14 May 2017

Contentment

El otro día leí en Internet que un buen ejercicio para aceptar el presente es pensar en todas las cosas que te van a hacer falta cuando cambie tu situación actual. Así que esto es todo lo que voy a extrañar el día (glorioso!) en que termine mi doctorado.

The other day I read online that a good exercise to accept the present is to think of all the things that you will miss when your current situation will change. So, this is everything that I will miss on the (glorious!) day when I’ll finish my Ph.D.

Cuando se hace un doctorado se tiene una maravillosa flexibilidad en cuanto a los horarios y al lugar de trabajo. Como quiero que este sea un post optimista, no voy a entrar en los detalles de que poder trabajar donde y cuando uno quiera en realidad significa trabajar dos tercios del tiempo y culpabilizar el tercio restante. Así que concentrémonos en que puedo trabajar en los horarios que yo quiera: el día, la noche, los fines de semana, los días feriados, en donde me dé la gana: la casa, la oficina, cualquier biblioteca.

En realidad, la mayor parte del tiempo trabajo de lunes a viernes, de 9:30 am a 6:30 pm en la oficina que comparto con otros doctorandos y post-docs. Porque supuestamente tener horarios regulares promueve la productividad y porque la oficina es súper cómoda y la computadora es más grande que mi laptop. En muy pocas ocasiones me toca hacer mandados o me tomo días de descanso en plena semana, pero es delicioso saber que lo puedo hacer sin tener que pedir permiso.

Confieso que me van a hacer falta todas las ventajas fiscales de ser considerada una estudiante. En Suiza – mucho más que en Francia, donde todo se pierde a partir de los 25 años – hay muchos descuentos por ser estudiante: en los museos, los espectáculos, hasta para encontrar alojamiento. Tuve la suerte de encontrar mi próximo apartamento en otra residencia para estudiantes. Pero esta vez es en un apartamento individual que en el mercado inmobiliario jamás me lo hubieran dado con el salario que tengo.

El día que ya no trabaje en la universidad voy a extrañar tener acceso a (casi) todos los libros del mundo. Las bibliotecas de mi universidad son buenas, pero lo mejor es que el préstamo entre bibliotecas es gratuito y súper eficaz: puedo pedir el libro que yo quiera de cualquier parte de Suiza o de otro país, me lo traen en unos cuantos días y no cuesta ni un centavo. Gracias a este sistema he logrado limitar al máximo mis compras de libros, evitando así futuras separaciones dolorosas (cf. Mi mudanza de Bordeaux en el 2012).

Cuando deje de ser estudiante voy a extrañar también las otras facilidades que ofrece la universidad. Ir a ver un espectáculo en Suiza puede ser ridículamente caro, al punto que en cuatro años nunca he ido a un cine normal aquí, solo a cines independientes. Pero la universidad ofrece unos cuantos boletos gratuitos todas las semanas para ciertas obras de teatro, conciertos y películas.

La oferta de deportes universitarios es excelente también. Algunos son gratuitos, pero en otros ofrecen tarifas reducidas. El otro día me puse a buscar cuánto me costaría inscribirme en el club de boxeo al que voy si no fuera estudiante. Actualmente pago 30 francos por semestre, mientras que el precio regular es de 420 francos al año. Casi me caigo de la silla cuando vi eso.

La universidad también ofrece un excelente sistema de apoyo cuando uno está buscando trabajo. Tiene talleres para mejorar tu CV, tus cartas de motivación y para prepararte a las entrevistas. Tiene hasta consejeros que te pueden ayudar si estás aplicando a un puesto. Justamente el otro día uno de ellos me asesoró con una aplicación: nos reunimos dos veces, me ayudó muchísimo y no tuve que pagar nada. Y, por si fuera poco, la universidad tiene un servicio de ayuda psicológica, que por precios reducidos te pueden recibir en caso de dificultades personales. Antes me parecía absurdo que esas cosas no fueran gratuitas, pero en realidad si uno lo compara a lo que tiene que pagar fuera de la universidad es realmente una ganga. En fin, la universidad es sencillamente genial y hacen realmente todo lo posible porque los estudiantes trabajen en las mejores condiciones (por lo que me da muchísimo coraje cuando veo estudiantes perezosos que dan todo por sentado).

Para terminar, cuando todo esto se termine voy a extrañar trabajar para mí. Cuando trabajaba como arquitecta en Honduras me levantaba súper temprano, llegaba tarde a mi casa y todo mi esfuerzo era para beneficiar a un jefe o a una empresa que ni siquiera se dignaba en darme ningún beneficio laboral o contrato permanente. El doctorado no tiene un salario decente para alguien de más de treinta años que aspira a vivir como adulto, es mucho trabajo sin necesariamente ser útil o esencial, pero por lo menos trabajo para mí. Quiero terminar esto y buscar nuevos horizontes, pero tener experiencia laboral me hace relativizar en cuanto a lo que es trabajar en el sector privado.


When you’re working on your dissertation you have a wonderful flexibility when it comes to your schedule and your working place. Since I want this post to be an optimistic one, I will not go into the details on how working whenever and wherever you want actually mean working two thirds of your time and feeling guilty the third left. Let us then focus on how I can set up my own schedule and work during the day, at night, on the weekends, on holidays, and wherever I feel like it: at home, in the office, or in any library.

Actually, most of the time I work Monday to Friday, from 9:30 am to 6:30pm at the office I share with other Ph.D. candidates and post-docs. Having a regular schedule supposedly encourages productivity, the office is really comfortable, and my computer there is bigger than my laptop. I rarely take days off in the middle of the week to make errands or to rest, but it’s so good to know that I can do so without having to ask for permission.

I confess that I will miss all the fiscal advantages of being considered a student. In Switzerland – much more than in France, where everything ends when you’re over 25 – there are a lot of discounts for being a student: in museums, for some shows, even to find an apartment. I was lucky enough to find my next apartment in another student residence. But this time it is in a single apartment that I would have never gotten on the real market with my current salary.

The day I will no longer work at the university I will miss having access to (almost) all books in the world. The libraries in my university are very good, but the lending service between libraries is free and really efficient: I can ask for any book I want in any part of Switzerland and in other countries, it takes a few days to get here and I don’t have to pay anything. Thanks to this system, I’ve managed to limit my book purchases, thus avoiding future painful separations (cf. when I moved out of Bordeaux in 2012).

When I will no longer be a student I will also miss the other services that the university provides. Going to see a show in Switzerland can be ridiculously expensive, to the point that in four years I’ve never been to a normal cinema, just to independent ones. But the university gives a few free tickets every week to go see some plays, concerts, and movies.

The university sports offer is excellent as well. Some of them are free, but for others there are reduced fares. The other day I wanted to see how much it would cost me to enroll in the boxing club I go to if I wasn’t a student. Currently, I pay 30 francs per semester, whereas the regular fare is 420 francs per year. I almost fell off my chair when I read that.

The university also has an excellent support system when you’re looking for a job. It has workshops to improve your CV, your cover letter, and to prepare for interviews. It even has counselors to help you if you’re applying for a job. The other day one of them helped me with an application: we met twice, he helped me a lot, and I didn’t have to pay anything. And, if this wasn’t enough, the university has a psychological help service that for reduced fares can help you if you’re going through personal difficulties. I used to think it was absurd that these things were not free, but if you compare it to what you have to pay outside of the university it is really a good deal. Anyways, the university is just great and they do everything they can to help students work in the best conditions (which is why I get so mad when I see lazy students who take everything for granted).

Last, but not least, when this is all over I will miss working for myself. When I was working as an architect in Honduras I used to get up early, I got home late and all my effort was to benefit some boss or some company that did not even give me working benefits or even a permanent contract. The Ph.D. does not have a decent salary for anyone over 30 who aspires to live like an adult, it is a lot of work without being necessarily useful or essential, but at least I work for me. I want to finish this and look for new horizons, but having had working experience makes me relativize as to what to expect in the private sector.

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