12 May 2008

¿Diseñamos obras arquitectónicas o producimos construcciones de consumo?

Taller 3 es a las 8 de la mañana, pero desde que el temible ingeniero ya no da la clase, nadie llega temprano, ni siquiera el arquitecto. Yo por supuesto, por razones técnicas que incluyen un desorden obsesivo compulsivo, aparezco en la universidad una hora antes, y me encuentro con la sala, llena de jóvenes ilusos completando a última hora planos de Geometría Descriptiva, o casi vacía: Isac Ferrera es el otro idealista que sí es puntual. Lo conocí hasta este semestre, pero es definitivamente una de las personas más interesantes que he podido encontrar en 6 años. En cuanto supe que había hecho un ensayo para Teoría Superior que trataba sobre la arquitectura de consumo y/o producción en serie, no pude evitar pedírselo como aporte para el blog. Me siento muy honrada de presentárselo.
En este mundo moderno y globalizado, que exige eficiencia pero más que todo velocidad reflejada en la producción masiva de las cosas, las construcciones están condicionadas por la tecnología que evoluciona tan rápido que el humano se queda un paso atrás de ella, y que la posibilidad de crear construcciones originales por un lado es cada vez mas limitado y por otro mas eficiente.

Resulta evidente que los conceptos que movieron y siguen moviendo a la arquitectura los últimos tiempos están en una disyuntiva entre la alta tecnología y la propuesta de una fachada aparente para la comercialización que incita al consumo.

La arquitectura es la estimulación de ideas bien planteadas relacionadas con la historia, las teorías y conocimientos arquitectónicos que trascienden y dan como resultado una obra de valor estético y produce vivencias y sentimientos. La arquitectura debe de ser real y verdadera, debe reflejar por si misma para lo que fue hecha ya que las cosas deben de ser reales y verdaderas; es un concepto que se vuelve universal.

Una obra arquitectónica debe transmitir las vivencias que experimento el diseñador y las experiencias de las personas para quien es dirigida la obra.

El espacio arquitectónico es una experiencia, una orientación y una vivencialidad, nos da a conocer cual es su función arquitectónica, cual es su función para la sociedad y de que es un carácter para enriquecer la vida de las personas, su vida cultural y llevar a las personas a un estadio mas amplio contra los espacios vacíos, los cuales son los que simplemente existen por una necesidad para generar ingresos y se desentienden de la cultura e identidad de las personas quienes tienen que experimentar esos espacios diariamente. Por lo que este debe de dejar un conocimiento en el cual la belleza va implícita, porque es bello el experimentar emociones positivas.

En la actualidad mundial y mas reflejado en nuestro país que se sumerge mas en la pluralidad, en la globalización existe la exageración del consumo. El consumo es la utilización de un bien para satisfacer las necesidades y teniendo en cuenta que las necesidades elementales están aseguradas para la mayor parte de la población, una intensa publicidad propone nuevos bienes de consumo, que incitan a un gasto continuo. Las construcciones de consumo son propuestas elegantes a gran escala, que por lo general son reproducciones de soluciones de otros países, cuyo objetivo es satisfacer en cierto modo la demanda de estas pero en realidad satisfacen económicamente a sus promotores, bombardeando de publicidad a una población ignorante carente de cultura e identidad. Dentro de este ámbito:

¿Nosotros como arquitectos estamos diseñando obras arquitectónicas o por el contrario estamos reproduciendo construcciones exóticas; sin identidad, sin cultura?

Durante los últimos años hemos estado experimentando una gran cantidad de soluciones de vivienda en nuestro país, las cuales proponen complejos habitacionales en serie; las que son una vil copia de las urbes implementadas en el primer tercio del siglo pasado por los Estados Unidos a causa de la recesión. Estas viviendas están alejadas de nuestra realidad económica y cultural; fueron diseñadas para un país, para un ambiente, para una sociedad específica; pero sus promotores la han logrado copiar a nuestros medios a nuestro ambiente, ambiente que es muy diferente al de ellos.

Nosotros, los arquitectos participamos de este fenómeno por el simple hecho de que hemos abandonado nuestro rol de diseñadores, de Architekton y nos consideramos como un constructor más, que nos vendemos al marketing. Nos tenemos que conformar con los estándares que utilizan otros países, que han sido adaptados a este país que es social y económicamente distinta que no tiene valores culturales fuertes y que es fácilmente maleable.

Otro ejemplo de estas construcciones son los denominados malls, es decir los centros comerciales, que están mucho mas alejadas de nuestra sociedad cultural, estas son el reflejo de países industrializados, y que tienen ciudades superpobladas las que necesitan aglomerar a un conjunto de personas en diversos centros para no crear caos urbano.

El mall es un lugar impersonal de una sociedad consumista, los dueños creen que su objetivo es la socialización de un grupo determinado de personas pero que detrás de ello simplemente esta el gasto superfluo y el despilfarro, las personas lo toman como un paseo en familia porque la soledad del lugar es insoportable.

Sus espacios no tienen una imagen arquitectónica definida, son neutros, se trata de que cada espacio sea parecido pero no igual por lo que son adaptables a cualquier tipo de espacio, no pueden permitirse emitir un significado autónomo, por lo que carecen de carácter.

Al principio los malls en países como Estados Unidos y Canadá debían cumplir su función de aglomerar personas en ciudades superpobladas pero también eran lugares orientado mas para el turista extranjero, ya que son ellos los que tienen la capacidad económica para derrochar cantidades grandes de dinero por cosas que no necesitan, y también a ellos acudían personas particulares que muy de vez en cuando acudían a los malls por una necesidad después de un día de trabajo o por fuerza mayor; por lo que los malls no pasaban llenos de gente durante el día.

Actuamente en los malls existe una contradicción entre la cantidad de personas que albergan y su nula integración o participación entre los individuos, donde todo gira en torno al consumo debiendo comportarse tal espacio publico. Espacio público el cual es “como constitución física de las relaciones que definen la polis, se instaura como un lugar donde los ciudadanos se reconocen como tales; en ese sentido se constituye como un lugar antropológico donde se crea una identificación histórica publica y política en el sentido de la validación de la vida ciudadana el intercambio y el reconocimiento de identidades”[i].

El mall carece de un libre acontecer como ocurre en la calle y en los espacios abiertos, donde ocurren procesos reales de intercambio y crecimiento de la ciudad, donde uno es susceptible de recibir estímulos de variados tipos y no solo del consumo y uno puede elegir su recorrido, no como en el mall que el paseo es obligatorio por un pasillo laberíntico que une las partes sus partes.

Es común encontrar denominaciones como mall - plaza lo que indica a la plaza como arquetipo, modelo de referencia. Hoy se presentan como el ejemplo de la ciudad ideal, con calles, plazas pero alejando lo indeseado de la ciudad, como la contaminación, la violencia, lo imprevisto, los pobres etc., es ahí donde están sus fallas y virtudes.

La plaza es “sitio espacioso dentro de un poblado o ciudad y es lugar donde se reúne la gente a celebrar ferias, mercados y fiestas públicas”[ii], a través del tiempo y de las grandes civilizaciones las plazas han funcionado no solo para lo anteriormente expuesto sino también como vestíbulo y un lugar muy característico de toda ciudad antigua y actual.

Una edificación vacía, como lo es el mall, es en si un conjunto de elementos estructurales, resueltos física y matemáticamente, que solucionan un problema de necesidad pero que en realidad no es sensible, no agrada a primera vista y como dice Georg Lukácks: “el problema es que muchos edificios útiles no estéticos, existen.”[iii]

La conversión del espacio publico en un espacio de consumo lo transforma en lo que se ha definido como un “no-lugar”, ya que como lugar se entiende aquel espacio en que puede leerse algo acerca de las identidades individuales y colectivas, las relaciones entre unos y otros, y de la historia que estos comparten (característica original del espacio público), un no-lugar se definirá como aquel en que no se pueden leer ni identidades, ni relaciones, ni historia.[iv]La arquitectura contemporánea y su relación con la cultura del mundo, pasa por una etapa pasiva, en cuanto a la ocupación de crear lugares y no espacios arquitectónicos, la súper modernidad produce estos “no lugares” que se caracterizan por ser lugares de transición en los que uno no se da cuenta que esta dentro de el.

Creo que es la primera vez en la historia en que la importancia del lugar, del espacio, de la materialidad y de la vivencia pasan a segundo plano, y en que lo importante es consumir arquitectura porque se ve bonita.

La arquitectura para el consumo es sin duda un fenómeno emergente en el mundo globalizado, que ha trastocado muchos de los dogmas de nuestra profesión, y en la que hemos estado olvidando todo el proceso evolutivo de la arquitectura desde las primeras edificaciones construidas, de caña y barro, por el hombre prehistórico; los tres libros de la arquitectura escritos por Vitruvio: Firmitas que se refería al nivel técnico de la obra. Utilitas que se refería a la hora para hacer su función. Venustas que se refería al grado de belleza que posee la obra; la teoría y la práctica: La teoría abarca el arte, las reglas que heredaban de las tradiciones y la ciencia demostrada por fórmulas, mientras que la práctica era la perfecta adecuación de la teoría a los materiales, el clima y las necesidades por cubrir en cada caso; hasta la edad moderna, donde la arquitectura en toda su historia había sido lineal a través del tiempo, en la que encuentra en una difulcación el surgimiento de un cierto numero de tendencias pero siempre ligadas a su pasado que las genero. [v]

El arquitecto y la arquitectura han seguido un proceso de caída helicoidal, hacia el pasatiempo…hacia la mercancía.

[i] Marc Auge, Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad.

[ii] Definición, Diccionario enciclopédico ilustrado.

[iii] Georg lukàcks, Obras Completas.

[iv] Marc Auge, Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad.

[v] Evolución Historica de la Arquitectura.

2 comments:

  1. Bastante bueno. Ver a Isac en la facultad, nunca me hubiera imaginado que hiciera un ensayo sobre un tema tan bueno

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  2. fumado y revelador...que bien por el buen Issac, ahi donde lo ves todo callado tiene un oceano interno de conocimiento y sabiduria...y mucha humildad...

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