13 March 2012

Premier bilan après l’apocalypse

9782246777113

Recibí este libro de Frédéric Beigdeber de una manera muy graciosa: por un lado era supuestamente un regalo natural para mí porque al parecer este es el tipo de libro y de autor que me gustan, pero al mismo tiempo me lo dieron con la preocupación que justamente este es el tipo de libro y de autor que me gustan y por ende corro el riesgo de caer bajo su encanto y entrar en una de esas etapas obsesivas como las he tenido con Eco y Pastoureau. Con el problema adicional que este no es un autor viejito, ni gordito ni calvo, si no más bien relativamente joven y atractivo. Sin embargo, traté de leer el libro con una mezcla de prudencia y recelo, tratando de ser objetiva de manera que pudiera demostrarme a mí misma que en el fondo no soy tan predecible, que puedo ver más allá del ingenio y el sentido del humor de un escritor. Pero debo confesar que fallé en este intento. Club de fans de Beigdeber, allá voy, o casi.

El libro presenta noventa y nueve obras literarias y un disco musical que el autor considera esenciales y que lo han marcado o influenciado. Con la particularidad que no forman parte del recuento de los cien libros del siglo XX según una encuesta hecha en Francia en el año 2000. De hecho, ya en el 2001 Beigdeber había publicado sus comentarios sobre los cincuenta primeros libros de esa lista en su “Dernier inventaire avant liquidation” (que se traduce como “Último inventario antes de la liquidación”), pero esta vez, en lugar de escoger una lista hecha por otros, hace la suya, guiado por unos criterios que explica al inicio: deben ser de autores con vidas interesantes (Emily Dickinson queda descartada), libros preferiblemente cortos que lo hayan hecho reír, llorar o tener otro tipo de reacciones, desde cólera, envidia hasta excitación sexual. Su principal motivación para escribir este libro es rebelarse ante la proliferación de tabletas digitales que corren el riesgo de hacer desaparecer la lectura en papel y que él asimila al fin del mundo; a la pérdida de la autenticidad, del romanticismo y de la integridad de la lectura y de allí el título provocativo de su recopilación.

Sus ensayos, que van seguidos de una breve biografía de cada autor, son descripciones generales de la trama de la obra, salpicados de humor y de anécdotas sobre los escritores o sobre cómo los libros llegaron a sus manos. Sus elecciones permiten percibir a un autor que le encanta leer sobre sí mismo, o que tal vez ha forjado su vida en función de las enseñanzas de sus libros favoritos. Por momentos uno tiene la impresión que la mayoría de los libros que le gustan se parecen entre ellos, tienen el mismo tema y el mismo tipo de personajes, al punto de parecer escritos por un mismo tipo de autor pero proveniente de culturas distintas. Si podemos entonces inferir lo que sería un libro ideal según Beigdeber sería una historia sobre un personaje joven, rico, decadente, alcohólico, drogadicto, que siente desprecio por la humanidad pero no puede evitar enamorarse perdidamente de alguien con quien la historia de amor no parece funcionar y por ello se dedica a tener aventuras irrelevantes con mujeres de poca reputación. En fin, tenía pensado recomendarle “Gossip girl” pero él mismo menciona conocer la serie. Tal vez exagero un poco, después de todo hay unas cuantas obras que difieren de esa descripción; hasta hay un García Márquez perdido por allí (“Memorias de mis putas tristes”), pero repito, Beigdeber sabe lo que le gusta y se queda con ello. En todo caso, su explicación de que uno lee para experimentar lo que no se debe/puede en la vida justifica tanta amoralidad literaria. Y creo que al fin he encontrado cómo resolver mi dilema de no creer más en la rencarnación.

Uno de los aspectos más valiosos del libro es que crea un intenso deseo por leer y una espantosa sensación de ignorancia ante el horizonte de libros que no se han leído hasta ahora. Sus recomendaciones son muy inspiradoras y no me extrañaría ponerme a comprar los libros que él aconseja, con excepción de los de guerra y los de poesía. Al final, tomando en cuenta las obras de la lista, más los otros libros de cada autor y los libros que precedieron y sucedieron a cada uno de ellos se crea una red interminable de cosas que leer. Digamos que si me pongo a leer los best-sellers de este momento por supuesta falta de opciones merezco el ostracismo definitivo. Así que ahora, ¿cuál es el siguiente libro que voy a leer? Ninguno de su lista; por el momento me consume la curiosidad de leer una de sus propias obras para ver si tanta lectura ha hecho de él un buen escritor. Así que mañana voy a ir a recoger al correo “L’amour dure trois ans”. Pero acabo de alquilar el número uno en su lista, “American Psycho” para ver si en una noche logra captivarme.

Frédéric Beigdeber: une vie

Beigdeber dice que un buen escritor es aquel al que uno quiere escribirle cartas y conocerlo en persona después de haber leído una de sus obras. En este sentido puedo atestar que él entra dentro de esta categoría. Nació en Neuilly-sur-Seine el 21 de septiembre de 1965 y actualmente vive en el sexto arrondissement de París, como no deja de repetirlo a lo largo de su libro. De hecho, gracias a los pequeños atisbos de su vida que incorpora de vez en cuando a los resúmenes de los libros sabemos que es rico, que le encantan las mujeres, que seduce a sus estudiantes citándoles frases de sus libros favoritos, que tiene una hija de su segunda esposa, que estuvo muy enamorado de su segunda esposa y que ahora trata de borrar su recuerdo con cualquier tipo de mujeres; ha trabajado para revistas, para la televisión, ha estado en varios países del mundo y que básicamente es un adolescente encerrado en un cuerpo de cuarenta y seis años. Es amargado, ingenioso y tiene buen sentido del humor. Si tan sólo tuviera veinte años menos y le gustara cocinar sería el hombre perfecto. ¿Tenía razón de preocuparse quien me regaló el libro? Afortunadamente, yo soy tímida en circunstancias normales, cuando me encuentro frente a personas que admiro es aún peor. No hay nada qué temer.


I received this Frédéric Beigbeder’s book in a very funny way: on the one hand it was supposedly a natural gift for me because apparently this is the kind of book and author I like, but at the same time it was given to me with the concern that this is the kind of book and author I like and therefore I am at risk of falling under his spell and start another one of my obsessive periods such as the one I had with Eco and Pastoureau. With the additional problem that this writer is neither old, fat nor bald, but instead, relatively young and attractive. However, I tried reading the book with a mix of prudence and mistrust, trying to be objective in a way that I could show myself that in the end I’m not that predictable, that I can see beyond the wit and the sense of humor a writer has. But I have to confess I failed in my endeavor. Beigdeber’s fan club, here I come, or almost.

The book presents ninety-nine literary works and a music album that the author considers essential and that have marked him or influenced him. With the particularity that they are not part of the one-hundred books of the Twentieth-century according to a poll made in France in the year 2000. In fact, on 2001 Beigdeber published his comments on the fifty first books in that list in his “Dernier inventaire avant liquidation” (that could be translated as “Last inventory before sale”), but this time, instead of choosing another’s person list, he makes his own, following a criteria he explains at the beginning: they must be from authors with interesting lives (Emily Dickinson is therefore banned), preferably short books that have made him laugh, cry or have any other types of reactions, from anger, jealousy to sexual excitement. His main motivation to write this book is to rebel against the digital tablets’ invasion that put reading on paper at risk of disappearing and that he assimilates to the end of the world; to the loss of authenticity, of the romance and of the integrity of reading, hence the provocative title of his compilation.

His essays, which are followed by a brief biography of each author, are general descriptions of the story’s plot, sprinkled with humor and anecdotes about the writers or how he came across the books. His choices show an author who loves reading about himself, or that maybe has modeled his life according to the teachings of his favorite books. There are times where one has the impression that most books he likes are very similar to one another; they have the same subject and the same type of characters, to the point of looking like they were written by the same kind of author but from different cultures. If we can then infer what an ideal book according Beigdeber is, it would be a story about a young man, rich, decadent, alcoholic, drug-addict that feels contempt for humanity but cannot help falling in love with someone with whom the love story does not seem to work and that’s why he spends his time having irrelevant adventures with women of doubtful reputation. Anyway, I was planning on recommending him “Gossip girl” but he himself acknowledges knowing the series. Maybe I’m exaggerating quite a bit, after all there are some works who differ from this description; there is even a García Márquez hanging in there (“Memories of my melancholy whores”), but I repeat, Beigdeber knows what he likes and sticks with it. In any case, his explanation that one reads to experience what you can’t/shouldn’t in life justifies so much literary amorality. And I think I finally have found how to solve my dilemma of not believing in reincarnation anymore.

One of the most valuable aspects of the book is that it creates a huge craving for reading and an awful feeling of ignorance in front of the horizon of books that I have not read so far. His recommendations are very inspiring and I wouldn’t be surprised if I started buying the books he advises, except the ones about war and the ones about poetry. In the end, taking into account the books from the list, plus the other books from each author and the books that preceded and succeeded each one of them an endless net of things to read is created. Let’s just say that if I start reading current best-sellers for a so-called lack of options I shall deserve definite ostracism. So now, what will be my next book to read? None from his list, at the moment I’m consumed with the curiosity to read one of his own works to see if so much reading has made of him a good writer. So tomorrow I will pick from the post office “L’amour dure trois ans”. But I rented the number one on his list, “American psycho”, just to see if it can captivate me in one night.

Frédéric Beigdeber: a life

Beigdeber says that a good writer is someone who inspires you to write letters to him and meeting him in person after reading one of his works. In that sense I can attest that he belongs to that category. He was born Neuilly-sur-Seine on September 21st 1965 and he currently lives in the sixth arrondissement in Paris, as he keeps repeating all throughout the book. In fact, thanks to the snippets of his personal life that he incorporates once in a while to the summaries of the books we know he is rich, he loves women, he seduces his students quoting sentences from his favorite books, he has a daughter with his second wife, he was very much in love with his second wife and now tries to erase her remembrance with any kind of women; he has worked for magazines, for television, he has travelled to many places in the world and he is basically a teenager trapped in a forty-six year old body. He is bitter, witty and has a great sense of humor. If he only had twenty years less and liked to cook he would be the perfect man. Was the person who gave me the book right about being concerned? Fortunately, I’m shy in normal circumstances, when I find myself in front of people I admire it gets even worse. There is nothing to fear.

1 comment:

  1. Anonymous10:45 PM

    No pierdas tu tiempo en leer L’amour dure trois ans. No vale la pena

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