23 September 2016

Venezia

Venezia 2016

Venecia es de esos lugares súper turísticos (peligrosamente turísticos, desgraciadamente), plagados de gente y súper caros, pero es que es tan hermosa.

Generalmente cuando algo se vuelve demasiado popular pierde su atractivo para mí, pero es imposible con esa ciudad. Por donde sea que uno vaya, los paisajes son preciosos y la arquitectura es genial. Sin necesariamente querer vivir allí, me gustaría tener algo así como un tatuaje mental de ese lugar y nunca olvidarlo.

Venice is one of those super touristic places (dangerously touristic, unfortunately), plagued with people and extremely expensive, but it’s because it is so beautiful.

Normally, when something becomes too popular it loses its appeal to me, but it is impossible with this city. No matter where you go, the landscapes are gorgeous and the architecture is great. Without necessarily wanting to live there, I would love to have something like a mental tattoo of this place and never forget it.

Este año me tocó ir (oh la difícil vida del historiador de la arquitectura) porque mi directora era la anfitriona del Salón Suizo, el complemento del Pabellón Suizo, presentado en la Bienal de Arquitectura de este año. Invitó entonces a sus estudiantes a que asistieran a la inauguración del Pabellón y a una fiesta privada en un palazzo absolutamente genial. Aproveché para ir con Alice, para encontrarnos con Estéfano y para visitar la Bienal.

Como era el mes de mayo y el clima veraniego empezaba a manifestarse, la masa de turistas estaba presente. Fue un enorme contraste con respecto a la primera vez que visité la ciudad con Jacques en noviembre del 2014. En esa ocasión la ciudad estaba desierta. Pero la mayoría de los restaurantes estaban cerrados también. Aprovechamos entonces para visitar los museos y la catedral de San Marco sin hacer ninguna fila.

Esta vez el programa era – aparte de la Bienal - deambular por la ciudad, conocer otros barrios que no había tenido tiempo de visitar la vez pasada, como el ghetto judío y la isla de Murano, y comer, comer mucho. Con Estéfano fue precisamente lo que hicimos: ir de bar en bar a tomar spritz y comer cichettis, mientras nos poníamos al dia.

No tuvimos mucha suerte con Alice a nivel de alojamiento. Reservamos con mucha anticipación nuestro Airbnb en la isla misma de Venecia, pero como un mes antes la gente nos canceló sin ni siquiera pedir disculpas o dar una excusa decente. Por suerte, la gente de Airbnb nos reembolsó y hasta nos dio un bono, pero ya era muy tarde para encontrar algo igual de bien situado. Nos tocó quedarnos en la parte terrestre, que técnicamente no está muy lejos, a unos 20 minutos de la isla, pero el transporte público es horroroso. Los buses no eran tan frecuentes y siempre iban repletos de gente. Nuestro nuevo Airbnb resultó ser un bed and breakfast un poco de mala muerte, dirigido por unos indios que apenas hablaban inglés, los cuartos que dejaban mucho que desear, al igual que el desayuno.

Pero todo eso se olvida, una vez que uno llega a la isla y que se empieza a caminar.


This year I had to go (oh the difficult life of the architectural historian!) because my advisor was the host of the Swiss Salon, the complement to the Swiss Pavilion shown in the Architecture Biennale this year. She therefore invited her students to the opening of the Pavilion and to a private party in an absolutely great palazzo. It was a perfect time to go with Alice, to meet Estéfano, and to visit the Biennale.

Since it was the month of May and the summer weather started to find its way, the mass of tourists was there. It was a huge contrast to when we went with Jacques in November, 2014. At that time, the city was empty. And most restaurants were closed too. So we managed to visit the museums and Saint Mark’s cathedral without any queue.

This time the program was – besides the Biennale – to wander around the city, to get to know other neighborhoods that I didn’t get to see last time, such as the Jewish ghetto and the Murano island, and, to eat, to eat a lot. With Estéfano that was precisely what we did: to go from bar to bar, drinking spritz and eating cichettis, while catching up.

We didn’t have much luck with Alice in terms of accommodation. We had booked in advance an Airbnb in the Venice island itself, but like a month before our hosts canceled without giving so much as an apology or a decent explanation. Luckily, the people from Airbnb reimbursed us and even gave us a bonus, but it was too late to find something in such a great location. We ended up in the main land, which isn’t technically that far away, some 20 minutes from the island, but public transportation is horrendous. Buses were not that frequent and there were always jammed to the maximum. Our Airbnb turned out to be a somewhat sleazy bed and breakfast, ran by some Indian guys who barely spoke any English, the rooms gave much to be desired, as well as breakfast.

But you forget all of that, once you get to the island and start walking.

Venezia 2016

Venezia 2016

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Venezia 2016

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Venezia 2016

Venezia 2016

Venezia 2016

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Venezia 2016

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Venezia 2016

2 comments:

  1. Amé Venecia cuando fui en el 2010! Fue una experiencia fantástica para mí, el visitar esa ciudad. :)

    Leyendo tu post, vi que hablabas de Airbnb y me asusté demasiado porque reservé con bastante anticipación para mis próximos viajes también!
    Qué criterios utilizás vos para escoger tus alojamientos? Reservás los apartamentos enteros o compartís con otra gente?
    Por el momento, he escogido sólo los apartamentos que tienen mas de 4 estrellas y más de 10 comentarios. Espero que sean fiables todas estas cosas!
    Van a ser mis primeras experiencias Airbnb... :(

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    Replies
    1. Honestamente, he usado muchísimo Airbnb y esta fue la primera mala experiencia que tuve. Pero sí, leo los comentarios y veo las estrellas en los perfiles. Y ahora después de esta última vez, si veo que el host canceló una reservación antes de tiempo (porque aparece en su perfil), lo interpreto como una mala señal.

      En cuanto al tipo de alojamiento, generalmente alquilo sólo un cuarto en un apartamento compartido. Es convivial y tiende a ser más barato.

      Mucha suerte!

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