15 November 2006

everything in its right place

Voy a cerrar formalmente la semana de la arquitectura (que debería de haber terminado hace tiempo) con el fantástico relato de cómo terminé en ella.

Hay gente que viene a este mundo sabiendo desde pequeños qué es lo que van a hacer el resto de sus vidas, tienen una vocación fija y nunca se cuestionan sobre la posibilidad de otros caminos. Hubiera dado lo que fuera por ser así. No sé si será un asunto de temperamento, signo astrológico, herencia o ambiente, pero yo soy de obsesiones a corto plazo. Me entusiasmo con algo. Creo que es mi camino. Aprendo a desempeñarme en ello. Ser lo mejor que pueda ser. Me aburro y paso a lo siguiente. Me pasó con la escritura, la pintura, la guitarra, con miles de deportes… En el colegio nunca me pregunté a qué me iba a dedicar para ganarme la vida. Traté de vivir con el motto “Carpe Diem” mientras pudiera, y creí que algo se iba a aparecer mágicamente. A lo mucho decía que iba a estudiar Literatura en Francia por que creía que las universidades en Honduras eran lo peor del Universo. Sobretodo la Autónoma.

Todo fluyó tranquilamente hasta último año en que se desmoronó todo. La gran crisis de tener que decidir con 17 años de estar encerrada entre tu casa y la escuela, qué vas a hacer por los siglos de los siglos. En mi colegio estaba la opción de hacer el bachillerato francés por correspondencia (dura dos años después de graduarte del sistema hondureño, antes no habían maestros, estudias por tu cuenta, y te preparas para exámenes en El Salvador que se hacen una vez al año). De repente no sabía qué quería estudiar. No hay nada mejor que la perspectiva del “mundo real” para hacerte sentir que estás escogiendo mal. Miraba las huelgas de los maestros de educación pública y me imaginé el futuro sombrío que me esperaba si optaba por una carrera a la que sólo podía dedicarme a enseñar. Decido hacer el bac científico. Me gradúo del colegio, tranquilamente. En la ceremonia, cuando me tocó caminar hacia el estrado con mis papás, la anfitriona dijo que tenía planes de estudiar arquitectura. Tenía que decir cualquier cosa. Sabía que no quería aguantar pacientes como mi mamá y no quería trabajar con puentes y calles como mi papá. En esa época pintaba y quería una buena excusa para que me dejaran seguirlo haciendo en paz.

Empecé la universidad, sólo para ver cómo era, con la clase de Español y Matemáticas. Por dos meses que tuve vacaciones en el Liceo sólo a ellas me dediqué. Mi gran sorpresa fue que el profesor de Matemáticas resultó un geniecito inspirador, y a mí que nunca me había interesado su clase me terminó encantando. Empezó el bac y los pocos compañeros que tenía se estuvieron reuniendo en vacaciones para empezar a estudiar (exactamente qué es todavía uno de los misterios más grandes de mi vida) sin avisarnos a Bertha y a mí. Todos aspiraban a la única beca que había ofrecido la embajada de Francia, y de repente se convirtió en cada quien por su pellejo. Yo llegaba al colegio a las 9, después de la u, y ellos ya se habían ido a pedir ayuda a profesores antes de que Bertha y yo llegáramos. Yo no quería pasar por dos años presionada a competir con mis compañeros de toda la vida, por una beca que tal vez no conseguiría. Y si no la ganaba eran dos años desperdiciados en el colegio, mientras todos estaban en la u.

Me salí. Y entré al siguiente semestre a la facultad, sin saber lo que me esperaba. Nunca me había interesado la arquitectura. Tengo que confesar que no me empezó a gustar la carrera hasta el semestre pasado (y estoy en cuarto año). Llegué hasta aquí por inercia; por las físicas y las estructuras y por que todavía tenía acumulado ese sentimiento de omnipotencia de alguien graduado del Liceo que cree que la educación pública nacional es inferior. Claro que ya aterricé. Es inferior, y aún así me tengo que esforzar, no quiero empezar a concluir qué significa. No sé si estoy aquí por que este es mi camino. He logrado domesticar las dudas en cierta medida. Sé que no hay otro lugar donde quisiera estar por ahora. Y es lo mejor que he alcanzado en cuatro años.

3 comments:

  1. principio y cuerpo no sé, pero que buen cierre.

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  2. Anonymous1:52 AM

    Espero llegar a decir pronto lo que vos decís al final Marce.
    Pero yay por vos!
    Y gracias por el comment, me hiciste sonreir y de verdad lo necesitaba.

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  3. Anonymous12:55 PM

    es impresionante como la vida nos lleva exactamente al lugar en el que tenemos que estar...

    a pesar de todo lo que pasa en el medio, we all find that which is to be our way of life...

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