30 October 2016

Lisboa

 

Lisboa Oct. 2016

Con toda honestidad, nunca había tenido una gran curiosidad por Portugal. Nunca me había interesado por su historia y a pesar de que me gusta mucho la arquitectura de Eduardo Souto de Moura y Álvaro Siza, como destino turístico no estaba en mi lista de prioridades. Fui a Lisboa porque mi amigo y colega Francesco me propuso que escribiéramos un artículo juntos y que lo presentáramos en un congreso sobre arquitectura y utopía, organizado en esa ciudad. A pesar que ni el congreso, ni mi desempeño fueron extraordinarios, todo eso quedó atrás en cuanto pude pasear por la ciudad, que superó de lejos mis expectativas. Es hermosa y hay mucho que ver, la comida es la mejor que he comido en Europa y encima es baratísima, la gente es súper simpática, en fin, es definitivamente un lugar impresionante.

In all honesty, I have never been much curious about Portugal. I have never been interested in its history and in spite of liking Eduardo Souto de Moura’s and Alvaro Siza’s architecture, as a touristic destiny it was not in my priority list. I went to Lisbon because my friend and colleague Francesco asked me to write a paper together and present it in a congress on architecture and utopia organized in this city. And even though both the congress and my performance left much to be desired, everything was forgotten once I got to visit the city, which surpassed any expectations I had. It is beautiful and there are many things to see, its food is the best one I’ve ever had in Europe and it is very cheap, the people is extremely nice… anyways, it is a really impressive place.

Lisboa Oct. 2016

Solo tuve un sábado y un domingo para visitar, así que decidí tomarme las cosas con calma y hacer la visita guiada gratuita del centro con la compañía Sandeman. Ya había hecho con ellos la visita de París que me había gustado mucho. Antes de la visita, caminé desde mi alojamiento hasta el punto de reunión, la plaza Luis de Camoes, atravesando Alfama, el barrio más antiguo de la ciudad y el único que resistió el fatídico terremoto de 1755.

La visita la hizo un chavito súper simpático que más que mostrarnos lugares desconocidos o muchos de ellos – el recorrido es finalmente muy corto – nos contó un poco de la historia y muchas anécdotas de la ciudad. Como que la autora de Harry Potter se inspiró del dictador portugués Salazar para uno de los villanos de su novela, o como que Ian Fleming se inspiró de un casino en Lisboa donde soldados de ambas facciones durante la Segunda Guerra Mundial venían a jugar cartas, puesto que Portugal era neutral, para la primera novela de James Bond. Portugal ha tenido una historia con muchos altibajos y cuesta creer que en algún momento fue una de las grandes potencias del mundo, especialmente viendo su situación económica actual, toda la gente que ha emigrado del país y la cantidad de edificios abandonados y en mal estado que hay en la capital. Como que eso le debería de servir de lección de humildad a las actuales potencias.

Después de la visita guiada con una colega del congreso fuimos a comer a un food court llamado “Time Out Market” situado en un mercado cerca del río. Es absolutamente genial, está repleto de restaurantes locales de todo tipo, desde bocadillos y platos típicos portugueses, hasta la inevitable comida asiática y las hamburguesas. Terminé yendo dos veces y me quedé con ganas de volver muchas veces más para probar todo. La comida fue de mis cosas favoritas de la ciudad. Francesco me llevó a un pequeño restaurante familiar, en el barrio de Graça donde nos estábamos quedando. Él ya lo había probado la primera vez que fue y a pesar que tuvimos que esperar 40 minutos para poder tener una de las 5 o 6 mesas que tiene el lugar, la comida estaba absolutamente genial. Rara vez como pescado en restaurantes, pero me dije que si había un lugar donde tenía que hacer una excepción era en Lisboa. No me arrepentí, nunca había comido tantas variedades de pescado, súper frescos y deliciosos. Nos tocó desayunar y almorzar en la cafetería del museo donde estaba organizado el congreso y a pesar que no esperábamos mucho, la comida estaba exquisita y sorprendentemente barata. La última noche, de vuelta en el Time Out Market, decidí probar una hamburguesa, mi plato fetiche. Me dije que era normal que los portugueses cocinaran bien el pescado porque es su especialidad. Pero que si lograban hacer una buena hamburguesa es porque de verdad tienen talento. Resulta que tienen mucho talento, estaba deliciosa.

El segundo día lo pasamos en Belén, un pueblito cerca de Lisboa, al que se puede llegar incluso con el transporte público. Después de hacer fila por un buen rato, pudimos visitar el Monasterio de los Jerónimos. Después de hacer aún más fila, comimos un auténtico pastel de nata del único lugar que lo prepara según la receta secreta original. A pesar que no soy muy fan de apoyar las atracciones que parecen ser hechas especialmente para atrapar turistas, tengo que reconocer que el dichoso pastel de nata estaba exquisito. Lo sirven recién hecho, calientito, uno le puede poner un poco de canela y me imagino que con un café (ahora solo tomo descafeinado) ha de ser aún más delicioso.

Después visitamos el recién inaugurado museo MAAT, de arte, arquitectura y tecnología, al que le voy a dedicar su propio post. Caminamos a orillas del río en dirección a Lisboa hasta llegar a la LX Factory, un antiguo complejo industrial reconvertido en tiendas, cafés y restaurantes. Tienen una súper librería, muchas tiendas de cachivaches absolutamente adorables y mucho de donde escoger para comer. Es mi segundo lugar preferido después del Time Out Market.

Me quedé con muchas cosas por ver, como el museo de arte moderno, el museo del azulejo y no sé qué otras atracciones turísticas. Pero me gustaría volver cuando esté soleado y hasta tratar de ir a la playa. Tuvimos la mala suerte de estar allí justo un fin de semana lluvioso, aunque estaba significativamente más templado con respecto a Ginebra, casi 10 grados más frío en esos días. Así que solo es cuestión de tiempo para que regrese a este precioso país.


I only had Saturday and Sunday to visit, so I decided to take things slowly and do the free guided tour of the city center by the Sandeman company. I had already done their free guided tour of Paris and had enjoyed it very mucho. Before the visit, I walked from the place I was staying in to the meeting point, the Luis de Camoes Square, by going through Alfama, the oldest neighborhood in the city and the only one that resisted the disastrous 1755 earthquake.

A nice young man was our guide, and more than showing us unknown places or many of them – the stroll is quite short in the end – he told us a little about the history and many anecdotes of the city. Such as the author of Harry Potter getting inspiration from Portuguese dictator Salazar for one of the villains in his books, or Ian Fleming getting inspiration on a casino in Lisbon where soldiers from both factions during the Second World War came to play cards, since Portugal was neutral, for the first James Bond novel. Portugal has had many ups and downs during its history, and it is hard to believe that at some point it was one of the most powerful countries in the world, especially when you look at its current economic situation, all of the people that have left the country, and the amount of buildings abandoned or in bad shape in the capital. This should be a lesson in humility for the current powers.

After our guided tour, a colleague from the congress took me to a food court called “Time Out Market”, located in a market by the river. It is absolutely great, filled with all kinds of restaurants, from typical Portuguese snacks and dishes, to the inevitable Asian food and burgers. I ended up going there twice and I wished I could have been there more to taste it all. Food was definitely one of my favorite things in the city. Francesco took me to a small family restaurant in the Graça neighborhood, where we were staying. He had already been there, and even though we had to wait for like 40 minutes to be seated at one of the 5 or 6 tables in the place, the food was absolutely delicious. I rarely eat fish in restaurants, but I thought that I had to make an exception in Lisbon. I did not regret it, I’ve never eaten so many different kinds of fish, all of them fresh and tasty. We had to eat breakfast and lunch in the cafeteria of the museum where the congress took place, and even there, where our expectations were not that high, the food was exquisite and surprisingly cheap. On the last evening, back in the Time Out Market, I decided to have a burger, my fetish food. I thought that it was normal for Portuguese to know how to prepare fish, since it is their specialty. But if they managed to make a good burger it is because they really have talent. Turns out they do, it was delicious.

On the second day we went to Belem, a small village near Lisbon, where you can reach by public transportation. After queueing for a while, we visited the Monastery of the Jeronimos. After queueing up even longer, we had an authentico pastei de nata, in the only place where they make them according to the secret original recipe. Although I’m not a big fan of supporting attractions that seem to be made to catch tourists, I must admit that the cake was very good. They serve it fresh from the oven, still hot, you can put some cinnamon on top and I guess with some coffee (I only drink decaf now) it must be even more delicious.

After, we visited the newly opened MAAT museum of art, architecture and technology, which will get its own post. We walked by the river towards Lisbon until we reached the LX Factory, a former industrial complex reconverted into shops, cafés, and restaurants. They have an amazing bookstore, many stores of adorable knick-knacks, and a lot to choose from to eat. This was my favorite spot after the Time Out Market.

I didn’t get to see many things, such as the museum of modern art, the museum of azulejo (ceramics), and I don’t know what other touristic attractions. But I would like to go back when it’s sunny, and I would also like to go to the beach. We went there on a rainy week end, even though it was significantly warmer in relation to Geneva, which was some 10 degrees cooler in those days. So it’s just a matter of time for me to go back to this beautiful country.

Lisboa Oct. 2016

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