17 September 2013

Sonderfall Schweiz?

Strolling around Geneva

La primera vez que llegué a Francia lo miraba todo a través del filtro de Honduras: los precios, las costumbres, la comida… Pero ahora que estoy en Suiza, Francia se ha convertido en la referencia. Llevo muy poco tiempo aquí pero por eso me ayudé de los libros para facilitar la transición. Alquilé “La imagen de Suiza” que reúne todos los clichés y las cosas por las cuales Suiza es conocida a través del mundo.

The first time I came to France I saw everything through the Honduran filter: the prices, the customs, the food… But now that I’m in Switzerland, France has become the reference. I haven’t been here that long so that is why I found turned to books to facilitate the transition. I rented “The image of Switzerland”, which brings together all of the clichés and the things that make Switzerland known throughout the world.

Una de las cosas que aprendí es que muchas de esas cosas por las que el país es famoso son relativamente recientes, del siglo XIX. El chocolate, por ejemplo, llegó a Europa en esa época, y me parece una gran estafa que el chocolate suizo sea popular porque el cacao es originario de América. Pero resulta que lo que se destaca en las publicidades locales son las vacas, para enfatizar que la leche sí es de aquí.

El cuchillo suizo que se conoce actualmente no tiene mucho que ver con el original que al parecer era muy voluminoso. Me dio mucha risa que al abrir mi cuenta de banco, mi regalo de bienvenida fue un cuchillo suizo en forma de tarjeta de crédito. Es decir, es una cajita con todos los implementos repartidos en ella.

Hablando de los bancos, tener una cuenta aquí es baratísimo. A mí me cobran 3 francos por mes (en Francia pagaba 8 euros) y resulta que si uno es originario de los Estados Unidos se puede tardar varias semanas en abrir la cuenta, porque le hacen toda una investigación. Pero los estudiantes norteamericanos que conocí ya encontraron el subterfugio: abrir la cuenta en el banco del correo.

Había completamente olvidado que Heidi, el personaje de la serie animada que vive en la montaña con su abuelito y que se pasea descalza en todas partes, es de Suiza. Es toda una embajadora del país, especialmente para los japoneses que vienen a “Heidiland”, el primero en mi lista de lugares a visitar.

Y bueno, se dice que los suizos son extremadamente puntuales. Hasta ahora no me puedo quejar del bus, que cuando tiene más de tres minutos de atraso es inusual (lejos de ser el caso en Francia). Y una vez tenía que ir a una conferencia a las seis y media de la tarde. Llegué cinco minutos después de la hora… y la conferencia ya había empezado.

One of the things I learned is that many of those things that make the country so famous are relatively recent, from the XIXth century. Chocolate for example came to Europe at that time and I think the fact that Swiss chocolate is popular is a fraud, since cocoa is originally from America. But it turns out that what in local advertising highlight the cows, because they want to emphasize that the milk is indeed produced here.

The Swiss army knife currently known is very different from the original which was big and heavy it seems. I found very funny that when I opened my bank account my welcome-gift was an army knife in the form of a credit card. In other words, it’s a little box with all of the instruments in it.

Speaking of the banks, opening an account here is extremely cheap. I only have to pay 3 francs each month (in France I paid 8 euros) and it turns out that if you’re from the United States it can take many weeks to open one, since they have to thoroughly investigate the person. But the American students I recently met have already found a loophole: to open an account in the post office bank.

I had completely forgotten that Heidi, the character from the animated TV show that lives in the mountain with her grandfather and who runs around barefooted everywhere, is from Switzerland. She’s an important ambassador of the country, especially for all the Japanese tourists that visit “Heidiland”, the first destination on my to-do list.

And finally, it is said that Swiss people are always on time. So far I can’t complain of the bus, which is rarely more than three minutes late (far from being the case in France). And once I had to go to a conference at six-thirty in the evening. I arrived five minutes late… and the conference had already started.

Estas son algunas fotos de las últimas semanas.

Here there are some of the pictures from the last weeks.

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