamente, una más de la que permitía la aerolínea, por lo que aproveché para llenarla hasta el máximo sobrepeso permitido. En venganza, en cuanto enviaron la maleta por la rampa en dirección al avión, los zippers se soltaron, desparramando todas las cosas. Por suerte me avisaron, pude medio acomodar todo de nuevo y mandé a sellar la maleta con las cintas de plástico que ofrecen en los aeropuertos. El aeropuerto de Madrid me pareció tan enorme y confuso como siempre y confirmó que tengo tendencia a perderme con más frecuencia en los lugares en los que se habla español con respecto adonde se hablan otras lenguas. En el vuelo transatlántico me senté junto a un señor alemán que iba en dirección a Guatemala por un mes, a hacer entrevistas para su doctorado. Soy muy mala para entablar conversaciones con extraños en este tipo de situaciones pero esta vez me sentí aliviada de poder distraerme de las malas películas, la pésima comida y de no poder dormir. En Guatemala esperamos por mucho tiempo mientras limpiaban el avión y la torre de control nos autorizaba a despegar. En El Salvador sólo tuve tiempo de correr en dirección a mi puerta de embarque, vestida con un grueso suéter y uno de los dos abrigos que no quise sacrificar por mi partida. No sólo parecía loca sino que también me estaba asfixiando. Llegué a Tegucigalpa donde me recibió la lluvia, gracias a Dios, y donde finalmente pude volver a ver a mi familia.

Me levanté temprano al día siguiente y postergando arreglar la pila de cosas que traje y que estaban desparramadas en el piso, mejor decidí disfrutar del privilegio de tener una televisión en mi cuarto. Me di cuenta que el cable ahora tiene más canales hondureños que internacionales, lo que probablemente me inspire a leer más, pero en lo que respecta a la televisión conmigo nunca se sabe. Desayuné frutas tropicales que con seguridad costaron menos de un euro cada una. Me fui a hacer mandados, conduciendo por primera vez en casi dos años pero ahora en un carro automático, algo nuevo para mí. Estuve viendo los cambios en la ciudad y me emocioné por finalmente ser capaz de reconocer el acento de los hondureños, algo que nunca antes había podido identificar.

Me siento extraña en este lugar que me parece tan familiar y tan novedoso al mismo tiempo. Todo es muy diferente, agitado, ruidoso, caliente y eso es bueno. Espero que después de haber visitado tantas ciudades haya aprendido a apreciar cada lugar por lo que tiene de único y que haberme ido me haya dado algo de distancia para ver con otros ojos mi país. Me encuentro de nuevo en esa angustiosa situación post-graduación, donde tengo que buscar trabajo y el futuro se ve incierto, pero más allá de encontrar algo que hacer que ojalá me guste, quiero aprovechar para meterme a cursos y aprender nuevas cosas, lo que en cierta forma me da algo de paz mental. Llamé a mis amigos para que nos encontráramos y estoy muy emocionada por verlos. Ahora me doy cuenta que fui muy perezosa y que debí haberme esforzado más por verlos más seguido, por no perder el contacto con ellos después de que me gradué. No quiero cometer ese error otra vez. Y bueno, esta es la perfecta oportunidad para mostrar la vida hondureña a todos aquellos que alguna vez se han preguntado cómo es vivir en un país donde el verano nunca se acaba.


They say you can’t go home again and yet here I am. The trip was sad, long and very charged. In the end I could manage to travel with just two suitcases, one more than the allowed by the airline, which is why I filled it to the maximum overweight allowed. In revenge, as soon as the suitcase was sent down the ramp towards the plane, the zippers got loose, spreading out all of my stuff. Luckily I was notified, I could sort of put everything in order and I sealed the suitcase with the plastic stripes you can find in the airports. The Madrid airport seemed to be as huge and confusing as always and it confirmed that I have the tendency to get lost more wherever Spanish is spoken than otherwise. In the transatlantic flight I sat next to a German guy who was going to Guatemala for a month to conduct interviews for his PhD. I’m very bad to engage in small talk in situations like these but this time I felt relieved to be able to get distracted from the bad movies, the awful food and from not being able to sleep. In Guatemala we waited for a long time while the plane was cleaned and the control tower allowed us to take flight. In El Salvador I only had time to run towards my gate, dressed in a thick sweater and one of the two coats that I saved from the massacre previous to my leaving. Not only did I look like a crazy person but I was choking to death. I arrived to Tegucigalpa where the rain greeted me, thank God, and where I finally could see my family.

I woke up early the next day and procrastinating the arrangement of the pile of stuff I brought, which was scattered on the floor, I decided to enjoy the privilege of having a TV in my room. I noticed that the cable now has more Honduran channels than international ones, which will probably inspire me to read more, but when it comes to me and TV you never know. I had tropical fruit for breakfast which I’m sure cost less than a euro a piece. I had some things to do in the city and I drove for the first time in almost two years but for the first time in an automatic car, something new to me. I watched how the city has changed and I got really excited finally being able to recognize the Honduran accent, something I could never do before.

I feel strange in this place that feels so familiar and new at the same time. Everything is different, hectic, noisy and hot and that’s good. I hope that after having visited so many cities I learned to appreciate each place for its uniqueness and that having left has given me some distance to perceive my country in a different way. I find myself in this scary post-graduation situation where I have to look for a job and the future seems uncertain, but beyond finding something to do that I’ll hopefully enjoy I want to learn new things and take some courses, which in some ways gives me some sort of peace of mind. I called my friends so that we will meet and I’m very excited to see them again. I realize now that I was very lazy before and that I should’ve made more efforts to see them frequently, to not lose contact with them after I graduated. I don’t want to make that same mistake again. And well, this is the perfect opportunity to show the Honduran life to those who were wondering how it is to live in a country where the summer never ends.

3 comments:

  1. Marce, y yo acabo de regresar a Francia! :( Disfrutala! Regresaras por estos rumbos?

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  2. Esa es la idea, ya veremos en qué momento será. ;)

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  3. Super post!J'aime beaucoup
    Angela Donava
    http://www.lookbooks.fr

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