16 November 2006

the joy of cooking

Era ahora o dentro de unos años que ya no viva en mi casa. Así que decidí agarrar el toro por los cuernos en esta oportunidad que mi mamá está de viaje en Copán. Esto es lo más cercano que podemos estar a un “reality-blog”. En estos instantes la leyenda de la pereza Marcela García se está enfrentando a unas costillas de cerdo terminando de freírse, y a unas papas, fritas también, que acaban de terminar su proceso de cocción. Acabo de aprender por las malas que los carbohidratos y las proteínas tienen distintas duraciones para cocinarse.

No debería de estar escribiendo. Pero no soporto estar plantada frente a la estufa sin hacer nada. Regreso de darle vuelta a las costillas. Se quemaron de un lado, pero considero que es mejor que estén sobre-fritas que sangrando. He escuchado tantos relatos de locura a causa de la triquina que tengo que tomar medidas al respecto. Ya sé que para eso el cerdo tiene que estar contaminado desde antes, pero no importa. No me voy a correr ningún riesgo.

Mi hermano ya hizo el jugo, y hay una ensalada de hace varios días. Y tiene que desaparecer. Tengo hasta un episodio de (…) grabado para verlo mientras como. Acabo de regar plantas, el pececito que se resiste a morir desayuna al mismo tiempo que yo, después de comer voy a arreglar mi cuarto y tal vez tenga ánimos de recoger la basura de la casa. Vamos a pensarlo. Mis habilidades organizativas al servicio de los quehaceres domésticos.

(Pausa para revisar el puerquito)

Toda la cocina está salpicada de grasa. Y la palabra “tostado” ha tomado una nueva dimensión para mí. Le bajo a la temperatura mientras ruego que se termine de cocer.

Mi papá cometió el atroz error de hacer un chiste en el que insinuaba que era mi obligación cocinarle mientras mi madre estaba fuera. No me pregunten dónde está almorzando en este momento. Es un niño grande, debería de poder cuidarse solo.

La radio ahora sofoca el ruido de la carne friéndose. Me largo por que eso ha de significar que ya está listo.

Aparentemente no.

Le vuelvo a subir a la temperatura. (¡Las papas están frías!) Evalúo los peligros potenciales de comer en este estado en vez de esperar un rato más. Martha Stewart estaría tan avergonzada de mí.

Por suerte no hay nadie en mi casa que pueda presenciar este crimen.

Hasta el próximo episodio.


2 comments:

  1. Ok, también está la posibilidad de llevar un curso de cocina con Yanis: aquí aprendemos el arte de la cocina rusa (fría, práctica y deliciosa), o quizás un poco de pollo con mostaza, miel y chile (asqueroso al mezclar los ingredientes con el pollo, pero exquisito el resultado final).

    Cuando quiera, avíseme ;)

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  2. Anonymous8:53 PM

    Yo hice tortillas hoy y lo menos que parecían las pobres eran tortillas.
    Y con mi estado de ánimo my house is a mess vieras q relajo hay.
    Parece que hicimos un freaky friday y ahora vos sos la housewife.

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