24 October 2011

Ilo Veyou

Estaba en internet a punto de comprar mi boleto para ver a The Kooks en Talence, mi pueblito, cuando por pura curiosidad empecé a ver los otros artistas que se venían a Bordeaux y alrededores. Y vi que se venía Camille. Ni cinco minutos después ya estaban cancelados mis planes de Kooks. Tengo todos los discos de esta chica y a pesar que todavía no había conseguido su último disco no esperaba menos que fuera genial como los demás. Pues estos últimos días he estado al borde del colapso entre las clases, la práctica, mi culpa por creer no estar manejando bien ni las clases, ni la práctica, además de mis deseos de salir, pasear y parrandear como si fuera todavía el año pasado. Para colmo de males, el frío regresó y mi cuerpo se está rebelando con una gripe. Así que la semana pasada la perspectiva del concierto me parecía más como otra cosa más que hacer, un compromiso más que cumplir que el delicioso disfrute de ver a una artista que me gusta en vivo. Tuve la osadía de poner en venta mi boleto en tres páginas de internet. El destino habría de decidir por mí, me dije, y he aquí que el viernes me llegó un mensaje de alguien que lo quería comprar. Como estaba en clases cuando lo recibí le respondí unas tres horas después y la persona me contestó que ya había conseguido otra alternativa. Así que, oh martirio, me tocó ir al concierto. ¡Y menos mal!

Yo tenía una idea que era buena, pero superó cualquier expectativa que tenía. Acompañada sólo de una guitarra, un violín y un contrabajo, se sentía que tenía una gran orquesta detrás, pero creo que es esa voz espectacular que tiene la que me dejó boquiabierta. Canta como diva, como cantante de ópera, como niña pequeña, hacía unos ruidos extraños, ladridos, maullidos, era una plétora de sonidos impresionante. Como encadenó cinco o seis canciones seguidas sin dirigirse al público pensé que este iba a ser un buen concierto, pero un concierto tradicional en cuanto a interacción con la audiencia se refiere. Pero de repente no sólo nos empezó a hablar sino que pidió dos voluntarios para que vinieran a bailar al escenario mientras ella cantaba. Digo pidió, pero por supuesto nadie se ofreció y ella tuvo que ir a extraerlos de la multitud. Más tarde se acercó de nuevo al público, pero esta vez para pedir un “aplaudómetro humano”. Tenía la lista de lo que ella con mucha risa llamó “sus grandes éxitos” y le pidió a la gente que aplaudiera cuando ella diera los nombres de las canciones. El chico que escogió, y que se ganó una buena dosis de coqueteos y chistes, tenía que medir los niveles de aplausos y así quedarían seleccionadas las canciones a venir. Bailó, nos hizo cantar y hasta ladrar y maullar según nuestro signo zodiacal; hizo que nos paráramos (estábamos en el teatro Femina, donde uno está pasivamente sentado) y creo que todos logramos contagiarnos de la euforia, la catarsis y el buen momento que esta chica estaba pasando en el escenario. Fue tanto así que se tuvo que despedir dos veces, porque cuando supuestamente ya se había terminado todo y aunque estuvieran encendiendo las luces del teatro la gente no dejaba de aplaudir y de llamarla. No tuvo otro remedio más que venir y cantar una última canción.

Fue un excelente primer concierto de su gira, así que me imagino que el resto va a ser prometedor también. Y bueno, si no hubiera leído en la prensa que este disco estuvo fuertemente inspirado por el nacimiento de su hija, creo que de todas formas me hubiera dado cuenta en el concierto. Para empezar, la primera canción comenzó con el llanto de un bebé y ella apareció en escena cubriendo con una manta un foco que cuelga del techo y que colocó en su vientre (por cierto que el foco se convierte en un elemento esencial de lo que de por sí fue una excelente escenografía). Muchas de sus canciones tienen sonidos muy infantiles y la última canción fue muy explícita: “babies know better than us”. En fin, se nota que está contenta de ser madre y más que sacar un disco sobre la experiencia trascendental de tener un bebé y cómo eso llena el vacío que alguna vez trató de llenar con un montón de sustitutos pasajeros, tengo la impresión que está más contenta por el hecho que ahora tiene alguien más con quien jugar. Me encantó.

Y bueno, esta no la cantó, pero me encanta:


I was on the internet about to buy my ticket to see The Kooks in Talence, my little village, when out of curiosity I started seeing what other artists were coming to Bordeaux and its surroundings. And I saw Camille was coming. Not even five minutes later my Kooks plans were cancelled. I have every record of this girl and in spite of the fact that I haven’t listened yet to her latest record I didn’t expect it to be any less great than the other ones were. Well, these last few days I have been near a nervous breakdown between classes, the internship, my guilt for believing I’m not managing well my classes nor the internship, besides my desires to go out and party like it’s still last year. On top of it, the cold is back and my body is complaining with a cold. So last week the concert seemed like another thing to do, another chore to look after more than the pleasure of seeing live an artist I like. I had the nerve to put my ticket on sale on three websites. I said to myself that destiny would choose for me and on Friday I received an SMS from someone who wanted to buy it. Since I had class when I received it I answered three hours later and the person texted me back saying he already had sorted it out. So, oh the punishment, I had to go to the concert. Thankfully!

I knew she was good, but she exceeded any expectation I had of her. She was accompanied just with a guitar, a violin and a bass, but it felt like a big orchestra behind her, but maybe it’s just that spectacular voice that blew me away. She can sing like a diva, like an opera singer, like a little girl, she makes weird noises, she barks, she meows, it was an impressive plethora of sounds. Since she sang five or six songs in a row without addressing the audience I thought that this was going to be a good concert, but a traditional one in when interacting with the public was concerned. But suddenly not only did she start speaking to us, but she even asked two volunteers to come dance to the stage while she sang. I say she asked, but in reality no one offered and she had to pick them out of the crowd. Later she came to the audience again but this time to ask for a “human applaud-o-meter”. She had the list of what she jokingly referred to her “greatest hits” and asked the audience to clap when she said the names of the songs. The guy she picked and who earned a good dose of flirting and jokes, had to measure the levels of applause and that way would be selected the songs to come. She danced, she made us sing, even bark and meow according to our zodiac sign; she made us stand up (we were at the Femina theatre, were you are passively sitting) and I think everyone was feeling the euphoria, the catharsis and the good time this girl was having onstage. It was so good that she even had to say goodbye two times because when everything was supposedly over and even though they were turning on the lights in the theatre people didn’t stop clapping and calling her. She had no other choice but to come and sing a last song.

It was an excellent first concert for her tour and I imagine the rest will be promising as well. And well, even I hadn’t read in the newspaper that this record was heavily influenced by the birth of her daughter, I think I would have figured that out in the concert. For starters, the first song started with a baby crying and she appeared onstage covering with a blanket a lamp hanging from the ceiling and that she put on her belly (by the way the lamp became an essential element in what was an excellent scenery). A lot of her songs have childish noises and the last song was very explicit “babies know better than us”. Anyway, you can tell she’s happy about being a mother and more than releasing an album about the transcendent experience of having a baby and how that fills the void she once tried to fill with temporary substitutes, I have a feeling she’s happy for the fact she now has someone else to play with. I loved the whole thing.

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