Que “Playboy” sea un objeto de estudio académico válido e interesante es indiscutible. No dudo que la manera en que ha modificado la relación de la sociedad norteamericana al cuerpo de la mujer ha de ser el núcleo de varias disertaciones de los gender studies. Este es justamente el campo de acción de Beatriz Preciado, una filósofa de origen español, profesora en universidades de París y de Barcelona en historia política del cuerpo y en teoría queer. Lo único es que “Pornotopía”, su tesis de doctorado sobre “Playboy”, presentada en la universidad de Princeton, es en teoría de la arquitectura.
Preciado parte de la premisa que más allá de mostrar mujeres desnudas, “Playboy” es un manifiesto que pretende lograr que el hombre reconquiste el espacio doméstico que la mujer invadió en los años cincuenta. A través de sus artículos sobre el apartamento ideal del soltero y especialmente a través de sus clubs y sus dos mansiones llenas de conejitas, Hugh Hefner dejó su huella en la evolución de la arquitectura masculina. Todo empezó cuando en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial la sociedad norteamericana se convirtió en un episodio de “Mad Men”: las mujeres fueron desplazadas de los puestos de trabajo que tenían durante la guerra y las enviaron a casa, en los suburbios, donde la plétora de nuevos electrodomésticos no las motivaría a volver a salir; los hombres viajaban a diario con sus nuevos carros a sus trabajos en el centro. Y Hefner quería invertir esa tendencia: en primer lugar quería que la residencia ya no estuviera en las afueras de la ciudad, sino en el centro; que la casa se convirtiera en un apartamento y que la mujer ya no fuera la emperatriz de esos dominios, sino sólo una invitada, transitoria y única.
Cuando empecé el libro, una de las primeras preguntas que me hice con respecto a esta tesis fue: ¿cuáles son sus archivos? Después de todo, dudo que Hefner le diera acceso a la mansión. Pero en realidad, no hay mucho sobre Hefner que él mismo no haya filmado o publicado. Las fuentes de Preciado fueron, en primer lugar, las revistas (y es por eso que un hombre cualquiera no hubiera podido hacer esta investigación). La autora decodifica los escenarios en los que se muestran las mujeres, en los primeros años de la revista: en lugares domésticos, ejecutando faenas cotidianas, sólo que sin ropa. Se le dio una atención particular a los artículos, muchos escritos por el editor en persona, sobre cómo debe ser el apartamento de un soltero contemporáneo, cómo debe tecnificar su casa, cómo su cocina -el último bastión de la femineidad tradicional- puede ser adaptada a un hombre que no quiere vivir con una mujer. Preciado básicamente dice que “Playboy” es no sólo un manual de supervivencia y etiqueta, sino que es antes que nada una versión de “Good Housekeeping”, o de “Home and gardens” masculinamente aceptable. Otros documentos de base para la autora son las múltiples biografías y libros, autorizados o no, sobre Hefner y su imperio. Y por último están las múltiples referencias de la escritora, que hacen que esta no sea una transcripción de un “E! True Hollywood Story”. Preciado pone a “Playboy” como una pieza dentro de un paisaje cultural en el que conviven Sade, Ledoux, Le Corbusier y Foucault, por nombrar a algunos.
¿Cuáles son las primeras referencias de Hefner para construir su mansión? Muy parecidas a los proyectos de Mies van der Rohe y de Le Corbusier. ¿Cómo está estructurada su primera mansión en Chicago? Según una organización que Preciado relaciona a las casas del placer del marqués Sade, al burdel estatal de Claude-Nicolas Ledoux en las salinas de Chaux y a las prisiones estudiadas por Foucault. ¿Por qué la cama de Hefner, además de ser redonda, tiene que girar, algo que es aparentemente inútil? Porque se inscribe en una teoría de la historia del mobiliario, evocada por el historiador de la arquitectura Sigfried Gideon: “Ocupante de la cama giratoria, el sujeto Playboy es un señor feudal pop cuyo mobiliario integra la función premoderna del mueble como signo portátil de estatus social y las funciones modernas del confort y de la construcción mediática del medio ambiente. (…) La cama ultraconectada de Playboy gira sobre sí misma porque ya no necesita moverse de lugar para ser nómada. Playboy inventa con la cama giratoria el nomadismo mediático, que habría de convertirse después en una de las características del consumo del espacio en el siglo XXI. De ahí que el giro de 360 grados sea un movimiento reflejo que indica que el mundo de la información se mueve con la cama.”
Tal vez sólo sea yo, pero para mí Hugh Hefner no es un cerdo asqueroso que se enriquece publicando nenas peladas que deshonran a sus abuelitas. Es un viejito inofensivo que vive con muchas mujeres, nunca se quita su pijama porque tiene suficiente dinero como para no tener que vestirse correctamente en ninguna ocasión y siempre come lo mismo todos los días. He visto muchas de sus biografías por televisión, naturalmente tuve mi etapa “Girls of the Playboy Mansion” y Sheldon y yo disfrutamos viendo “The House Bunny”. De hecho, un día mi madre me regaló una camiseta, súper escotada, con el conejito impreso. Es tan escotada que no me la pongo, pero el punto al que quiero llegar es que somos una generación a la que no nos escandaliza Playboy, de hecho, somos sus principales consumidoras, puesto que la revista es ahora uno de sus productos secundarios, tal vez uno de los menos populares. Miraba una reseña sobre este libro en casa de unos amigos y cuando les comenté que tenía que leerlo lo más pronto posible porque el tema es interesante y porque admiro a Hefner, me miraron completamente extrañados. Pero debo decir que me encantó saber que más allá de su pornografía à la Cinemax, se puede leer “Playboy” con el lente de un arquitecto y extraer teorías muy interesantes. Tal vez me suscriba algún día, ya saben, por los artículos.
The fact that “Playboy” can be a valid and interesting object of study is undeniable. I have no doubts that the way it has modified the relationship of American society with the woman’s body must be the core idea in various dissertations on gender studies. This is exactly Beatriz Preciado’s field of action, a Spanish philosopher, professor at universities in Paris and Barcelona on matters of political history of the body and queer theory. Except that “Pornotopía”, her doctorate thesis on “Playboy”, presented at Princeton University, is on architectural theory.
Preciado takes off on the premise that beyond showing naked women, “Playboy” is a manifest that tries to accomplish that men reconquer the domestic space that woman invaded in the 50’s. Through her articles about the ideal bachelor pads, and especially about his clubs and two mansions filled with bunnies, Hugh Hefner left his mark in the evolution of male architecture. It all started after World War II when American society became an episode of “Mad Men”: women were displaced from their works that they had during the war and were sent home, to the suburbs, where the plethora of new house appliances wouldn’t motivate them to go out; men travelled daily on their new cars towards their jobs in downtown. And Hefner wanted to invert this tendency: first of all he wanted for residences not to be in the outskirts of the city, but downtown; for the house to become an apartment and for women not to be the empress of these domains anymore, merely a guest, temporary and unique.
When I started the book, one of the first questions I made myself about this thesis was: what are her archives? After all, I highly doubt that Hefner granted her access to the mansion. But actually, there isn’t much about Hefner that he himself hasn’t already filmed or published. Preciado’s sources were, in first place, the magazines (and this is way there is no way a man could’ve done this research). The author decodes the ambiances were women are shown, in the early years of the magazine: domestic places, doing house chores, but naked. A special attention was given to the articles, lots of writings by the editor himself, on how must a contemporary bachelor’s apartment should be, how he must technify his house, how his kitchen –women’s last bastion of traditional femininity- can be adapted for a man who doesn’t want to live with a woman. Preciado basically says that “Playboy” is not just a manual of survival and etiquette, but it’s beyond everything else a version of “Good Housekeeping”, or “Home and gardens” manly acceptable. Other base documents for the author are the various biographies and books, authorized or not, about Hefner and his empire. And finally are the multiple references of the author, that don’t make this seem like a transcript from “E! True Hollywood Story”. Preciado places “Playboy” as a center piece of a cultural landscape where Sade, Ledoux, Le Corbusier and Foucault, to mention few, co-live.
What are Hefner’s first references to build his mansion? Very similar to projects by Mies van der Rohe and Le Corbusier. How is his first mansion in Chicago structured? According to an organization that Preciado relates to the marquis Sade’s houses of pleasure, Claude-Nicolas Ledoux’s state brothel at the Chaux saltworks, and to the prisons studied by Foucault. Why does Hefner’s bed, besides being round, has to rotate, something apparently useless? Because it’s encircled in a furniture history theory, evoked by architecture historian Sigfried Gideon: “Occupant of the rotating bed, the Playboy subject is a pop feudal lord whose furniture integrates the pre-modern function of the furniture as a portable sign of social status and the modern functions of comfort and mediatic construction of the environment. (…) Playboy’s ultra-connected bed rotates because it doesn’t need to move anymore from its place to be nomadic. Playboy invents the mediatic nomadism with this bed, which would become later a characteristic of space consumption in the XXIst century. It’s from there that the 360 degree movement is a reflection which indicates that the world of information moves with the bed.”
Perhaps it’s just me, but to me Hugh Hefner isn’t a filthy pig who becomes rich by publishing stripped babes who dishonor their grandmas. He’s a harmless old man that lives with many women, never takes of his pajamas because he has enough money to not have to dress appropriately for any occasion, and eats the same meal every day. I’ve seen many of his biographies on television, naturally I had my “Girls of the Playboy Mansion” phase, and Sheldon and I enjoyed watching “The House Bunny”. In fact, my mom gave me a shirt once, with a big cleavage and the iconic bunny. The cleavage is so big, that I dare not to wear it, but the point is that we’re a generation that’s no scandalized by Playboy, in fact, we’re its main consumers, because the magazine is now one of its secondary products, perhaps one of the least popular. I was reading a review of this book at home with some friends and when I told them that I had to read it as soon as possible because the subject is interesting and because I admire Hefner, they all gave me puzzled looks. But I must say that I loved that beyond porn à la Cinemax, one can read “Playboy” with an architect’s eye and extract interesting theories. Maybe one day I’ll subscribe to the magazine, you know, for the articles.
“Las señales del amor” podría sonar como el título perfecto para una telenovela cursi, pero se trata en realidad de un libro escrito por un antropólogo sobre las cinco etapas del cortejo en los seres humanos. Es más científico de lo que suena y más divertido de lo que se podría esperar.
La historia de cómo el libro llegó a mi círculo de lecturas es un poco larga. Todo empezó una noche que miraba las noticias mientras cenaba. Pasaron un reportaje sobre un matemático y un periodista del New York Times que se asociaron para deducir una ecuación que podría predecir la duración de una relación entre parejas de celebridades. Al parecer la fórmula tomaba como variantes qué tan famosos son los miembros de la pareja, la duración del tiempo de su cortejo, entre otras cosas. Quedé muy intrigada por esa noticia: al fin una aplicación útil de las matemáticas. Encontré el artículo y supe que el matemático había escrito un libro por su cuenta, en el que entrevista a científicos de varios campos para que pongan sus disciplinas al servicio de la vida diaria. En pequeños ensayos, los expertos tratan de solucionar, de forma científicamente comprobada, dilemas que nos han atormentado desde el inicio de los tiempos: ¿cómo perder peso? ¿Cómo dejar de gastar en cosas que no se necesitan (cómo en libros que no tienen nada que ver con tu monografía)? ¿Cómo encontrar una pareja aceptable en una sesión de speed-dating? ¿Cómo hacer que tu pareja haga las tareas domésticas? ¿Cómo comer menos imaginando que se ha comido antes? En fin, con sólo ver tantas promesas reunidas en un solo volumen me terminé comprando el libro en el instante. Resultó tan interesante como lo había imaginado y eficaz en un 99%: después de leer un ensayo sobre el lenguaje corporal a la hora de relacionarse con las personas, quedé intrigada por el trabajo del antropólogo David Givens y pasé horas y horas (en las que pude haber trabajado, lo confieso) divagando en su diccionario en línea del lenguaje corporal. El siguiente paso fue comprar su libro, que a pesar de su título y de su portada, es en realidad un disfrute, de principio a fin.
Este es el libro que espero que me haga dejar de comprar Cosmopolitan cada vez que viajo en tren. Reúne, en un solo manual, los consejos definitivos y científicamente comprobados para conseguir pareja. Givens explica que el cortejo pasa por cinco etapas, que decodifica y para las cuales da consejos específicos para ambos sexos. Atraer la atención, establecer contacto visual, intercambiar palabras y tocarse son todos preámbulos para la última etapa, la de hacer el amor con la presa que se ha escogido. Digo “presa” porque Givens enseña que lo que es cierto para los animales es cierto para los humanos. De hecho, el libro está lleno de datos curiosos sobre el cortejo en el mundo salvaje que guardan mucha relación con el nuestro. Sabré que he encontrado al hombre de mi vida el día que este construya y amueble una casa para cortejarme, así como hacen los pájaros machos de cierta especie que atraen a las hembras construyendo el nido más bonito que puedan. La nena escoge el que más le gusta y luego sólo tiene que llegar a conocer al afortunado.
El libro es un arsenal de información y de datos prácticos que pueden emplearse en la vida diaria. Es cierto que es ampliamente conocida la influencia del lenguaje corporal a la hora de comunicar con otros, pero aquí se encuentran algunos tips para aquellos despistados como yo. La gente que sonríe, que habla con gestos, con las palmas hacia arriba, que inclina la cabeza, tiene más probabilidades de que un desconocido venga y se le acerque. Lo esencial es mostrarse indefenso, como que no se corre el riesgo de ser devorado si alguien se te acerca. Esto tomando en cuenta que te hayan visto. Después de leer sobre la importancia de la apariencia física en el cortejo, he empezado a poner más atención a lo que uso como ropa, zapatos y hasta como perfume. Porque más allá del tipo de cuerpo que uno tiene, las señales que se envían con los atuendos que se usan marcan una gran diferencia entre ser visto, llamar la atención o pasar completamente desapercibido. Me digo que eso ha de servir para el mundo profesional. Y para aquellos incrédulos, ahora puedo decir que la técnica de Elle Woods en “Legally blonde” para llamar la atención de un hombre, dejando caer algo en el suelo y levantándose bruscamente, ha quedado científicamente comprobada. También se puede dejar caer un pañuelo, como en los viejos tiempos. Lo importante es convertirse en un cuerpo en movimiento que entre en el rango visual de la persona escogida.
Y bueno, todo sirve para atraer a la persona, pero una vez que se está con ella, ¿cómo saber si esa relación va a durar a largo plazo? Givens recomienda que uno observe los comportamientos que tiene nuestra pareja con los extraños, especialmente con las personas que les están haciendo un servicio, como las cajeras o los meseros. Si tu pareja se enoja fácilmente con ellos o es demasiado retraído con ellos, las posibilidades que una vez que la llama de la pasión se apaguen tu pareja te trate como si fueras un desconocido más, son muy altas.
Mucha gente a la que le conté de este libro me dijo que nada de lo que escribe este señor es realmente novedoso, o que no puede ser deducido por simple intuición. Probablemente. Pero creo que es más divertido aprender a enamorar a un chico basada en las técnicas en las que se puede cortejar a un ave. Y tal vez Givens me haya ahorrado muchos euros en revistas de mujeres. Aunque creo que ahora podré dejar de leer Cosmo para leer Vogue o algo así.
“The signs of love” could sound like the perfect title for a corny soap-opera, but it’s actually about a book written by an anthropologist about the five stages of courtship among human beings. It’s more scientific than it sounds and much more fun than one could imagine.
The story of how the book arrived upon my lecture circle is long. It all started one night while watching the news during dinner. There was a news report about a mathematician and a journalist from the New York Times that joined forces to deduce an equation that could predict how long a relationship between celebrities couples can last. The formula takes into account how famous are the members of the couple, the duration of the courtship, among other things. I was highly intrigued by this news: at last, a useful application for mathematics! I found the article and noticed that the mathematician had written a book on his own, where he interviews many scientists of varied fields of knowledge so that they can put their disciplines at the service of daily life. In small essays, the experts try to answer, in a proven scientifically way, dilemmas that have tormented us since the dawn of time: How to lose weight? How to stop spending money in things we don’t really need (such as books that have nothing to do with your thesis)? How to find an acceptable partner in a speed-dating session? How to make your partner do house chores? How to eat less imagining that one has eaten earlier? In short, just by seeing so many promises reunited in a single volume I ended up instantly buying the book. It turned out to be as interesting as I imagined and effective in a 99%: after reading an essay about body language and how to relate with other people, I became intrigued about the work of anthropologist David Givens, and I spent hours after hours (time in which I could’ve been working) drifting in his on-line dictionary about body language. The next step was buying the book, though despite its title and cover, it’s pure enjoyment from start to end.
This is the book that I sincerely hope will stop me from buying Cosmopolitan every time I travel by train. It unites, in a single manual, definitive and scientifically proven advices to obtain a partner. Givens explains that courtship goes through five stages, which he decodes and for which he gives specific advices for both genders. Capture the attention, establishing visual contact, exchanging words and touching are all prologues for the last stage, making love with the prey that has been chosen. I say “prey” because Givens shows that whatever is true to animals, it’s true to humans. In fact, the book is filled with curious facts about courtship in the animal world that have very much in common with ours. I’ll know that I have found the man of my life the day that he decides to build and furnish a house to woo me, just as the male birds of a species who attract the females buy building the prettiest nest they can. The gal choses the one she prefers and then she must only enter it to meet the fortunate candidate.
The book is an arsenal of information and practical data that can be applied in daily life. It’s a known fact the influence of body language when communicating, but here we find certain tips for those oblivious ones like me. People that smile, talk with gestures, with their hand palms facing up, tilting their head, have more probabilities for a stranger to notice them and approach. The essential is to show oneself as defenseless, as not in risk of devouring the other if he or she approaches. This, having considered that one has been noticed. After reading about the importance of physical appearance for the courtship, I started paying more attention to the clothes, the shoes and even the perfume that I wear. Because beyond the body which everyone has, the signs that are sent with the clothing mark a big difference, between being seen, capture the attention or being completely ignored. I’m pretty sure this also works for the job world. And for those unbelievers, I can know say that Elle Woods’ technique in “Legally blonde” to catch a man’s attention by dropping something on the floor and rising up abruptly, has been proven by science. You can also drop a handkerchief, like in the old days. The important thing is to become a body in motion, entering the visual range of the chosen one.
Well, all this is useful to attract the person, but once we are with him, how do we know if the relationship is going to last? Givens recommends that one must observe the behavior our couple has with strangers, especially those that are providing a service, such as cashiers or waiters. If your partner gets angry easily or is very shy with them, chances are that once the flame of passion has burned out with your partner he will treat you as if you were just another stranger.
Many people whom I told about the book said that nothing in it is actually new, or that it can’t be easily deducted by simple intuition. Probably true. But I believe that it’s more fun to learn how to enamor a boy based on the same techniques that can be used to woo birds. And maybe Givens has saved me of spending many euros in women magazines. Although I believe that now I can stop ready Cosmo and start reading Vogue or something like that.
Toda mi vida he partido del principio que no hay absolutamente nada que no se pueda aprender de los libros. Es por eso que he cultivado una afición/adicción por los manuales y los libros de autoayuda. Haciendo un recuento, no extensivo, de los libros de ese tipo que he leído, me doy cuenta que sus temas han ido variando de acuerdo a la etapa en la que me encuentro o los intereses del momento. Puedo citar, en orden cronológico: “Cómo comunicar con su ángel de la guarda”, “Cómo despertar su genio interior”, “Cómo ganar amigos e influir en las personas”, “Cómo leer un libro”, “Cómo buscar un trabajo” y dentro de poco, “Cómo escribir una tesis”. ¿Pero qué dice de este momento de mi vida “Cómo viajar con un salmón”? Para empezar, que mi romance literario e unilateral con Umberto Eco está lejos de esfumarse.
Siendo la autoproclamada fan número uno del escritor, quedé muy sorprendida cuando en mi libro de texto italiano encontré un fragmento de un ensayo suyo, de un libro del que no había escuchado antes. El ensayo se titula “Cómo no hablar de fútbol” y en él, Eco expresa cómo el deporte no le desagrada, pero sus entusiastas sí. En italiano el título original de libro es “Il secondo diario minimo”, pero en francés lo han traducido a “Cómo viajar con un salmón”, título de otro ensayo. El libro es una recopilación de textos cortos, escritos hace muchos años, algunos publicados en periódicos o revistas, otros son ejercicios estilísticos personales o hechos con amigos; hay hasta textos que escribió para sus hijos. Tratan de temas muy variados, desde peculiaridades de la vida diaria, las cosas raras de nuestra sociedad, hasta cuestiones personales, sobre sus ocupaciones o quejas. El libro te hace sentir que estás teniendo una conversación con Umberto, el hombre, más que con el profesor Eco, el renombrado erudito, aunque el libro desborda inteligencia y cultura. Y Umberto es aún mejor de lo que me había imaginado: es divertido, relajado y se interesa tanto en el sexo y en la pornografía como cualquiera de nosotros piltrafas intelectuales.
Sus libros siempre me han gustado porque son fáciles de leer. Y cuando digo eso me refiero a “Harry Potter” o “Twilight” fácil de leer. Pero la diferencia entre la literatura ligera y Eco es que él parte de un punto conocido y lentamente te va guiando hacia un razonamiento complejo y a unas teorías enmarañadas, tratando de hacer el viaje cómodo y placentero, mientras que los otros autores no pasan de lo fácil. No necesita alardear de todo lo que sabe, ni hacer sentir al lector que es aún más imbécil de lo que sospecha ser poniéndose en un pedestal de conocimientos. Es el completo opuesto de un snob y trata con la misma seriedad a Santo Tomás de Aquino que las tiras cómicas de Snoopy. En él encontré mi justificación por mi amor a la cultura popular: me enseñó que si se estudia desde cierta distancia y con un mínimo de metodología puede llegar a ser tan profunda y merece tanta atención como cualquier manuscrito medieval o filósofo renacentista. Gracias a él entiendo que los conocimientos no tienen como objetivo convertirte en un investigador ermitaño y arisco incapaz de convivir con seres humanos que nunca han agarrado un libro, pero que todo lo contrario, debe ampliar tu universo y hacerte disfrutar de las trivialidades en un nivel superior.
Así que mi sueño en la vida es poder llegar a ser una Umberto Eco, pero mujer y hondureña. Ya es un poco tarde para empezar a aprender latín y contribuir a la estructuración de la semiología, pero creo que con poder escribir sobre arquitectura me bastará. Lo que quiero decir es que quiero llegar a ser brillante, quiero aprender miles de cosas, quiero saber tantas cosas que cuando me pinchen sangre ingenio. Pero quiero poder disfrutar de todo lo que sé; quiero que sea accesible, divertido y sobre todo útil para los demás. Y desde luego, aprender a superar los obstáculos de viajar con mariscos sin refrigeración.
All of my life I’ve thought that there is nothing that you couldn’t learn from books. That is why I have cultivated an enthusiasm/addiction for manuals and self-help books. Doing a not-extensive list of the books I’ve read on this category, I realize that their subjects have been changing, according to the period I’m in or the interests at the time. I can recall, in chronological order: “How to communicate with your guardian angel”, “How to awake your inner genius”, “How to make friends and influence on other people”, “How to read a book”, “How to find a job”, and soon, “How to write a thesis”. But what does it say about the period I’m currently in “How to travel with a salmon”? For starters, that my literary and unilateral romance with Umberto Eco is far from over.
Being the self-proclaimed number one fan of the writer, I was very surprised when in my Italian text book I found a fragment of an essay, from a book of his I’ve never heard of before. The book is titled “How not to talk about football”, and in it, Eco explains how he likes the sport but not its fans. In Italian the original title is “Il secondo diario minimo”, poorly translated in French to “How to travel with a salmon”, the title of another essay. The book is a compilation of short texts, written many years ago, some published in journals or magazines, others are personal or collective stylistic exercises; there are even some texts that he wrote for his children. They deal with various subjects, from daily life quirks, our society’s strange things, even personal things, about his daily chores or complaints. The book makes you feel you are having a conversation with Umberto, the man, more than with Professor Eco, the renowned scholar, even though the book overflows with intelligence and culture. And Umberto is even better than I had pictured him: he’s funny, relaxed and he is interested in sex and porn as any of us intellectual filth.
I’ve always liked his books because they are easy to read. And when I say this I mean “Harry Potter” or “Twilight”-easy-to-read. But the difference between light literature and Eco is that he starts in a known place and slowly guides you through a complex reasoning and intricate theories, trying to make the travel comfortable and pleasant, whereas the other authors don’t go beyond the easy part. He doesn’t need to brag about all he knows, nor he needs to make the reader feel like he is the imbecile he suspects to be putting himself in a pedestal of knowledge. He is the complete opposite of a snob and deals with the same seriousness Saint Thomas Aquinas or Snoopy comic strips. In him I found a justification for my love of popular culture: he taught me that if we study it from a distance and with some minimum of methodology it can be as deep and deserves as much attention as any medieval manuscript or Renaissance philosopher. Thanks to him I understand that knowledge is not aimed at turning you into a grumpy, lonely researcher, unable to live with other human beings that have never grabbed a book in their lives, but on the contrary, it should expand your universe and allow you to enjoy trivialities on another whole level.
That is why my dream in life is to become an Umberto Eco, female and Honduran. It’s a little late for me to start learning Latin and contribute to the structuring of Semiotics, but I think that just writing on architecture will be enough for me. What I mean is that I want to be brilliant; I want to learn millions of things; I want to know so much that when someone pinches me I’ll bleed wittiness. But I want to be able to enjoy what I know, I want it to be accessible, fun and above all, useful for others. And of course, I want to learn to overcome the obstacles of traveling with unrefrigerated seafood.
En realidad estaba muy emocionada de ir a conocer las instalaciones de mi querido tranvía, que desde que llegué ha sido de las cosas que más me ha gustado de Bordeaux. No sólo porque el único transporte en común que conozco son los buses escolares en mal estado que los países del primer mundo vienen a botar a Honduras, sino porque el tranvía aquí es una pieza moderna y elegante de diseño contemporáneo que se desliza a diario en el centro histórico de la ciudad sin ningún contraste ofensivo. Todo lo contrario: con gran naturalidad, como si siempre hubiera estado allí, como si supiera que no tiene nada que envidiarle al prestigio de los edificios antiguos.
Yo creía saber todo del tranvía porque el año pasado leí un libro editado por Arc en rêve que publicaron para la exposición en 2003 que celebraba la inauguración de las tres líneas de tram. El tranvía fue diseñado por la agencia de arquitectura de Bordeaux Lanoire & Courrian, las estaciones y el mobiliario urbano por la diseñadora Elizabeth de Portzamparc (Esposa, hermana, hija o nada que ver con Christian?) y todo lo que es señalética por la agencia Brochet, Lajus & Pueyo, también arquitectos locales.
Tenía unas vagas nociones que este no es el primer tranvía de la ciudad. En el siglo XIX existía uno, que fue abandonado en 1960, cuando se remplazó por los buses. Por muchos años se discutió la posibilidad de instalar un metro en Bordeaux, pero al final no fue posible y se decidió mejor instalar un tranvía, que permitía la remodelación en superficie de los sectores que atravesaba. Se empezó a construir en 1997 y empezó a funcionar en 2003.
Actually, I was very excited to visit the shops of my beloved tramway, one of my favorite things in Bordeaux. Not only because the only public transportation I know are used school buses that First-world countries send to Honduras when they are no longer safe or in good shape, but because the tramway here is a modern and elegant piece of contemporary design sliding through the city’s historical center without any offensive contrast. On the contrary: with such ease, as if it has always been there, as if it knew he has nothing to envy to the prestigious old buildings.
I thought I knew everything about the tramway because last year I read a book edited by Arc en rêve, published for the 2003 exhibit made in honor of the opening of the three tram lines. The tram was designed by architecture agency from Bordeaux Lanoire & Courrian; the stations and the street furniture by designer Elizabeth de Portzamparc (wife, sister, daughter or no relation to Christian?) and the signage were made by the agency Brochet, Lajus & Pueyo, also local architects.
I somewhat knew that this was not the city’s first tram. In the XIXth century there was one, abandoned in 1960 when it was replaced by buses. For many years, the possibility of building a subway in Bordeaux was discussed, but in the end it wasn’t possible and it was decided to install a tramway instead, which allowed the remodeling of the areas it crosses. Construction of the lines begun on 1997 and it started working on 2003.
La característica más interesante del tranvía de Bordeaux es que tiene un sistema de alimentación por el suelo que se creó específicamente para que no hubiera cables que estorbaran la vista en el centro histórico. Este sistema cuesta tres veces más que la alimentación aérea tradicional y es por eso que sólo está en el centro y en la comuna de Talence, justo antes de llegar al campus universitario. Hay que señalar que a pesar que la corriente pasa por el suelo, no representa ningún riesgo porque sólo pasa electricidad cuando está en contacto con el vehículo.
Visitamos los talleres de los tranvías, diseñados por el arquitecto Jacques Ferrier. Son tres edificios: el primero tiene los talleres propiamente dicho y el puesto de control, el lugar donde se vigila toda la circulación de las unidades. El segundo es la estación de servicio, donde se conecta la unidad a un gran aspirador para limpiarla y el último donde se estacionan los vehículos al final del día. En el puesto de control hay personas trabajando las veinticuatro horas del día. En los primeros tres escritorios se encuentran los controladores de las tres líneas. Ellos revisan que los tranvías estén a tiempo y controlan la alimentación eléctrica en las líneas. La ubicación de todos los tranvías se puede ver en el gran tablero que tienen enfrente que tiene representadas las tres líneas con unos busitos amarillos si todo está bien, unos verdes si están adelantados y unos rojos si están retrasados. En el puesto de atrás está el encargado de la seguridad, que está en contacto con la policía, los bomberos o la ambulancia según sea necesario, además de la señora encargada de hacer los mensajes de voz que se transmiten en las estaciones y en las unidades en caso de perturbaciones.
The interesting characteristic of Bordeaux’s tramway is that it has a floor power supply specifically created so that there wouldn’t be any cables ruining the view in the historical center. This system costs up to three times what traditional air power supply costs and that’s why it’s only installed in the center and in the Talence commune, just before reaching the university campus. It has to be said that even though power goes through the ground lines, it’s not risky at all because there is power only when the vehicle is in contact with the line.
We visited the tramway garages, designed by architect Jacques Ferrier. It has three buildings; the first one has the repair shops and the control room, where all units are looked after. The second one is the service station, where the unit is plugged into a huge vacuum in order to clean it and the last one is where the vehicles are parked at the end of the day. In the control room there is people working twenty-four hours a day. In the first three desks are the controllers for the three lines. They verify that tramways are on time and they can control the lines’ power supply. The localization of every single unit can be seen on the big board in front of them where the three lines are drawn. Yellow buses represent trams that are on time, green buses if they are in advance or red buses if they are late. In the back there is the person in charge of safety, who calls the police, the firemen or the ambulance according to what is needed, and that’s where you can find the lady who does the voice-over messages played in the units and the stations in case of disturbances.
La visita estuvo muy entretenida. Teníamos una guía de la oficina de turismo, para todo lo histórico y un controlador para todo lo técnico. El público me dio risa porque todos se estaban quejando de los defectos que tiene el sistema, más en funcionamiento que en diseño en realidad, como que por qué son tan poco frecuentes los tranvías el fin de semana, etc. Las instalaciones son magníficas y realmente vale la pena la visita. Y en el contexto de mi trabajo, puedo decir que este es el tipo de edificios que merece tener el barrio. En primer lugar porque su tipología no rompe con las actividades que se hacían en el lugar. La zona donde está instalado el edificio todavía alberga fábricas que se tiene previsto desalojar en los próximos años. El edificio es industrial pero tiene un aporte estético. Es contemporáneo pero también innovador, no es contemporáneo tímido, como otros edificios nuevos que se han construido en La Bastide. En fin, si dejo todo para hacerme conductora y controladora de tranvías, ya sabrán por qué fue.
The visit was very entertaining. We had a guide from the tourism office, for everything historical and a controller for everything technical. I found the audience to be quite funny because everyone was complaining of the system’s defects, more of functioning than of design, such as why in the week-ends there are less trams, etc. The buildings are magnificent and the visit is definitely worth it. And in the context of my work, I can say that this is the kind of buildings the neighborhood deserves to have. First, because it has no conflict with the activities that took place there in the past. Actually, even now there are factories in the area but they plan on relocating them in the next few years. The building is industrial but it’s also quite beautiful. It’s contemporary and innovating, not shyly contemporary such as other buildings of La Bastide. Anyway, if I leave everything behind to become a tram driver and controller, you’ll know why.
A pesar de lo fascinantes que pueden ser los hombres, estas últimas semanas he pasado tantos buenos momentos con mis amigas que me pregunto si no será masoquismo complicarse la vida con chicos. Hace dos semanas vino de visita Adriana, mi antigua compañera de apartamento, que interrumpió su master en Biología marina y mudanzas internacionales (cada semestre de su maestría es en un país distinto) para descansar un fin de semana en el que ella siempre llamó nuestro “ranchito de amor”. Tuve mi buena dosis de “girl-talk”, de la cual no sufro escasez porque afortunadamente vivo con dos otras chicas, pero teníamos que ponernos al tanto de nuestras vidas como sólo es posible en persona y no por correo, Facebook o Messenger. El sábado por la mañana nos levantamos tardísimo, desayunamos y nos fuimos junto con Pame a una sesión intensiva de retail therapy a Mériadeck. Para ser honesta, era más como window shopping porque el final inminente de la maestría y la llegada de las vacaciones, y por ende los viajes de verano, anuncia un período de sequía monetaria. Pero aquí es cuando doy gracias por las tiendas de bajo presupuesto, que aunque las ropas se evaporen a la segunda lavada, me hacen creer que hice una buena compra aunque sólo sea por un sábado en la tarde. Comimos en “Flunch” un almuerzo completo a menos de siete euros, que especulamos era todo de origen congelado y recalentado, pero no importa. Y pensar en todas esas tristes cajitas de pasta y hamburguesas espantosas que me comí por creer que no habían alternativas. Fuimos al supermercado a comprar todo lo necesario para una cena especial. Invitamos a nuestros amigos a un buffet de hamburguesas, en honor al plato que comíamos con Adriana cada vez que regresábamos de hacer las compras: las hamburguesas de la victoria. El domingo lo pasamos en pijama, viendo películas de Ryan Gosling apachurradas en el cuarto de Pame y comiendo sobras de la noche anterior.
El sábado pasado teníamos grandes planes con Deborah y Liza: haríamos un pic-nic a orillas del río en La Bastide, para disfrutar de una visita guiada por los tesoros desconocidos del barrio producto de mi extensiva investigación de este año. Veríamos “Titanic” en 3D en la primera estación de tren de Bordeaux que fue convertida en un Multiplex y vendríamos a la casa a cenar pastas sugestivas compradas por Pame en Nápoles. Pero el clima decidió frustrar nuestros planes. A causa de la intermitente lluvia que alternaba con el sol, nuestro pic-nic terminó siendo relocalizado al parque Peixotto, donde dimos un divertido espectáculo comiendo en la grama bajo la llovizna y con el viento frío. Había una boda en el parque y nos espera una suite en uno de los siete niveles del infierno porque los novios se estaban tomando fotos y no dejamos de criticar el vestido de la novia. Y empezó a llover así que el tour de La Bastide quedó para otra ocasión. Nos fuimos a refugiar al cuarto de Pame, a ver “Eyes wide shut”, una extraña elección para un día de chicas, lo confieso. Y comimos las pastas sugestivas en medio de una buena plática.
Este viernes por la noche teníamos planes con Pame. Nos dimos cita en algún lado de la calle Sainte-Catherine y por casualidad terminamos en la misma tienda a la misma hora, gracias a ese súper poder femenino que te permite olfatear descuentos a la distancia. Sólo pudimos disfrutar de las promociones por una hora, porque todo cierra temprano, así que nos fuimos a cenar. Comimos en un mini restaurante mexicano llamado “Árbol”, donde tenían música de mariachis a todo volumen. Vendían tres tacos y una bebida a siete euros, algo que se siente barato en comparación a los restaurantes estándar aquí, pero tuve la mala idea de hacer la conversión a lempiras: podría comer tacos por un año por lo que pagué tres mini tristes tortillitas. Lo peor es que estaba buena la comida, “sospechosamente buena” como le dije al chavo que los hizo cuando me preguntó cómo había estado. Por quince minutos me sentí en mi casa en Honduras, en las noches de tacos que hacía mi hermano con su novia. Luego, con Pame queríamos ir al Utopia a ver unos documentales de Alain Juppé, el actual alcalde de Bordeaux y ministro de Relaciones exteriores, y de Dominique Strauss-Kahn, que iban a estar seguidos de un debate. Pero como es el fin de semana de la primera ronda de elecciones la proyección ya estaba completa cuando llegamos. Nos fuimos a dos cines más a buscar qué ver, pero todas las películas ya habían comenzado o eran demasiado tarde. Terminamos regresando al Utopia donde vimos “Despair”, una película de 1978 del director Rainer Werner Fassbinder, que seguramente ha de ser una obra maestra que nosotras no entendimos. Pero no podía empañar lo que han sido tres perfectos fines de semana con mis amigas. Ahora espero con ansias que venga Esther para cerrar el ciclo.
In spite of how fascinating men can be, these last few weeks I’ve been spending some quality time with my girlfriends, to the point where I ask myself if it’s not masochism to complicate oneself with guys. Two weeks ago, Adriana, my former flat mate, came to visit, thus interrupting her master in Marine biology and international travelling (each semester of her master is in a different country) in order to rest for a weekend in what she always called our “little love ranch”. I had my good dose of girl-talk, of which I’m fortunately never in shortage of because I live with two other girls, but we had to catch up with each other in a way Facebook and Messenger do not allow us to. We got up really late on Saturday morning, had breakfast and went along with Pame to an intensive retail-therapy session at Mériadeck. To be honest, it was more window-shopping than anything else because the master’s imminent ending and the arrival of vacations and therefore summer travelling, announces a period of monetary crisis. But here is when I’m thankful for low-cost stores that even though the clothes you buy there will evaporate after two washes, they make me think I scored a huge deal, even if it’s just for a Saturday afternoon. We ate a complete meal at “Flunch” for less than seven euros, which made us speculate that everything was frozen and reheated, but it didn’t matter. And to think of all those sad little pasta boxes or awful hamburgers I ate because I thought there was no other choice. We stopped by the supermarket to buy everything we needed for a special dinner. We invited our friends to a hamburger buffet, in honor to the dish we ate with Adriana every time we bought groceries: victory hamburgers. And we spent the whole Sunday in our pajamas, watching Ryan Gosling’s movies squashed in Pame’s room and eating leftovers from the night before.
Last Saturday we had big plans with Deborah and Liza: we wanted to have a picnic by the river at La Bastide, so we could later enjoy a guided tour of the neighborhood’s hidden treasures, thanks to the extensive research I’ve been making this year. We would watch “Titanic” in 3D in Bordeaux’s first train station which was transformed into a multiplex and we would come home to eat suggestive pasta bought by Pame at Naples. But the weather decided otherwise. Because of the intermittent rain which alternated with the sun, our picnic got relocated to nearby park Peixotto, where it was a funny picture to see us eating on the grass, under the drizzle and with cold wind. There was a wedding in the park and a special suite is waiting for us in one of hell’s seven floors because the bride and groom were having their picture taken and we couldn’t stop criticizing the bride’s dress. And it started to rain so the tour of La Bastide got canceled. We took refuge in Pame’s room to watch “Eyes wide shut”, a strange choice for a girls’ day, I admit. And we had the suggestive pasta with good conversation.
This Friday night we had plans with Pame. Our meeting was somewhere in Sainte-Catherine Street and by chance we found each other in the same store at the same time, thanks to that female superpower of sensing discounts at the distance. We could enjoy the sales only for one hour, because everything closes early here, so we had some dinner. We ate at a tiny Mexican restaurant called “Árbol”, where they had mariachi music playing really loud. They gave you three tacos and a drink for seven euros, which feels cheap when you compare it to other restaurants here, but I had the bad idea of converting that amount to Lempiras: I could eat tacos for a year for what I paid here for three little sad tortillas. The worst part was that the food was actually good, “suspiciously good” like I said to the guy who prepared it. For fifteen minutes I felt at home in Honduras, in the taco-nights my brother did with his girlfriend. Then, with Pame we wanted to go to the Utopia to watch some documentaries about Alain Juppé, Bordeaux’s current mayor and Foreign affairs secretary, and about Dominique Strauss-Kahn, after which there was going to be a debate. But since this week-end are the first round elections, the screening was complete when we got there. We went to other two cinemas but either the movies had already started or there were too late. We came back to the Utopia where we watched “Despair”, a 1978 movie directed by Rainer Werner Fassbinder that I’m sure is a masterpiece we didn’t understand. But it couldn’t put a damp of what has been three perfect weekends with my girlfriends. I’m really looking forward to Esther’s visit to close the cycle.
Como explicaba anteriormente, estoy trabajando este año sobre la identidad arquitectónica del barrio La Bastide en Bordeaux (sí, BORDEAUX, especialmente dedicado para el anónimo que sintió la necesidad un día de hacerme saber que en español se traduce como “Burdeos”. Pues mientras no sea una palabra completamente impronunciable creo que puedo llamar la ciudad por su nombre original. ¿O el anónimo me va a decir que él llamaría al autor existencialista “Juan Pablo Sartre”??).
Como en toda investigación, lo primero que hay que hacer cuando se tiene una idea, es verificar que nadie la haya tenido antes. Así que me dediqué a buscar bibliografía. Encontré algunas monografías de maestría sobre el barrio, pero ninguna en Historia del arte. Alumnos del Instituto de estudios políticos de Bordeaux, o del Instituto de Ordenamiento, turismo y urbanismo; encontré uno en Etnología incluso. Los trabajos de la Escuela de arquitectura estudiaban ligeramente el barrio sólo para alguna clase de Diseño, así que los descarté completamente. Como siempre, las investigaciones para Diseño son malas. Al final terminé leyendo cinco monografías, que voy a decirlo amablemente, estaban trágicas. Es cierto que estoy lejos de ser una experta, pero puedo decir que cuando un alumno no pone notas al pie de página, distinguiendo así sus propias ideas y conclusiones de lo que ha leído en alguna parte, oscila entre el plagio y la mediocridad. La mayor parte de los trabajos estudiantiles que me tocó leer eran un resumen de una bibliografía de por sí redundante. Veo en mi futuro muchas llantas ponchadas por estudiantes que no van a pasar sus clases conmigo. Pero de vez en cuando los chavos tenían chispazos que orientaron mi trabajo en alguna dirección, o por lo menos me dieron más contenido para poner en mi sección de “términos que se asocian con el barrio”.
La segunda parte de mi bibliografía está dividida entre los libros editados por la alcaldía de Bordeaux: el proyecto urbano de 1996 y de 2003 de Alain Juppé (primera vez en mi vida que estoy expuesta a un alcalde con mayores pretensiones que la de tapar baches en las calles), los libros sobre las reuniones de concertación en el barrio y sobre los diferentes proyectos que se quiere poner en marcha en el sector. La segunda parte eran libros sobre el desarrollo de Bordeaux como ciudad, algunos tratando de desenmarañar los mencionados proyectos urbanos. Sin embargo, este año traté de hacer una investigación más profunda de archivos, es decir de todos los documentos relativos al barrio que se encuentran repartidos en las diferentes oficinas de la alcaldía. En los Archivos Municipales tuve mucha suerte. Tal vez porque ya me identifican, de tanto tiempo que pasé metida allí, me ayudaron a consultar carpetas que en teoría sólo podían haberse puesto al acceso del público en veinte años. Encontré un montón de documentación sobre los diferentes proyectos que se quiso construir alguna vez en La Bastide, mucha correspondencia entre el actual alcalde y sus consejeros, además de mucha información sobre los pormenores de la construcción de la Zona de ordenamiento concertado. Desgraciadamente tuve menos suerte con los empleados de la Dirección del urbanismo, que es la oficina donde se tramitan los permisos de construcción. Como muchos de los proyectos que estoy estudiando son más o menos recientes, en los Archivos todavía no se han depositado los planos de construcción, ni las fichas descriptivas de los edificios. Fui varias veces a la Dirección, escribí muchos correos, hice muchas llamadas, pero la única vez que alguien se dignó en responderme la persona resultó muy poco cooperativa, me dijo que no tenía tiempo para atenderme y espero que cuando su hijo le toque hacer una investigación se encuentre con gente como ella para que sepa lo que se siente. Pero ni modo. El año pasado me tocó hacer la monografía sobre el centro de investigación sin tener acceso directo a sus archivos, porque supuestamente también estaban muy ocupados para atenderme y no me fue nada mal. Así que no tengo excusas para no hacer una mejor monografía en esta ocasión.
As I was saying before, this year I’m working on the architectural identity of the Bastide neighborhood in Bordeaux (yes, BORDEAUX, especially dedicated to the anonymous person who felt the need to let me know that in Spanish it’s translated as “Burdeos”. Well, since it’s not an unpronounceable word, I think I can call the city by its original name. Or the anonymous would call the existentialist author “Juan Pablo Sartre”?)
Like in any research, the first thing to do when you have an idea is to verify that no one else has had it before. So I started looking for bibliography. I found some masters’ thesis about the neighborhood, but none on Art history. I found some from the Bordeaux’s Political studies institute, or the Planning, tourism and urbanism institute; I even found one on Ethnology. Works from the Architecture school study the neighborhood but lightly just for Design class, so I ruled them out completely. As always, Design researches are bad. So in the end I ended up reading five theses, and I’m going to say it nicely, they were tragic. Granted, I’m no expert yet, but I can say than when a student doesn’t put footnotes on his work, thus differentiating his own ideas and conclusions from what he has read somewhere else, he oscillates between plagiarism and mediocrity. Most student works I had to read were a summary from a bibliography redundant in itself. I see in my future a lot of flat tires from students who will not get good grades with me. But once in a while the guys had some interesting ideas that oriented my work, or at least they gave me content to put in my “terms to be related with the neighborhood”.
The second part of my bibliography is divided between the books published by the Bordeaux’s city hall: Alain Juppé’s 1996 and 2003 urban projects (first time in my life that I’m exposed to a mayor with bigger pretensions than just repairing streets), the books on the neighborhood habitants’ reunions, and the different projects that they want to put into place in the area. The second part was books on Bordeaux’s development as a city, some others trying to unravel the aforementioned urban projects. However, this year I tried to make a deeper archive research, to study all of the documents pertaining to the neighborhood spread amongst all the city hall’s different offices. In the Municipal Archives I was very lucky. Maybe because they already know me, from all of the time I spent there, they helped me gain access to folders that in theory could only be put to public access in twenty years. I found a lot of documentation on the different projects that could have been built in La Bastide, a lot of mails between the current mayor and his counselors, as well as a lot of information on the construction details of the Zone of concerted planning. Unfortunately I was less lucky with the employees from the Urbanism office, the place where they manage construction permits. Since a lot of the projects I’m studying are more or less recent, they haven’t stored in the Archives yet the buildings’ blueprints or their descriptive files. I went a lot of times to the office, I wrote a lot of mails, I made many phone calls, but the only time someone deigned to talk to me the person turned out to be not cooperative at all; she said she had no time to meet me or help me and I hope that whenever her children have to make their own research they will have to deal with people such as her, so she knows what it feels like. But anyway, last year I had to write the master thesis on the architecture center without any direct access to their archives, because they were supposedly too busy to help me as well and I did ok. So I have no excuses not to write a better thesis this time.
Mi prolongada pero involuntaria ausencia se debe, como ya lo he dicho previamente, a mi exceso de trabajo académico en este momento. El blog ya tiene seis años de acompañarme en todo tipo de peripecias y aún en los momentos más estresantes de la universidad, siempre tuvo nuevo contenido que presentar. No tengo excusa para que esto cambie. Así que en vista de las circunstancias, no le queda otro remedio más que evolucionar, o por lo menos cambiar temporalmente de formato. Es por eso que se me ha ocurrido una nueva categoría de escritos: los “posts en treinta minutos o menos”. Si funciona para las pizzas, tiene que funcionar para mí. Partiendo del hecho que en intervalos de dos horas me doy un descanso de media hora a una hora según la actividad elegida para relajarme, voy a darme treinta minutos para escribir lo que sea, tratando de guardar lo máximo de coherencia posible y evitando subterfugios tentadores como sólo poner un video o una tira cómica. La traducción no hará parte de ese espacio de tiempo, pero será añadida el mismo día en otro periodo de descanso. Y así me obligaré a actualizar frecuentemente esta página que tanto he querido por mucho tiempo.
En esta ocasión, he querido hablar de mi esotérica investigación de segundo año, de cómo la he abordado y de las dificultades que he tenido que enfrentar. El tema surgió de mi monografía del primer año, sobre el centro de arquitectura Arc en rêve (del cual sigo todavía en deuda de los posts que prometí en junio del año pasado). En el año 1989, el centro organizó un “llamado a ideas” con arquitectos de renombre internacional, para que hicieran propuestas alternativas a un proyecto de Ricardo Bofill que estaba previsto en el barrio La Bastide, único barrio del lado izquierdo del río y que no forma parte del perímetro de patrimonio mundial de la UNESCO y que históricamente estaba ocupado por instalaciones militares, industriales y ferroviarias. La propuesta de Bofill era una reinterpretación post-modernista de la fachada del siglo XVIII de los muelles del lado derecho, lo que se sentía como una traición al espíritu obrero del barrio, que está ocupado por antiguos empleados de las fábricas que existían en el lugar y que son muy unidos entre ellos, lo que le da a ese sector una identidad social propia.
Al final el proyecto de Bofill fue rechazado, pero tampoco fueron tomados en cuenta los proyectos de Zaha Hadid, Calatrava, Jean Nouvel, William Alsop y John Lyall, Christian de Portzamparc, Philippe Chaix y Jean-Paul Morel y Rem Koolhaas, que eran todos proyectos muy característicos de sus creadores, pero muy caros y algunas veces inconstruibles. Lo mejor que se pudo hacer fue llamar a Dominique Perrault para que hiciera una nueva propuesta de remodelación del barrio, que progresivamente se fue abandonando, hasta que sólo quedó un plan director y un reglamento de construcción para veintinueve hectáreas de las doscientos cincuenta que forman el barrio. Pero hay que decir que se trataba de los terrenos más simbólicos y codiciados, los que se encuentran frente a la Plaza de la Bolsa y sus construcciones de alrededor. En esas veintinueve hectáreas se demolió casi todo lo existente y se construyó una “Zona de ordenamiento urbano concertado”, que fue renovada con edificios que debían respetar los principios de “arquitectura contemporánea y urbanismo vegetal” que había dictaminado Perrault. Ese micro-barrio dentro de un barrio es el objeto de muchas críticas de personas que no están conformes con su calidad arquitectónica y porque traiciona igualmente, la esencia, la identidad del barrio.
Pues mi monografía de este año se interroga sobre cuál es esa susodicha identidad del barrio y cómo se ha expresado arquitectónicamente. Estoy estudiando la zona desde los años cincuenta, cuando el alcalde de aquel entonces Jacques Chaban-Delmas instaló proyectos de vivienda social, hasta este año, cuando se están planificando grandes proyectos para cambiar cada uno de los sectores del lugar. Mi trabajo se interroga sobre cómo deben abordar los arquitectos la identidad de un lugar y cómo la arquitectura, por muchas cualidades formales que tenga, no puede ser exitosa si no se encuentra en un contexto adecuado.
Y se me acabó la media hora. Las dificultades de la investigación serán para mañana. Traten de vivir con este cliffhanger por un día.
My long but involuntary absence is due, as I’ve said before, to my surcharge of academic work right at this moment. The blog has been my companion through all sorts of adventures for six years now, and even in the most stressful times in college it always had new content to present. I don’t have an excuse for this to change. So, in view of the circumstances, the blog is forced to evolve, or at least temporarily change format. That is why I have come up with a new writing category: “Posts in thirty minutes or less”. If it works for pizzas, it has to work for me. Given the fact that I work in two-hours intervals with a break that can last from half an hour up to a complete hour, according to the chosen activity to relax, I will give myself thirty minutes to write anything, trying to keep a maximum of coherence as possible and avoiding tempting alternatives such as posting just a video or a comic strip. Translation will not be part of that time, but it will be added the same day on another break. And that is how I will be forcing myself to update this site I have loved for so long.
This time, I wanted to talk about my esoteric second-year research, of how I’ve dealt with it and the difficulties I’ve had to face. The subject came from my first-year thesis about the architecture center Arc en rêve (of which I’m still in debt of the posts I promised last June). In 1989, the center organized a “call to ideas” with internationally renowned architects, to make alternate proposals to a project by Ricardo Bofill that was going to be built at La Bastide neighborhood, the only part of Bordeaux that is placed at the other side of the Garonne River and that is not placed in the UNESCO’s world heritage perimeter. Historically, this neighborhood was occupied by military, industrial and railway structures Bofill’s proposal was a Post-Modernist reinterpretation of the XVIIIth century façade of the right bank, and it felt like a betrayal to the working spirit of the neighborhood, inhabited by former employees of the factories that existed there and whom are very united amongst them, giving the area its own social identity.
In the end Bofill’s project was rejected, but the proposals by Zaha Hadid, Santiago Calatrava, Jean Nouvel, William Alsop y John Lyall, Christian de Portzamparc, Philippe Chaix y Jean-Paul Morel and Rem Koolhaas, each of them very characteristic of their creators, were neither taken into account because they were too expensive and sometimes impossible to build. The best thing that could be done was calling Dominique Perrault to make a new proposal to remodel the neighborhood that was gradually left out, until it only remained an ordinance plan and a construction code for twenty-nine out of the two-hundred-and-fifty hectares of the area. But it must be said that those were the most coveted and symbolic grounds, for they are placed right in front of the “Place de la Bourse” and its neighboring constructions. Almost everything was demolished in the twenty-nine hectares and was built a “Zone of concerted planning”, that was filled with buildings that had to respect the principles of “contemporary architecture and vegetal urbanism” that Perrault had decided. This micro-neighborhood inside of the neighborhood has been heavily criticized by people who are not happy with its architectural qualities and because it also betrays the neighborhood’s essence, its identity.
Well, my thesis puts into question this so-called identity and how it has been translated into monuments. I’m studying the zone from the 1950’s, when then-mayor Jacques Chaban-Delmas built there social housing projects, until this year, when there are important projects to each of the place’s areas. My work aims at asking how architects should consider a place’s identity and how architecture, no matter how many formal qualities it has, cannot be successful if it’s not located in an adequate context.
And my half an hour is up. The difficulties of research will have to wait for tomorrow. Try to live with such a cliffhanger for a day.
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