“I’m soft-spoken, but not insecure”, le respondió una modelo de habitual expresión ingenua, a la acusación que le hizo Tyra Banks de que era silenciosa, tímida y seguramente repleta de problemas de autoestima. El ejemplo puede sonar frívolo, pero me dejó pensando en que eso es lo que yo debí haber dicho en las numerosas ocasiones en que mis maestros me reclaman no ser más entusiasta o agresiva en las clases. El último en la lista fue el arquitecto de (...), que en nuestra primera revisión de grupo pasó lista, y mientras corregía el plano se fijó en cómo casi todos participaban, hasta que al final dijo: “Bien, ¿y qué tiene que decir la única persona a la que no le he escuchado la voz?” Me sorprendió el hecho de que haya sido tan perceptivo; aún más que mis comentarios fueran requisito. Por supuesto que trabajé y entendía lo que mis compañeros explicaron, pero mientras ellos hablaban, en mi cabeza me burlaba de ellos por ser tan boas y tratar tan descaradamente de impresionar al maestro, cuando yo sé que en otras circunstancias no son tan expresivos. Pues hablé sobre algo que los demás habían pasado por alto, pero el mal ya estaba hecho: recibimos una charla sobre cómo hay que hablar en clase, no dejarse intimidar y cómo la gente que no participa le cae mal porque le da la impresión que no ha hecho nada.

La segunda revisión con él fue muy parecida: vimos el plano, terminamos de hablando de otros temas, pero al final volvimos a aquello de que en su colegio la gente tenía que aprender a no dejarse aplastar por los compañeros, y el ambiente competitivo los hacía ser parlanchines y asertivos, en una clara alusión a mi desempeño.
Con el otro arquitecto que da la clase, las revisiones son parecidas, no digo mucho. Pero con él ya he llevado otra clase, en la que terminábamos generalmente hablando de música y de cosas que no tienen nada que ver con la universidad. Es de los pocos arquitectos con los que me gusta genuinamente conversar y que me agradan sin ningún esfuerzo, pero no quiero que él sienta que me estoy aprovechando de eso en nuestras revisiones, especialmente porque hasta ahora nuestro grupo ha llevado trabajos muy malos.

En estos últimos años se ha creado en mí esa tendencia a permanecer callada. Desde inicios de los tiempos siento una inusual reverencia por mis maestros, y un deseo incontrolable por complacerlos y destacarme como buena alumna -pueden preguntar en mi colegio-, pero la universidad ha visto el nacimiento de una Marcela más discreta y silenciosa, que ha se ha resignado a que los adultos (no sólo profesores) nunca van a cambiar, muchos de ellos no soportan ser cuestionados, y es un gasto de saliva tratar de razonar con ellos. Por supuesto, no todos son así, y he descubierto algunas personas en mi carrera estudiantil que no considero simples maestros, sino que me fascinan como personas y con las que mantengo interacción mucho después que el curso ha terminado. Entiendo que la personalidad burbujeante es muy práctica, y puede salvarte de un montón de cosas, pero qué pérdida de tiempo me parece (especialmente si son las 8 de la mañana y estoy atrofiada por el sueño), y estoy en desacuerdo a que me fuercen a tenerla. Por el bien de mi clase tengo que empezar a hablar, a actuar como niña sociable, cuando en realidad preferiría que el trabajo se defendiese por sí mismo, y que no tuviera necesidad de justificarlo con retórica falsa. “Es mejor callar y que piensen que eres idiota, a hablar y demostrarlo”. Si estoy en silencio es porque estoy escuchando, supuestamente aprendiendo. Qué me joroba fingir. Aunque a estas alturas debería de estar acostumbrada.
Después de 15 horas seguidas de trabajo, numerosas tazas de café y música innombrable capaz de mantenernos despiertas toda la noche, he aquí la pre entrega del hotel ecológico y centro de visitantes Yuscarán.
Nuestro proyecto está dividido en tres núcleos: un edificio principal, del que nos encargamos Deysi y yo, por ende el que tiene mayor protagonismo en este post; un área de entretenimiento; y el área de cabañas.

Planta de conjunto:
Perspectiva de conjunto:


Perspectivas del volumen principal. Si el acceso está volando es por que Cinthya le dio vuelta por error.
Planta del nivel principal: área de atención al público: lobby, tiendas, restaurante, sala de convenciones...
Planta del segundo nivel: la primera mitad es el bar y la discoteca, la otra es el área de oficinas. Ambas tienen acceso a una graaaan losa ajardinada.
Planta del nivel subterráneo: zona de empleados. Baños, vestidores, bodega, cuarto de máquinas y lavandería.
Corte del edificio principalÁrea de cabañas:
Perspectivas del área de entretenimiento: consta de piscina, bar, spa, gimnasio, canchas (incluyendo una de Polo en burro, un deporte local).
La entrega final es la otra semana, y me imagino que vamos a tener que enforcarnos más en detalles constructivos y los aspectos ecológicos que tenemos que incorporar. Ah y ponerle materiales a todos los volúmenes ;)
Tori Amos le compuso a Britney una canción después de su desastrozo desempeño en los VMAs.

http://perezhilton.com/?p=5463
Este semestre el tema recurrente ha sido el trabajo en grupo. Hemos entrado a la etapa de la carrera en que el esfuerzo es tan grande que ahora se comparte, pero si antes idealizaba este tiempo era porque no estimaba lo difícil que es convivir con otros seres, otros egos, y otras agendas en contradicción. Debí haberlo imaginado. En una extraña alineación planetaria, la clase de Diseño es tan bizarra que casi ni hemos diseñado en lo absoluto. Seguimos con lo del concurso para el encuentro latinoamericano de facultades, el eco hotel en Yuscarán. Honestamente, hemos desperdiciado todo el tiempo desde que empezó el semestre, repasando los requisitos para participar, cuando ni siquiera tenemos un proyecto decente con el cual competir a nivel de facultad. ¿De quién es la culpa? Digamos que cuando no se te exigen las revisiones con el látigo al que hemos estado acostumbrados, uno se deja llevar por esa sensación placentera llamada pereza. A pesar de ello, mis compañeras y yo hemos tratado de dibujar algo, tan siquiera a nivel embrionario: nos invade un sentimiento de culpa extraño al no hacer nada. Pero no nos engañemos, nuestra facultad no está lista para competir a nivel latinoamericano. Quiero pensar que a nivel nacional aplastaríamos a las universidades privadas, pero hasta ahora no he tenido oportunidad de confirmar en la práctica que así sería. Puedo decir que comparando planes de estudio, cualquier cosa fuera de la Unah es risible, pero ese es otro cuento.

La clase de Taller 2 es legendaria por dos razones: la cantidad obscena de trabajo, pero las buenas notas que ponen los arquitectos. Mi grupo, de cinco personas por cierto, se miraba prometedor en un principio, pero en cuanto empezaron las tareas y las entregas en las otras clases, todo mundo soltó las riendas, nadie se organizó, y nuestros planos han alcanzado el record de las notas más bajas que se ha visto en la historia de la arquitectura. Pero vamos pasando, así que el drama es de carácter moral, hasta ahora.

Por supuesto que no podía encariñarme con una clase, sin que ella tenga que pagar por ello. He esperado cinco años para llevar Teoría Superior, que dicho sea de paso es sólo una vez a la semana; finalmente logro encontrar a una maestra con sustancia, inspiradora y fascinante que nos reta a ver más allá de un montón de bloques apilados en cajones, y resulta que se va de viaje por un mes! Mi único consuelo es el libro que nos puso a leer, una serie de ensayos sobre estilos y filosofía arquitectónica. Estoy emocionada, tengo que leer hasta cuatro veces cada ensayo porque puede caer en lo indescifrable, pero una vez que lo entiendo es una especie de iluminación. El problema es que los temas son tan rebuscados que el disfrute es difícil de compartir.

Así que las clases… dejan mucho que desear. Pero, ¿qué sería de este blog sin ese constante nudo en la trama? Por supuesto, como mencioné al principio, el otro lado de la balanza compensa todo lo narrado previamente. Lo compensa, lo supera, le da una bofetada, lo neutraliza, lo aniquila.

Y me siento con toda la ligereza e invencibilidad de una niña pequeña, probablemente como nunca me sentí cuando lo era.



"When broken the heart will show cracks, yet it will never fall apart as there is a layer of rubber on the inside that will keep the heart together."
Jewellery, by Tjep
Cuando el día ha sido malo, insoportablemente malo, abro la ducha, y me acuesto en el piso, mientras dejo el agua correr sobre mí. No puedo estirarme en un espacio de 0.90x1.10, pero no importa: las posiciones que encuentro más cómodas implican contorsiones inhumanas para otros. El agua está obscenamente caliente, las gotas son duras, pesadas y al caer producen un sonido hipnótico. Mi estómago se enrojece.

Dependiendo de la magnitud de la catástrofe me acicalo, lloro, o en situaciones extremas me doy permiso de cruzar el umbral de la decencia. Mi espalda tapa el desagüe y el agua se acumula a mi alrededor, mientras me observo y me reconcilio con mi cuerpo. Definitivamente me gusto más sin ropa.

Después, permanezco inmóvil por mucho tiempo, en un silencio mental que en otras circunstancias soy incapaz de lograr. El mundo y sus personas se borran y descanso.

Son razones ecológicas las que no me permiten vivir así eternamente.

Jamás hubiera creído que iba a reirme tanto con un episodio de South Park.
He dado un vistazo a mi futuro y no me importa! He de llegar a nivel 70 y aplastaré a todos los insectos que se me pongan enfrente!!!!!!
Este episodio ganó un Emmy anoche. Mirenlo antes de que lo quiten de youtube.
El nivel de obsesión está basado en la vida real.